Hoy fue el último desayuno de aquellos legendarios que tuvimos con las señoritas. A medio día ellas salieron a pasear por Montmartre y echar una última caminada por la ciudad, mientras que con la Puchunca nos echamos un rato como focas. Después decidimos salir a pasear y aprovechar de encontrarles un regalito a la Eli y la Isi, para que la Conti se los llevara. Así que terminamos yendo a Montmartre también jajaja. Pero no nos encontramos con las chiquillas. Pasamos a tomar un café al Le Pain Quotidien y tomamos un café noisette cada uno. Estaba lleno el barrio, los mozos de los cafés estaban enteros colapsados y Jesús nos miraba desde el cielo. Al lado nuestro estaba la típica persona que se va en la del poeta y se queda en el café escribiendo en una libretita poemas al amor, o quizás reportes criminalísticos.
De vuelta a la casa las señoritas terminaban de preparar sus cosas y partimos todos al aeropuerto. Antes de subirnos al metro pasé a comprarle unos quesos de cabra a la Maca que nos pidió y después partimos. Tuvimos harta suerte porque el RER fue directo desde Gare du Nord hasta Charly de Gueule. Fue linda la despedida, estábamos todos medios emocionados jajaja. Bueno a la vuelta llegamos como un peo volador a la casa y nos metimos a la cama a soñar con un mundo más justo.
