Partimos temprano al marché a comprar flores para la hermana de la Patou que cumplió 60 años. Fuimos a su casa a almorzar con toda la familia. Estaba la Camila que había llegado el día anterior desde Panamá. La Patou estaba con 29 de fiebre y nosotros metidos entremedio de los primos, de la Clarita y de Zak. Tipo siete nos devolvimos a la casa, Zak andaba en auto y nos vino a dejar. Lo que queda claro es que andar en auto en París es una estupidez porque uno se demora exactamente lo mismo que andando en metro o incluso más.
Hoy es el último día antes de que empiecen a venir todos los invitados, llega la Pauli mañana, el Nacho llega el jueves, después Tatán con la Belén, la Conti con la Maca, entre medio la Bea, la Marga con el Sebi… ya no sé quién más pero hasta Abril se nos viene ajetreado y creo que nos pusimos medios nerviosos de cómo la dinámica iba a empezar a cambiar. Es difícil perder el espacio del living, ahí comemos, tomamos desayuno y es el lugar donde nos relajamos y podemos ver una película o también donde estudiamos Puchunco en el escritorio y yo en el sofá jijiji. Nos damos cuenta de que es parte de estar aquí y de aprender a vivir juntos, que es algo que recién estamos aprendiendo.
Hasta el momento todo iba de maravillas pero los nervios por el cambio de rutina que viene hicieron que nos peleáramos por tonteras. Conversamos mucho eso sí y ya el lunes en la mañana todo anduvo mejor. Pero de todas maneras es raro no disponer de la mitad de los espacio, o tenerlos a medias…es por eso que estas dos semanas en que estamos de vacaciones y que tenemos a la Pauli y al Nacho irán destinadas a celebrar las fiestas y a ser turistas por París.
