
Nos tomamos la 74 y anduvimos lentamente hasta bajarnos medios aburridos en Louvre y caminamos por las dos islas. Bajamos hasta estar a unos metros del sena y las recorrimos por lugares en los que no habíamos estado antes.
Pasamos a una tienda de aceites que conocimos en Oslo con la Luli y encontramos la original aquí. La Pauli nos compró un pesto riquísimo y una salsa de bruschetta muuuuy buena.

Ya más en la tarde yo tenía que ir al baño a hacer pipi así que nos sentamos en un café en el Marais. La idea era seguir recorriendo por ahí pero la Pauli se encontró con una amiga y partieron a un bar. A nosotros nos daba un poco de lata así que nos fuimos al Marché de Noël.

Si es que en Chile hubiésemos tenido los arreglos y parafernalias navideñas de los franceses hubiese creído en el viejito hasta hoy! Las cagaron, demasiado producidos…mundo coca-cola en todas partes. Nos tomamos un jugo de manzana caliente y un beignet que suponíamos eran churros pero NO! jajaja
Caminamos desde ahí hasta la casa, como desde Champs Elysée hasta nuestra casita, solo conversando…Estuvo rico, aunque el Maldi quedó afónico! Pasamos a comprar un queso parmesano y gnocchis para la noche.
Cuando llegó la Pauli cocinamos los gnocchis con el pesto y quedó riquísimo! Se nos adelantó el clásico 29!
