Conti y Maca

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Nos despertamos tranquilos, disfrutando nuestra añorada cama…Puchunco se levantó a hervir agua para que cuando ya no estuviese tan caliente hiciéramos café. Así que un buen rato después nos dignamos a salir de la cama y prepararnos desayuno. Maldi se comió unos pancitos con su paté de pollo y yo un huevito con tomate.

Después ordenamos la casa, estaba con pelusas y había mucha ropa por lavar así que manos a la obra. Puchunco se encargó de pasar la aspiradora, yo de ordenar, limpiar vidrios, hacer el baño y nos repartimos la cocina! Almorzamos la misma comida de la noche anterior, arroz basmati con lentejas rojas ñami ñami.

Hoy a la una aterrizaba el avión en el que llegaba la Conti y la Maca! Así que según nuestros cálculos tipo tres iban a estar sí o sí en la casa!

El tema es que ya eran las 15.30h y aun no había noticias de ellas! Yo me estaba poniendo nerviosa, no sabía qué hacer si no aparecían…me había dado hasta las 16.00h para asustarme de verdad. Pero finalmente llegaron! Estaban sopeadas!! jaja se perdieron a la salida del metro, así que anduvieron paseando por Montmartre mucho rato! Después llegó el Puchunco que había bajado a hacer unas compras rápidas para la casita. No querían comer nada pero hice muy bien y les embutí pan con queso para que saliéramos a caminar por el barrio.

Entonces emprendimos vuelo, caminamos por la Rue Lepic, y fuimos hacia atrás para conocer Villa Léandre donde vivía Renoir. Ese barrio es maravilloso, no parece de París! Hay casas de colores, con jardines!! Después seguimos por la Place Dalila, vimos un castillo que hay por ahí y luego nos encaminamos hacia la Place du Tertre. Caminamos a Sacre Cœur y justo nos tocó misa! Era genial el ambiente, el cura hablaba, las monjas cantaban, los turistas paseábamos en círculos al rededor de toda la gente que rezaba…fue bonito pero decidimos salir porque ya les había dado hambre. Caminamos hacia Abbesses en donde yo recordaba que había una creperia, así que frente al carrusel la Conti se comió un Crêpe de Nutella y la Maca uno de caramelo. Seguimos caminando hasta la Rue Lepic, para mostrarles el Café de Amelie pero no sé cómo no lo vimos…así que seguimos de largo hasta el Moulin Rouge.

Cuando ya volvimos nos sentamos con dos baguettes calentitas a comer los quesos que pasamos a comprar con la Conti y la Maca al supermercado. Nos reímos mucho tengo fotos  que lo demuestras pero prometí que no publicaría en ninguna parte.

 

 

 

Ciao Italia! Holiwi Parigi!

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El día de la vuelta a la realidad. Había que dejar el hotel antes de las 10 am, que curiosamente coincidía con la hora de término del desayuno. Por lo tanto nos despertamos tipo 8:30, nos bañamos, ordenamos y partimos a entregar las llaves y tomar breakfast. La mina de la recepción era toda pesada y no se le entendía una mierda de inglés, pero bueno. El desayuno era el típico buffet de cosas medias malas y con sabor a muerto, pero al menos uno puede sacar mucho de lo que le gusta jujuju.

Al terminar dejamos las mochilas en la recepción y partimos a dar las últimas vueltas por Nápoles, con la idea de aprovechar de ir a lugarcitos que nos faltaron como la piazza nazionale y alrededores. Básicamente era el barrio que estaba hacia atrás de la estación de trenes y, hay que decirlo, era bastante flaite. Paseamos un ratito por una feria que vendía tanto ropa como frutas y entremedio encontramos un pequeño negocio que vende cosas dulces y entramos a comprar el frasquito de marrasquinos que a la Spatsy tanto le gusta! Aunque los marrasquinos son asquerosos jaja.

