Ya son dos semanas

Nos despertamos tarde, estuvo rico….la casa es muy grande y el jardín más aún. Tomamos café con leche y comimos baguette con mantequilla bretona para el desayuno.

Jean-Claude nos hizo el paseo por el jardín, creo que caminamos durante una hora mientras nos contaba la historia de cada árbol, arbusto y flor: el nombre en latín y el cuidado que debía tener. Algunos eran árboles chilenos que se habían traído en la maleta! Ahora me pondré a trabajar mientras Puchunco toca saxo al lado mío.

En la tarde partimos a Concarneau a ver el festival y pasear por la ciudad. Había unos compadritos y comadritas con chalecos de piel de oveja, arriba de zancos bailando unas polkas. Si, es cierto. Y también vimos la presentación de niñas bailando con trajes tradicionales, seguido por la premiación de los mejores trajes. La mejor parte es que el premio que les daban eran latas de sardina!!!

Después paseamos por el centro de la ciudad, que es como una isla fortificada y comimos ricas galettes (como crêpes pero de harina negra) y estaban riquísimos. He aquí la constatación:


 

Estamos en un lugar que huele a naturaleza, cuando corre viento aparece el olor a plantas y flores. Me trae recuerdos de Corvallis, cuando estuve de intercambio. 

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