Tercer día 


Queríamos ir al City Hall pero cuando nos dimos cuenta que por el mismo precio podíamos conocer el «woodland cemetery» cambiamos de opinión.

Hoy lavamos unos calchunchos, calzoncillos y poleras en el lavatorio, aprovechando al máximo el departamento. Nos hicimos un almuerzo salvador, unas lentejas con queso feta.

Hoy estará caluroso así que partiremos a los tres museos del palacio real que nos faltaron ayer.

Nuestros compañeros de departamento se llaman David y Tobias. David tiene pelo largo, es rubio con rulos, usa anteojos y dice «sounds like a good plan». Tobias es el gordito feo de pelo liso, habla un poquito de español, le gusta pasearse en toalla por el depto y tirarse flatos después del desayuno: clásica avena con diferentes tipos de leche y arándanos. Los dos son muy macizos y altos, según Puchunco no más que él…parecen vikingos.


Fuimos primero al Royal departments, creo que así se llamaba. En el fondo era pasear por varias piezas del palacio, interesante pero después de un rato nos terminamos cansando. Era bien oscuro pero habían partes o cosas muy bonitas. Luego partimos a ver el cambio de guardia a las 12.00h. Había mucha gente y eran bien ridículos los bailes, gritos y pasos que hacían los guardias. Pasamos al Tre Kronor Museum, en el que está la maqueta y partes del castillo que existía antes del palacio real. Ya para terminar esta parte de los museos fuimos al Gustav IIIs: Antikmuseum que tenía muchas esculturas.


Almorzamos en una especie de carrito de comida tradicional…en Chile podría haber sido un carrito en que vendieran cazuela. Pero aquí lo que comimos era un arenque frito, con puré, mayonesa con eneldo, cebolla morada, pepinos en pickles y un pancito/galleta saladita. La comida estaba muuuy buena, en verdad rica…tal vez tiene que ver con que hace días que no comíamos algo de verdad y caliente al mismo tiempo.




En Estocolmo hay que quedarse cerca de la línea de metro verde porque llega a todos los lugares cool! Ahora estamos esperando a que pase el metro hacia el cementerio.

El cementerio es impactante, es un parque al que se puede ir a pasear, andar en bicicleta y al mismo tiempo poder hacer luto. Es muy bonito el concepto de cementerio y que también hay en todos los jardines de las iglesias. Nos pusimos a recolectar piñas de los pinos para llevarlas a París y adornar nuestro departamento jajaja.


En el metro de vuelta no dábamos más, puchunco se durmió y yo me puse a escribir. Nos duelen las piernas tanto caminar jajaja y pensar que nos quedan dos países más.

Decidimos partir a conocer otra isla a la que no habíamos ido, cerca del Moderna Museet. Era un barrio muuuy cuico y elegante. Fuimos directo al museo porque cierra a las seis (casi todos cierran a las cinco!) y vimos la expo gratuita…Picasso, Juan Gris, Matisse, Calder, Miro, Magritte, Mondrian, Munch, Duchamp, Warhol, Dalí…La última sala tenía los cuadros de jazz de Matisse, los dos quedamos impactados porque siempre los vemos en libros y ahora estaban ahí cerquita!


Vuelta a la casa, caminamos hacia el metro y en el camino tuvimos que parar dos veces para sentarnos y descansar. Pasamos rapidito al supermercado y ya.

Comimos unas salchichas bien especiales con lentejas y tomate…nos dormimos al tiro.

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