Seguimos dando vueltas hasta ir a los alrededores de la catedral y aprovechar de dar el último paseito, de manera que terminamos llegando (de manera no accidental) a la misma cafetería del día anterior a tomar un segundo desayuno, dejar pasar un poco la hora. Estuvo entretenido. Como ya estamosmedios viejos, nos fuimos al hotel a buscar nuestras cosas con el plan de ir temprano al aeropuerto, pero antes pasé a comprarme una pizza fritta (que literalmente es una pizza frita). En Pompeya habíamos probado una que estaba asquerosa, así que no le tenía mucha fe, pero dado que es la especialidad de la ciudad decidimos darle una segunda chance. Y afortunadamente porque estaba exquisita! Era un lugar que se veía medio turístico en la Piazza Garibaldi pero que termino siendo un verdadero manjar, como una empanada pero versión pizza. Tenía mozzarela, salsa de tomate y ricotta.

Post pizza frita cruzamos la calle y tomamos el bus de las 12:35 hacia el aeropuerto. Desde aquí todo transcurrió muy normalmente: pasamos el control de seguridad muy lentamente, esperamos a embarcar, nos sentamos en el avión, dormitamos durante un par de horas, aterrizamos, salimos del aeropuerto, tomamos el RER y llegamos a la casa. Estábamos bien cansados y un poco atrofiados de tanto viajar, dormir sentados y tener acostarnos en camas duras como palo. Igual me sorprendió un poco que el hecho de llegar a París nos causara tan poca emoción, en el sentido turístico. París ya se ha convertido en nuestro hogar y cada vez tiene menos esa esencia mística de la antigua ciudad, pero es raro pensarlo.

Una vez en la casa ordenamos las mochilas, nos pusimos a lavar ropa (porque estaba toda sucia!), yo toqué un ratito saxo y la Spatsy hizo sus lentejas rojas, que estaban más ricas que la Churchill. Después de eso nos dormimos como un canapé en un cocktail de evento farmacéutico.

De vuelta a Nipples (o Nápoles)

Aunque parezca increíble nos despertamos temprano porque teníamos una misión importante, que básicamente consistía en bañarnos, ordenar nuestras cosas y almorzar a las 10 am. Fuimos muy rápidos en todo así que alcancé a hacernos una ensalada de lechuga, tomate y jamón que había sobrado. Después hice el plato tan esperado: tagliatelle frescos con salsa de tomate con carne. Estaba riquísimo pero claramente fue una muy mala hora para comerlo porque los dos quedamos medios moribundos y nauseabundos después. Claramente no teníamos tanta hambre en la mañana, pero no queríamos desperdiciar esa rica comida que habíamos comprado con anticipación.

Al dejar el depto nos fuimos a sentar a un mirador al borde del mar, para sentir la brisa, mirar el paisaje y esperar que bajaran los tallarines. Estuvimos todo el tiempo sentados frente a una gaviota malévola que cada cierto tiempo se ponía a hacer unos sonidos de guerra, seguramente para alertare a sus compatriotas que estábamos cerca y tenían que venir a atacarnos. Afortunadamente ningún omnívoro nos atacó. Fue muy bonito estar abrazados tanto rato mirando a los viejitos que paseaban, el mar de fondo y el Vesubio camuflado entre las nubes. Después nos fuimos a sentar a un café que tenía una pinta media gringa, pero se veía agradable. Estuvimos un buen rato reposando y preparando nuestra psiquis para el viaje. Yo tomé un capuchino y un helado de leche con chocolate, mientras que la Cachimurra un jugo de cítricos con un muffin de arándanos.

