Fuimos a tomar desayuno a «Bar Vittoria», un café en la plaza principal. En Italia la gente no se sienta a tomar el café, se toma en la barra y se conversa con el barista, el viejo (seguramente el dueño) y el que hace de cajero. En general en Nápoles y en la costa quedamos con la sensación que gran parte del día de los italianos era estar en nada, viendo como pasaba el día…parados bajo el sol.
Así que pedimos un capuchino y algún postrecito que no recuerdo mientras la gente transitaba, a ratos se llenaba de viejas buenas para hablar que se pedían un macchiato y después de tomárselo salían a pasear y listo.

14 de febrero, día de los enamorados…pero en Sorrento es la fiesta de Sant’Antonino. Parece que un santo murió en Sorrento así que el pueblo hace una especie de procesión por todo el pueblo, seguramente paseando los huesitos del santo:

Después nos dirigimos a tomar el bus para pasear por los pueblitos de la Costa Amalfitana, caminamos hacia la estación de trenes, desde donde salía el bus y justo a tiempo nos sentamos en los asientos durante los próximo 45 min. hasta llegar a Positano.
A pesar de que dicen que Positano es maravilloso…en comparación a los otros pueblitos no era la gran cosa…así que prepárense!
Cuando nos bajamos del bus estábamos a punto de vomitar, mareados como nunca jajaja Nos bajamos en la primera parada, que estaba medio lejitos del pueblo pero valió la pena porque veíamos todo desde arriba! Según Puchunco ir a Positano valió la pena porque almorzamos unos sanguruchos buenísimos:
Tenían berenjenas, mozarella, tomate, aceite de oliva y jamón serrano. Estaban riquísimos, es verdad. Lástima que las palomas también querían comer!! Me apiadé de ellas y les di pancito. Y bueno se me calló un pedacito de berenjena al piso, eso me dio mucha mucha pena jaja
Caminamos a la parada de buses y nos pusimos a conversar sobre el futuro, suena medio raro pero es verdad. Estábamos hablando de qué queremos hacer después de terminar nuestras carreras, de cuánto tiempo estar en Chilito antes de hacer un magíster, nos preguntamos si es que queríamos hacer un magíster…tal vez no? pensamos en algo que nos dijo la Pauli, en que cambiamos el amor y cariño que ambos tenemos por la Luci por Mattia (el niño chico y precioso que cuidamos). Al volver a Chile, tal vez necesitamos un perrito que viva con nosotros porque sino a dónde se va ese cariño y esa necesidad que tenemos como Puchuncos de enternecernos y puchunquitearlo…creo que queremos ser papás pero no es el momento, claramente NO. Tuvimos harto rato para pensar, sentado frente al mar, muy emocionados conversando sobre nosotros como Puchuncos. Creo que ya nos caló la sensación de que volveremos pronto, ya está cerca: tenemos los pasajes de vuelta, yo empecé a ver el portal inmobiliario y ya pasamos la mitad del viaje.

Nos subimos al bus hacia Amalfi y al bajarnos tuve la sensación de que me tenía que meter a mi mail…había un correo que estaba esperando hace tiempo, la inscripción de ramos! Y cuando me conecté ahí estaba! Pude tomar tipografía y edición sin problema!!!
Así que felices seguimos caminando, fuimos a la placita donde está la iglesia y caminamos un poco hacia el cerro…en unos minutos recorrimos toda la ciudad!! jaja es enana pero cada rincón tiene su encanto.
Estábamos felices, de verdad…fascinados con los altares que hay en cada rincón mientras los edificios se van cayendo a pedazos.
Después bus hacia Ravello, Joe nos insistió tanto que fuéramos porque es precioso (él nunca fue…pero nos insistió como si hubiese ido). En todo caso tenía razón! Nos bajamos en un pueblito que se llama Scala, porque nos pasamos!!! Scala era un chiste, enano enano!! Pero Ravello era maravilloso, vale la pena y definitivamente era el pueblito más lindo, incluso más que Sorrento!
En Ravello nos topamos con un señor Umberto, sin H que saludó a Puchunco y a mi no (son re machistas) y el diálogo fue este:
U: Bonsoir
G: Bonsoir…
U: Ça va?
G: Oui, ça va
U: Ça va?
G: Oui…et toi ça va?
U: Va bene. Comment tu t’appelle?
G: Gabriel, et toi?
U: Umberto.
G: Bonsoir
U: Ciao!
Después de este encuentro cercano con Umberto, caminamos hacia una pileta que tenía RANAS!!! Y Puchunco no encontró nada mejor que…
También Maldi se encontró con unos gatitos mientras yo estaba sentada en la plaza al lado de la pileta y no sé por qué hizo esto:
Después de la experiencia animalística fuimos bajando el cerro a pata esperando que en algún momento pasara el bus en dirección a Amalfi y tomarlo. Y así fue, después de un buen rato el bus pasó (estabamos muy expectantes porque lo veíamos a lo lejos y se dio unas vueltas medias raras). Al llegar nos instalamos en el bus, sentaditos sin darnos cuenta en los asientos para adulto mayor así que estabamos más cómodos que cualquiera. Atrás habían unos argentinos que hablaban italiano, y conversaron todo el rato sobre comida.
Al llegar a Sorrento se empiezan a subir al bus muchos jóvenes que iban a una fiesta así que a penas pudimos nos bajamos y caminamos al depto. De repente escuchamos fuegos artificiales y cañonazos, salimos corriendo al mirador para cachar la onda! Y cuando ya estabamos en el lugar adecuado para verlos todo terminó…no vimos ninguno! Volvimos tristes, con el rabo entre las piernas al depto y nos cocinamos los gnochis con pasatta y albahaca. Después al tuto!