
Nos despertamos tranquilos, disfrutando nuestra añorada cama…Puchunco se levantó a hervir agua para que cuando ya no estuviese tan caliente hiciéramos café. Así que un buen rato después nos dignamos a salir de la cama y prepararnos desayuno. Maldi se comió unos pancitos con su paté de pollo y yo un huevito con tomate.
Después ordenamos la casa, estaba con pelusas y había mucha ropa por lavar así que manos a la obra. Puchunco se encargó de pasar la aspiradora, yo de ordenar, limpiar vidrios, hacer el baño y nos repartimos la cocina! Almorzamos la misma comida de la noche anterior, arroz basmati con lentejas rojas ñami ñami.
Hoy a la una aterrizaba el avión en el que llegaba la Conti y la Maca! Así que según nuestros cálculos tipo tres iban a estar sí o sí en la casa!
El tema es que ya eran las 15.30h y aun no había noticias de ellas! Yo me estaba poniendo nerviosa, no sabía qué hacer si no aparecían…me había dado hasta las 16.00h para asustarme de verdad. Pero finalmente llegaron! Estaban sopeadas!! jaja se perdieron a la salida del metro, así que anduvieron paseando por Montmartre mucho rato! Después llegó el Puchunco que había bajado a hacer unas compras rápidas para la casita. No querían comer nada pero hice muy bien y les embutí pan con queso para que saliéramos a caminar por el barrio.
Entonces emprendimos vuelo, caminamos por la Rue Lepic, y fuimos hacia atrás para conocer Villa Léandre donde vivía Renoir. Ese barrio es maravilloso, no parece de París! Hay casas de colores, con jardines!! Después seguimos por la Place Dalila, vimos un castillo que hay por ahí y luego nos encaminamos hacia la Place du Tertre. Caminamos a Sacre Cœur y justo nos tocó misa! Era genial el ambiente, el cura hablaba, las monjas cantaban, los turistas paseábamos en círculos al rededor de toda la gente que rezaba…fue bonito pero decidimos salir porque ya les había dado hambre. Caminamos hacia Abbesses en donde yo recordaba que había una creperia, así que frente al carrusel la Conti se comió un Crêpe de Nutella y la Maca uno de caramelo. Seguimos caminando hasta la Rue Lepic, para mostrarles el Café de Amelie pero no sé cómo no lo vimos…así que seguimos de largo hasta el Moulin Rouge.
Cuando ya volvimos nos sentamos con dos baguettes calentitas a comer los quesos que pasamos a comprar con la Conti y la Maca al supermercado. Nos reímos mucho tengo fotos que lo demuestras pero prometí que no publicaría en ninguna parte.