Después caminamos a la estación de tren para partir a Nápoles. El tren partió 20 min después que llegáramos y afortunadamente nos pudimos ir sentados todo el viaje. Una vez en Nápoles vinimos directo al hotel a dejar las cosas. El hotel se llama Virgilius y está al lado de la estación, es como medio pretencioso, pero limpio. Ya eran tipo 14:00 así que salimos a caminar y ‘almorzar’ una pizza a medias. Pasamos a una pizzería que según dicen en la Interntet es la segunda mejor. Se llama ‘Il Presidente’ y comimos una Margherita con jamón. A pesar que era muy rica, se nota que la otra era mejor y mucho más finolis. Después seguimos caminando por El Centro hasta la calle Toledo. Pasamos por unas plazas muy bonitas en El Barrio universitario. Después pasamos hacia un barrio más elegante que tenía tiendas de lujo y se veía mucho menos flaite. Entramos a un supermercado y compramos unos calderos Maggi de champiñón que se vecina especiales, un queso Pecorino y otro queso que se veía rico. Después seguimos caminando hasta llegar al castillo del huevo (sí, así se llama…) y después caminamos hasta tomar el metro e ir a la mejor pizzería para comer. Esta vez no tuvimos que esperar y pedimos una Margherita cada uno: Un manjar nuevamente. A la salida pasamos al café de al frente y me pedí un café Nutella, que más que un café es como un postrecito que viene con crema Chantilly y todo. Además un croissant relleno de chocolate. Algo chistoso fue que después de pedir el café Nutella se me acercó el barista a preguntarme si yo estaba de acuerdo con que él hiciera el café Nutella de una forma especial que a él le gusta. Obviamente me lo dijo en italiano y entendí menos de la mitad jajaja así que le dije que sí nomás. Supongo que la crema Chantilly y eso era parte de su enjundia.

Después caminamos al hotel y cachamos que había un partido de fútbol importante porque toda la gente se puso a gritar cuando hubo un gol. Era un partido de la Champions League Del Real Madrid contra el Nápoli (tristemente el Napoli partió ganando, pero al final perdió 1-0). En la casa vimos una película en Netflix que se llamaba Dukhtar que pasa en Pakistán y se trata de una mamá que se escapa de su pueblo, junto con su hija para salvarla de un matrimonio arreglado. Después Morfeo hizo de las suyas.

Costa Amalfitana

Fuimos a tomar desayuno a «Bar Vittoria», un café en la plaza principal. En Italia la gente no se sienta a tomar el café, se toma en la barra y se conversa con el barista, el viejo (seguramente el dueño) y el que hace de cajero. En general en Nápoles y en la costa quedamos con la sensación que gran parte del día de los italianos era estar en nada, viendo como pasaba el día…parados bajo el sol.

Así que pedimos un capuchino y algún postrecito que no recuerdo mientras la gente transitaba, a ratos se llenaba de viejas buenas para hablar que se pedían un macchiato y después de tomárselo salían a pasear y listo.

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14 de febrero, día de los enamorados…pero en Sorrento es la fiesta de Sant’Antonino. Parece que un santo murió en Sorrento así que el pueblo hace una especie de procesión por todo el pueblo, seguramente paseando los huesitos del santo:

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Después nos dirigimos a tomar el bus para pasear por los pueblitos de la Costa Amalfitana, caminamos hacia la estación de trenes, desde donde salía el bus y justo a tiempo nos sentamos en los asientos durante los próximo 45 min. hasta llegar a Positano.

A pesar de que dicen que Positano es maravilloso…en comparación a los otros pueblitos no era la gran cosa…así que prepárense!

img_5861Cuando nos bajamos del bus estábamos a punto de vomitar, mareados como nunca jajaja Nos bajamos en la primera parada, que estaba medio lejitos del pueblo pero valió la pena porque veíamos todo desde arriba! Según Puchunco ir a Positano valió la pena porque almorzamos unos sanguruchos buenísimos:
Tenían berenjenas, mozarella, tomate, aceite de oliva y jamón serrano. Estaban riquísimos, es verdad. Lástima que las palomas también querían comer!! Me apiadé de ellas y les di pancito. Y bueno se me calló un pedacito de berenjena al piso, eso me dio mucha mucha pena jaja

Caminamos a la parada de buses y nos pusimos a conversar sobre el futuro, suena medio raro pero es verdad. Estábamos hablando de qué queremos hacer después de terminar nuestras carreras, de cuánto tiempo estar en Chilito antes de hacer un magíster, nos preguntamos si es que queríamos hacer un magíster…tal vez no? pensamos en algo que nos dijo la Pauli, en que cambiamos el amor y cariño que ambos tenemos por la Luci por Mattia (el niño chico y precioso que cuidamos). Al volver a Chile, tal vez necesitamos un perrito que viva con nosotros porque sino a dónde se va ese cariño y esa necesidad que tenemos como Puchuncos de enternecernos y puchunquitearlo…creo que queremos ser papás pero no es el momento, claramente NO. Tuvimos harto rato para pensar, sentado frente al mar, muy emocionados conversando sobre nosotros como Puchuncos. Creo que ya nos caló la sensación de que volveremos pronto, ya está cerca: tenemos los pasajes de vuelta, yo empecé a ver el portal inmobiliario y ya pasamos la mitad del viaje.

