Día de paseo (para variar) por el Marais

Hoy me desperté muy temprano para ir al ISEP a tocar en la mañana y después partir a cuidar a Youn a las 10:30. La Cachimurra tenía grabado un poco más tarde así que no salimos al mismo tiempo.

Llegué un poco tarde a buscar a Youn y Marie Edith había bajado la silla de ruedas al primer piso, para que saliéramos a dar una vuelta, quizás ir a la biblioteca. El pobre Youn estaba con muchas ganas de salir a dar una vuelta, así que fuimos lentito paseando en dirección a la biblioteca. Cuando llegamos a la biblioteca se puso a llover de a poquito, nos dimos cuenta que estaba cerrada y que no iba a abrir hasta un par de horas… Así que nos devolvimos rápido a la casa y llegamos todos mojados (incluido su yeso!!). Descubrí que no tengo tan buenos instintos paternos porque no lo cambie de ropa ni le sequé el yeso, cómo iba a saber yo que era malo mojarse!!! Bueno, nos quedamos un rato jugando y después le de de almorzar hasta que llegó Marie Edith y me pegué el pollo.

Nos encontramos con la puchunca y decidimos ir a almorzar a ‘Les Pères populaires’ que es un restorán cerca de los niños que nos recomendaron ya que tiene las tres B. De entrada compartimos una tortillita de verduras con salchicha picada, el plato era arroz con cebollita cocida, maní, una salsa con lechuga y repollo, hojas verdes y una salsa rica. Por último compartimos un postre de peras. Era de verdad muy rico y muy agradable el ambiente, además que no es caro (para se París…). Después nos fuimos en bicicleta hasta Bastille para partir nuestra caminata por el Marais. Entramos al Hotel Sully, que alguna vez fue un palacio de nobles, luego casa de vagos y ahora el centro de patrimonios de París. Es precioso, tiene un jardín muy agradable y la salida de atrás da hacia la Place de Vosges. Ahí vimos a unos chinos pelotudos que estaban vestidos de novios y se estaban sacando fotos. Hacía frío y el viento congelaba hasta los párpados, pero ahí estaba la weona vestida de novia y cagada de frío.

En nuestra travesía decidimos ir a la exposición de Marie Edith en el memorial de la Shoah, que era muy buena aunque chiquitita. Había muchos comics que hablaban sobre el holocausto que eran muy chocantes, en particular nos gustó uno de Mickey Mouse y otro que se llamaba MAUS (de Art spiegelman). Seguimos caminando e hicimos un par de compras: yo una camisa de lino preciosa y la Spatsy un vestidito precioso, una jardinera y unos pantalones que le quedan picho caluga. Después nos tomamos el bus para la casa donde la Conti y la Maca ya habían llegado.

La Conti nos había propuesto invitarnos a un restorán, así que salimos todos llenos de amor y esperanza en dirección del vietnamita, que obviamente estaba lleno y tenía espera de media hora… Las empanadas argentinas lo mismo… Y el café de la esquina también…. Así que decidimos dejarlo para un futuro cercano y volvimos a comer una rica ensalada con garbanzos. Nada mejor que una rica cena casera en familia.

 

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