Con la Puchunca nos despertamos temprano porque yo tenía clases a las 9:00 y hice una promesa con El Señor: mis sombríos días de impuntualitud e imprecisez léxica han quedado atrás. Nos bañamos, desayunamos una que otra baguette y c’est parti. Mi clase consistió en un ejercicio práctico en que se hacían unas weas en un software y se llenaba una guía, así que fui con mi nuevo compañero de República Checa y al rededor los compañeros indios nos copiaban. Es impresionante que tienen una especie de mafia para copiar, todos me pedían mi guía para copiar las respuestas y después sacarle fotos para compartirla con los otros. El mundo va de mal en peor….
Paralelamente la Puchunca se juntó con la Clarita, que había ido a París a hacer unos trámites para tener el pasaporte chileno, y mi mamá media molesta se fue a trabajar a un café y después a un airbnb. La Anto se quedó en la casa haciendo pop-ups para las invitaciones a su cumpleaños, pero tipo 1:30 nos juntamos en el metro Champs elycees clemenceau para salir juntos. Hay que decir que la Anto se fue sola desde el departamento hasta la estación de metro (yo la estaba esperando en el andén), así que fue su primer viaje en metro sola!
Fuimos a comprarle un regalito atrasado de aniversario a la Cachimurra en el Marais y después a la Cité de sciences. Yo me acordaba que era como un súper MIM, pero la verdad es que es más fome porque es menos interactivo y más expositivo. Estuvimos harto rato y vimos cosas choras, pero después de un ratico decidimos partir. Fuimos a unas tiendas de música que hay al lado del parc de la Vilette porque yo quería comprar cañas para el saxo y la Anto ver si encontraba partituras. Menos mal que la tienda tiene varias sedes especializadas y encontramos la librería musical que tenía millones y decenas de partituras. La Anto se compró una de un pianista coreano que Le encanta (menos mal, porque no era tan fácil de encontrar!) y otra de regtimes.
Habíamos planeado invitar al Chepa y la Sylvie a la casa para hacerles sopaipillas, pero decidimos cancelarlo y así despejamos la tarde para que yo me juntara con mi mamá a hablar de las cosas que no habían andado tan bien. Así que pasé a dejar a la Anto a la casa y partí a juntarme con mi madrues en Chatelet. La Puchunca estaba en clases de francés y volvió a la casa tipo 8, se encontró con la Monki y comieron la pizza que había sobrado de ayer. Por mi parte, fue muy bueno (y necesario) hablar con mi mamá, quedamos más tranquilos. A la vuelta a la casa comí un poco de pizza también y nos fuimos al sobre after that.