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Nos subimos al bus hacia Amalfi y al bajarnos tuve la sensación de que me tenía que meter a mi mail…había un correo que estaba esperando hace tiempo, la inscripción de ramos! Y cuando me conecté ahí estaba! Pude tomar tipografía y edición sin problema!!!

Así que felices seguimos caminando, fuimos a la placita donde está la iglesia y caminamos un poco hacia el cerro…en unos minutos recorrimos toda la ciudad!! jaja es enana pero cada rincón tiene su encanto.

Estábamos felices, de verdad…fascinados con los altares que hay en cada rincón mientras los edificios se van cayendo a pedazos.

Después bus hacia Ravello, Joe nos insistió tanto que fuéramos porque es precioso (él nunca fue…pero nos insistió como si hubiese ido). En todo caso tenía razón! Nos bajamos en un pueblito que se llama Scala, porque nos pasamos!!! Scala era un chiste, enano enano!! Pero Ravello era maravilloso, vale la pena y definitivamente era el pueblito más lindo, incluso más que Sorrento!

En Ravello nos topamos con un señor Umberto, sin H que saludó a Puchunco y a mi no (son re machistas) y el diálogo fue este:

U: Bonsoir

G: Bonsoir…

U: Ça va?

G: Oui, ça va

U: Ça va?

G: Oui…et toi ça va?

U: Va bene. Comment tu t’appelle?

G: Gabriel, et toi?

U: Umberto.

G: Bonsoir

U: Ciao!

Después de este encuentro cercano con Umberto, caminamos hacia una pileta que tenía RANAS!!! Y Puchunco no encontró nada mejor que…

También Maldi se encontró con unos gatitos mientras yo estaba sentada en la plaza al lado de la pileta y no sé por qué hizo esto:

Después de la experiencia animalística fuimos bajando el cerro a pata esperando que en algún momento pasara el bus en dirección a Amalfi y tomarlo. Y así fue, después de un buen rato el bus pasó (estabamos muy expectantes porque lo veíamos a lo lejos y se dio unas vueltas medias raras). Al llegar nos instalamos en el bus, sentaditos sin darnos cuenta en los asientos para adulto mayor así que estabamos más cómodos que cualquiera. Atrás habían unos argentinos que hablaban italiano, y conversaron todo el rato sobre comida.

Al llegar a Sorrento se empiezan a subir al bus muchos jóvenes que iban a una fiesta así que a penas pudimos nos bajamos y caminamos al depto. De repente escuchamos fuegos artificiales y cañonazos, salimos corriendo al mirador para cachar la onda! Y cuando ya estabamos en el lugar adecuado para verlos todo terminó…no vimos ninguno! Volvimos tristes, con el rabo entre las piernas al depto y nos cocinamos los gnochis con pasatta y albahaca. Después al tuto!

Naranjas y limones 

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Día 01 en Sorrento – Italia

Salimos desde Nápoles tempranito…es que bueno, la historia es esta: Queríamos salir a pasear por los barrios a los que aún no hemos ido pero teníamos que dejar el departamento temprano y nos daba cosa dejar las mochilas en el café de Gaetano. De todas maneras fuimos tipo diez al café de Gaetano o Don Galletito y pedimos dos capuchinos y un postre con Nutella. Nada estaba tan bueno pero no pagamos así que eso estuvo del ONE. Le preguntamos a Don Galletito a qué hora debíamos dejar la pieza y nos dijo a las «undici» entonces salimos felices, compramos los tickets de metro y cuando llega el tren Maldi tuvo una revelación. Undici quería decir las once y no la una!!!! Así que salimos cascando de la estación a buscar las mochilas y dejar las llaves.

