Habemus trabajo!

Como buen día de fin de semana nos despertamos casi a mediodía, desayunamos/almorzamos un rico pan que compraron los ‘chiquillos’ y un café (a todo esto el café de ellos es muy rico, tienen un montón de trucos que al parecer funcionan muy bien: dejar el café en el refri, tener café de grano para molerlo de a poco y especificar bien la cantidad de café según la cantidad de agua).El día estaba bonito, había sol, no hacía tanto calor y era perfecto para salir a caminar. Fuimos al Jardin Des Plantes que no está muy lejos de la casa de los ‘chiquilluelos’ y básicamente recorrimos un rato. Había un sector perteneciente a la escuela del jardín botánico en que tenían familias de plantas en diferentes sectores, las más entretenidas eran las acuáticas, en parte porque eran más lindas y en parte porque tiene pescaditos.

El jardín en general estaba un poco seco, además que había harto polvo porque el suelo es de maicillo. No estaba taaaan bonito el parque. Después salimos a tomar un té a la menta en la mezquita, que está en frente de una de las salidas del jardín. No habíamos almorzado así que pasamos a comprar unos crêpes, como ya es de costumbre la Puchunca come de Nutella y yo de jamón/queso jaja. Volvimos temprano a la casa porque teníamos la entrevista para baby sitting que nos consiguió Silvie con una amiga suya. Cuando le comentó que la Puchunca estudia diseño y que yo soy músico, le encantó y le gustó la idea que los dos pudiésemos trabajar (los niños van a colegio montessori y a los papás les encanta la idea que uno pueda estimularles áreas artísticas a los niños), lo cual es raro porque en general es pega que le dan sólo a mujeres. Pero yo feliz, porque me caen bien los niños y es una buena pega!

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Resultó todo bien en la entrevista, ellos viven cerca del metro Nation y tienen dos niños de aproximadamente 5 y 9 años. La mamá es francesa y el papá italiano, así que los niños son políglotas ajaja. El departamento es bonito aunque tiene una distribución muy extraña: en el nivel de la entrada está el living-comedor y a cocina, en un segundo piso la pieza de cada uno de los niños y en un piso abajo la pieza de los papás. Vamos a pasar un buen rato en ese departamento así que es bueno que sea agradable, limpio y bien ubicado.

Cuando llegamos no estábamos muy claros de qué se trataba la pega ni cómo ibamos a repartirnos las horas y para nuestra sorpresa los papás tampoco sabían que los dos teníamos intención de trabajar. Fue un poco raro al principio, pero la cosa es así: tenemos que irlos a buscar al colegio a las 16:30, irnos en metro a la casa y cuidarlos hasta las 18:30 cuando los daddis lleguen. Algunos días son excepcionales, como los Martes en que hay que llevar al más grande a la clase de piano, o los Miércoles en que salen más temprano. Es un trabajo que no podríamos hacer solos porque no nos calzaría el horario, pero de a dos nos repartimos los días y no hay problema.

Nos fuimos de la entrevista muy contentos, pero hablando de cómo hacer la repartición de la pega y de cómo podemos hacerles panorama a los niños. Pasamos al mercadito a comprar un paté de pollo (se llama rilletes de poulet) en una carnicería y un pan retrodor ( es el nombre de la panadería aparte del tipo de pan) que justo estaba recién salido!! Hay grandes momentos en la vida que difícilmente pueden ser descritos en palabras, por lo que uno recurre a la enumeración de situaciones que, aunque no sean similares, producen sensaciones como la que uno quiere describir. Tales momentos como el nacimiento de un hijo, cuando tu país gana la copa América, cuando la Kramer hace un nuevo video o cuando Lucho Jara saca un nuevo video clip. Justamente uno de estos grandes hitos es cuando encuentras pan recién salido del horno en la panadería. Pan tan caliente que no puedes tenerlo mucho raro en la mano porque te quema, que cuando le pones mantequilla se empieza a derretir antes de tocar el pan y que es imposible resistirse a no comérselo entero.

Llegamos a la casa con las nuevas noticias; teníamos trabajo con unos niños buena onda, compramos paté fresquito y teníamos pan caliente. El Chepa se nos unió a nuestra once/comida y la Sylvie también nos acompañó pero comiendo pepino aliñado.

Obviamente en la noche vimos uno de los pocos capítulos de Narcos que nos queda.