La mejor pizza del Mundo (Al menos de Nápoles)

Hoy es el primer día que tenemos para recorrer como Dios manda Nápoles. Obviamente no salimos demasiado temprano porque somos medios lentunflos, así que a eso de las 12 salimos a caminar pensando en ir al centro histórico. Este día era muy importante en nuestra estadía en Nápoles así que habíamos averiguado muy bien cuales eran las mejores pizzerías: tenemos anotadas las tres mejores (según dudosas fuentes de internet). Además encontramos un lugar que, según dicen, es el mejor risotto de la ciudad.

Partimos nuestro camino en la estación de trenes para comprar el ticket a Pompeya y cachar bien los horarios. Frente a la estación, en Piazza Garibaldi, estaban unos viejujos del partido laborista haciendo un video en que todos tenían globos de helio (muchos, más de 100) y los soltaban al mismo tiempo. Un viejo chicha, de esos que abundan por Nápoles y que uno no sabe de qué viven ni a qué se dedican, tenía unos cuantos e la mano y se empezó a pelear con un peladito que se los quería quitar jajaja. El viejito siguió caminando delante nuestro en la misma dirección que la pieza en que nos quedamos, así que lo vimos durante un buen rato y era muyyyyyy chistoso que le iba mostrando sus globitos a todos los viejos del barrio.

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Seguimos  nuestra senda por callecitas muy chiquititas y estrechas cerca de la casa, que están a mitad de camino del barrio más histórico. Era muy bonito, con un toque muy auténtico de lo que es esta ciudad italiana: desordenado, sucio, medio ruinoso, pero con mucha vida y personalidad. No tenía pinta de ser un barrio muy lindo para estar solo de noche en todo caso jajaja. Caminando por ahí llegamos  muy cerca de la que se denomina ‘mejor pizzería de Nápoles’ (pongo comillas porque hasta este momento aún no podíamos verificarlo), en la que había que hacer una cola enorme para poder entrar. Pasamos a sacar número, pensando en que como era temprano podíamos compartir una solo para echarle una probada a esta mítica pizza. Pero vimos que nos dieron el número 49 y recién estaban en el 13!!!!! Así que fuimos a un café de la esquina a tomar desayuno mientras esperábamos jajaja. Un capuchino cada uno, un jugo de naranja para la maldi y un croissant relleno de chocolate para compartir. El café es de lo más ricos que hemos probado, las cago. LAS CAGO!!!!!!


He aqui el último vestigio de la mejor pizza de Napoles paseando por la ciudad

Después de desayunar tranquilos, conversar y pasar el rato fuimos a la pizzería, pero para nuestro infortunio descubrimos que recién estaban como en el 19… Así que fuimos a sacar plata, comprar pantis para la Spatsy y pasear por un par de cuadras. Aunque no lo crean, después de esa epopeya volvimos a la pizzería y estaban recién en el 27…..!!!! Así que decidimos salir a dar una vuelta un poco más larga aún, fuimos a la catedral y paseamos un bueno rato por El Centro. Conocimos una buena partecita del centro y absorbimos un poco de sol. Ciertamente no hicimos fotosíntesis, ya que no se encuentra entre nuestras facultades biológicas, pero lo hubiésemos hecho si de nosotros se tratara la decisión. Al volver a la pizzería vimos que estaban en el 42. Esperemos casi 20 min hasta lograr entrar y después otros 20 hasta tener la pizza. Podrán comprender que eso de ‘compartir una pizza porque era muy temprano’ se había ido a la chucha, ya eran las 14:30 jaja. La pizzería es chica y estaba llena a tope, funcionaba como una fábrica de la época de la revolución industrial: el lugar donde se preparan las pizzas estaba al lado de las mesas, dos señores las preparaban y dos las metían al horno para luego sacarlas y dejarlas en platos que los mozos se llevaban a mil km por hora hacia las mesas (nadie sabe como harían para acordarse de los pedidos). Claramente era fascinante. Además es la pizzería en la que se grabó parte de ‘Comer, Rezar y amar’, así que estaba lleno de fotos de Julia Roberts comiendo pizza jajaja. Solo venden dos tipos de pizza: Margherita y Marinara. La pizza era riquísima: la masa es delgada, elástica, blanda y con sabor a leña, la salsa de tomate es fresquísima y el queso está puesto en su justa medida. Lo único medio cagón seque tenía como una sola hoja de albahaca encima… Pero era riquísima.

Al salir de nuestra purificación de alma seguimos caminando un rato, pero tuvimos que volver a la casa porque la cachimurrita se sentía medio mal. Descansamos un rato y volvimos a salir y recorrer los alrededores de la calle Toledo. Era un barrio más turístico y menos flaite, estaba lleno de iglesias. Las cagó que cada cuadra hay algún tipo de iglesia, parroquia o esas cosas. Era noche de carrete y había hartos señoritos en onda de parranda por ahí dando vueltas.

Llegamos por esas casualidades de la vida a la risotería, así que decidimos cenar ahí. Los risottos eran medios carozis para estándares italianos y no eran tan ricos. De hecho no parecían risottos. Pero bueno, yo comí de salchicha con champiñón y la Maldi de espárrago con Limón. A la vuelta caminamos un buen poco y después tomamos el metro hasta la casa, donde dormimos como unos lirones (antes vimos una película como el hoyo que se llamaba ‘la cose nostre’ y actuaba Robert De Niro…).

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