Llegamos a las 11.09h a la estación y compramos los tickets del tren para ir a Sorrento. Tuvimos mucha suerte porque a las 11.11h salía el tren! Nos tuvimos que ir parados mucho rato porque no había espacio pero bueno, así son las cosas…el tema fue que cachamos que podríamos habernos ido sentados si es que nos hubiéramos tomado el tren en la primera estación…que está a unos pasos del café Maraucci de Gaetano…partimos con el pie izquierdo.

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Después de una hora y cuarto de viaje llegamos a Sorrento! Es maravilloso y enano!!!

El pueblito está lleno de naranjos y limones que llenan de color las calles chiquititas con muros de piedra. Hay una quebrada en la mitad de la ciudad que se produjo por un terremoto hace muchos años atrás y hay una contracción abandonada metida ahí al medio:

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Es muuuuy lindo, estamos medios enamorados de Sorrento y entre nosotros.

Volviendo a lo que hicimos hoy, Puchunco fue a comprar algo para hacernos almuerzo al supermercado, así que comimos unos tallarines con salsa de tomate y ricotta. Estaba riquísimo! Yo hablé con mi mamá y joecito un buen rato ❤

Maldi terminó de ver Amelie y yo me quedé dormida a su lado, estuvo rico descansar porque después salimos con muchas ganas a caminar por el pueblo. Fuimos a al claustro de San Francisco que era precioso y desde ahí se veía el mar que es de un color medio turquesa.

Después caminamos hacia el centro y nos tomamos un capuchino porque son tan ricos que nos podíamos aguantarnos. Y luego pasamos a ese lugar abandonado*** que se llama Vallone dei Mulini. Era medio mágico y aún no entendemos qué era y por qué está abandonado.

Caminamos después hacia el antiguo puerto en donde nos encontramos antiguas baldosas entre las piedras y obviamente upa chalupa! Tenemos la mochila repleta de cerámicas transformadas en piedras por la erosión.

Resulta que parece que ya recorrimos toda la ciudad jajaja sí, es enana. Lo que es bacán es que el 14 de febrero es una fiesta religiosa aquí entonces la ciudad está llena de ferias y nos encontramos con un puesto en donde había tres viejos vendiendo mermeladas de cebolla, brócoli, una pasta de pistacho y algo de muy malo con licor…bueno el tema es que los viejos como buenos vendedores querían que probáramos todo así que me dieron a comer en la boca!!!!

La feria era una especie de llame ya! Vendían un producto para limpiar grasa, un paño de cocina de bambú, un limpia vidrios magnético…pero todos estaban con micrófono explicando y haciendo demostraciones de sus productos jaja
Pasamos al supermercado y compramos mozzarella, pasatta, albahaca, chocolate, gnocchi, tallarines y otras cosas para comer mientras nos quedamos aquí. Ahora estamos los dos poniéndonos al día con el blog porque lo teníamos muy botado!

Pompeya

 

IMG_5598.JPGPucha, de nuevo nos costó levantarnos…pero logramos salir de la cama, partir a la estación  de trenes y ver cuál era el próximo tren a Pompeya. Puchunco se debe acordar cuánto rato tuvimos que esperar, porque claramente a mi se me olvidó. Lo que sí sé, es que alcanzamos a tomar un buen desayuno al lado de la estación: capuchino y un postre con Nutella adentro.

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En la estación nos costó un mundo saber cuál era el lugar en que había que esperar el tren, nada está indicado y a todas las personas que les preguntamos nos decían cosas diferentes.

Finalmente nos subimos y nos sentamos, todo estaba bien. Nos quedamos dormidos, yo con mis piernas sobre el Maldi y el Puchunco con la boca abierta. Al llegar a la estación seguimos a la masa de turistas, que no sé cómo ya sabían el camino hasta las ruinas.

La ciudad es chiquitita, con una iglesia en el centro y las ruinas un poco más alejadas. Al comprar las entradas no se nos ocurrió decir que éramos franceses para haber tenido el precio barato…así que en vez de 5 euros nos encajaron 12 por personas. En todo caso valió totalmente la pena. Nos pasaron un mapa del lugar y un librito que contaba la historia de cada sector. Puchunco se encargó de ser el GPS y yo de relatora.

Primero fuimos al sector donde se hacía deporte, el gimnasio de Pompeya. Básicamente era un sector verde cuadrado, rodeado por columnas y árboles que en su época eran plátanos.  Al centro había una especie de piscina para la natación. En los corredores  habían objetos que se encontraron en las excavaciones, eran muy bonitos y diferente de las cosas que hemos visto en otras partes.

Pasamos por el anfiteatro, es impactante pensar que es el anfiteatro más antiguo que existe hoy en día. Se construyó primero que el Coliseo!!

Después empezamos a pasear por las casa que estaban cerca de estos dos sectores.

La Casa de Octavius Quartio y la Casa de la Venus de la Concha…no sé a cuál más pasamos pero anduvimos caminando medios asombrados un buen rato hasta que las tripas hicieron de las suyas y tuvimos que salir a comer.

Comimos una pizza obviamente, al frente de una de las entradas. Habían unos chilenos también, así que nuestro instinto nos hizo quedarnos callados para no tener que conversar.

Después volvimos pa’ dentro, y recorrimos la Necrópolis, Templo de Júpiter, Templo de Isis, Teatro grande, Teatro pequeño, la Casa del poeta Trágico…bueno, muchos lugares que ya olvidé.

Lo que hemos hablado es que no teníamos idea con qué nos íbamos a encontrar, nunca pensamos que habrían frescos, mosaicos maravilloso, que habían colores así de fuertes…Quedamos impactados del desarrollo y al mismo tiempo de la potencia que tiene la naturaleza y cómo todo es tan frágil…

También fue sobrecogedor ver cómo quedaron los cuerpos después de la erupción.

Bueno, después de este día largo, pasamos a comprar los ticket para el tren de vuelta y lo esperamos en la plaza tomando un café. En ese momento nos dimos cuenta que el gesto que hacen con la mano los italianos es real y no un cliché. Volvimos a la casa, averiguamos para ir a Sorrento para el día siguiente, pasamos a comprar unas papas fritas y nos dormimos.

La mejor pizza del Mundo (Al menos de Nápoles)

Hoy es el primer día que tenemos para recorrer como Dios manda Nápoles. Obviamente no salimos demasiado temprano porque somos medios lentunflos, así que a eso de las 12 salimos a caminar pensando en ir al centro histórico. Este día era muy importante en nuestra estadía en Nápoles así que habíamos averiguado muy bien cuales eran las mejores pizzerías: tenemos anotadas las tres mejores (según dudosas fuentes de internet). Además encontramos un lugar que, según dicen, es el mejor risotto de la ciudad.

Partimos nuestro camino en la estación de trenes para comprar el ticket a Pompeya y cachar bien los horarios. Frente a la estación, en Piazza Garibaldi, estaban unos viejujos del partido laborista haciendo un video en que todos tenían globos de helio (muchos, más de 100) y los soltaban al mismo tiempo. Un viejo chicha, de esos que abundan por Nápoles y que uno no sabe de qué viven ni a qué se dedican, tenía unos cuantos e la mano y se empezó a pelear con un peladito que se los quería quitar jajaja. El viejito siguió caminando delante nuestro en la misma dirección que la pieza en que nos quedamos, así que lo vimos durante un buen rato y era muyyyyyy chistoso que le iba mostrando sus globitos a todos los viejos del barrio.

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Seguimos  nuestra senda por callecitas muy chiquititas y estrechas cerca de la casa, que están a mitad de camino del barrio más histórico. Era muy bonito, con un toque muy auténtico de lo que es esta ciudad italiana: desordenado, sucio, medio ruinoso, pero con mucha vida y personalidad. No tenía pinta de ser un barrio muy lindo para estar solo de noche en todo caso jajaja. Caminando por ahí llegamos  muy cerca de la que se denomina ‘mejor pizzería de Nápoles’ (pongo comillas porque hasta este momento aún no podíamos verificarlo), en la que había que hacer una cola enorme para poder entrar. Pasamos a sacar número, pensando en que como era temprano podíamos compartir una solo para echarle una probada a esta mítica pizza. Pero vimos que nos dieron el número 49 y recién estaban en el 13!!!!! Así que fuimos a un café de la esquina a tomar desayuno mientras esperábamos jajaja. Un capuchino cada uno, un jugo de naranja para la maldi y un croissant relleno de chocolate para compartir. El café es de lo más ricos que hemos probado, las cago. LAS CAGO!!!!!!


He aqui el último vestigio de la mejor pizza de Napoles paseando por la ciudad

Después de desayunar tranquilos, conversar y pasar el rato fuimos a la pizzería, pero para nuestro infortunio descubrimos que recién estaban como en el 19… Así que fuimos a sacar plata, comprar pantis para la Spatsy y pasear por un par de cuadras. Aunque no lo crean, después de esa epopeya volvimos a la pizzería y estaban recién en el 27…..!!!! Así que decidimos salir a dar una vuelta un poco más larga aún, fuimos a la catedral y paseamos un bueno rato por El Centro. Conocimos una buena partecita del centro y absorbimos un poco de sol. Ciertamente no hicimos fotosíntesis, ya que no se encuentra entre nuestras facultades biológicas, pero lo hubiésemos hecho si de nosotros se tratara la decisión. Al volver a la pizzería vimos que estaban en el 42. Esperemos casi 20 min hasta lograr entrar y después otros 20 hasta tener la pizza. Podrán comprender que eso de ‘compartir una pizza porque era muy temprano’ se había ido a la chucha, ya eran las 14:30 jaja. La pizzería es chica y estaba llena a tope, funcionaba como una fábrica de la época de la revolución industrial: el lugar donde se preparan las pizzas estaba al lado de las mesas, dos señores las preparaban y dos las metían al horno para luego sacarlas y dejarlas en platos que los mozos se llevaban a mil km por hora hacia las mesas (nadie sabe como harían para acordarse de los pedidos). Claramente era fascinante. Además es la pizzería en la que se grabó parte de ‘Comer, Rezar y amar’, así que estaba lleno de fotos de Julia Roberts comiendo pizza jajaja. Solo venden dos tipos de pizza: Margherita y Marinara. La pizza era riquísima: la masa es delgada, elástica, blanda y con sabor a leña, la salsa de tomate es fresquísima y el queso está puesto en su justa medida. Lo único medio cagón seque tenía como una sola hoja de albahaca encima… Pero era riquísima.

Al salir de nuestra purificación de alma seguimos caminando un rato, pero tuvimos que volver a la casa porque la cachimurrita se sentía medio mal. Descansamos un rato y volvimos a salir y recorrer los alrededores de la calle Toledo. Era un barrio más turístico y menos flaite, estaba lleno de iglesias. Las cagó que cada cuadra hay algún tipo de iglesia, parroquia o esas cosas. Era noche de carrete y había hartos señoritos en onda de parranda por ahí dando vueltas.

Llegamos por esas casualidades de la vida a la risotería, así que decidimos cenar ahí. Los risottos eran medios carozis para estándares italianos y no eran tan ricos. De hecho no parecían risottos. Pero bueno, yo comí de salchicha con champiñón y la Maldi de espárrago con Limón. A la vuelta caminamos un buen poco y después tomamos el metro hasta la casa, donde dormimos como unos lirones (antes vimos una película como el hoyo que se llamaba ‘la cose nostre’ y actuaba Robert De Niro…).

Naples, here we come

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El vuelo salía a las 7.50h de la mañana…así que nos despertamos a las cuatro de la mañana…pero nos costó un mundo. En un minuto pensé que perderíamos el avión porque éramos incapaces de movernos.

Llegamos a Orly a la hora, todo estuvo bien y no puedo contar sobre el vuelo porque nos dormimos antes del despegue jajaja.

Obviamente algo que teníamos que hacer era llegar con efectivo…pero cuando estábamos bajando al metro en Place de Clichy decidimos que sacaríamos después. Cuando llegamos al aeropuerto y no encontramos ningún cajero dijimos…mierda, Puchunca tenemos que activar tu tarjeta del banco para poder sacar plata en Italia…y bueno también se nos olvidó. Entonces al llegar a Nápoles teníamos solo 5,5 euros y el pasaje del bus costaba 4 por persona…y hay que decir que ningún ningún cajero nos funcionaba. En un minuto pensamos que tendríamos que irnos caminado hasta la ciudad pero afortunadamente nuestro banco BNP con nuestro querido Monsieur Goujon nos dejaron sacar plata del cajero!!!!!!!!

Llegamos a la estación de Piazza Garibaldi, a unos pasos de la pieza que arrendamos. Teníamos que ir a buscar las llaves donde el señor Gaetano que tiene un restaurant a pasos de la pieza así que partimos. Cuando llegamos lo saludo y él saluda a Puchunco, era un guatón con pinta de mafioso jajaja y muy machista. Cuando cachamos que no hablaba nada de inglés y que habían varias personas muy flaites trabajando para él nos empezamos a imaginar toda una historia estilo el Padrino pero con la mafia Napolitana jajaja. Nos subimos sin entender nada al auto con él y nos mostró la pieza que quedaba un poco más allá.

Claramente fue una pésima pésima decisión quedarnos al lado de la estación de trenes porque era muy flaite y peligroso, a ratos pasamos susto y también nos privó de poder salir hasta tarde porque nos daba miedo volver a oscuras. 

Queríamos salir al tiro pero el cansancio nos ganó y nos quedamos dormidos hasta las dos de la tarde. Después salimos a caminar y llegamos sin querer a una feria en donde cachamos que París es muy caro jaja. Caminamos por calles lindas, pobres y coloridas en las que ondeaban las sábanas. Todo iba así de lindo hasta que…nos encontramos con la pizzería OLIVIA, en donde tuvimos que parar a comer.

Puchunco pidió una de jamón serrano, rúcula, tomate y queso parmesano encima. Y yo una con alcachofa, champiñón, aceitunas y queso. Después seguimos nuestro rumbo y caminamos por todos lados y también tratando de encontrar internet porque no sabíamos dónde ir o no ir jajaja. Pero bueno, fue un lindo primer día.

Nápoles es un desastre, hay niños de 10 años manejando motos a toda carrera, los autos no paran para dejar pasar sino que bajan la velocidad y pasan por el lado, la gente tiene unos baldes en los balcones y que los bajan con una cuerda para que les pongan verduras o lo que sea que compren gritando desde sus departamentos…

En la noche no comimos nada parece, solo maldi que comió un helado. Y vimos Aladín…sí parece que Maldi quedó fascinado con Disney. Bueno yo nunca la había visto porque me daba miedo cuando chica.

 

Día de Disney y la despedida 

Hoy era EL GRAN DÍA!!! Al menos para la Anto jajja. Hoy fuimos a Disney París! Originalmente queríamos ir el Martes pero cuando tratamos de comprar las entradas el Lunes en la noche (técnicamente el Martes) decía que no se podía ir el mismo día en que se compran las entradas… Así que tuvo que ser hoy. Disney abre a las 10 am, así que queríamos salir de la casa a las 9 am, por lo que teníamos que despertarnos tipo 7:30 am. Bueno, obviamente no resultó y nos despertamos casi a las 9 jujuju. Hicimos un almuerzo para llevar, con huevo revuelto, tomate y jamón, llevamos agua y mucha emoción. La Cachimurra se quedó en la casa trabajando para las pegas chilenas (la Lily y las cosas de Nepsis) y en la tarde fue a su ramo se serigrafía. Con la Monki nos quedamos dormidos en el RER, pero menos mal no hubo tema con pasarnos porque Disney está en la última estación de la línea A. El día estaba frío y gris, pero al rato salió un poco de sol. Nosotros esperábamos que Disney fuera un parque de atracciones estilo Fantasilandia, pero con la temática de las películas de Disney. Esperábamos millones de montañas rusas y juegos extremos, pero en cambio nos encontramos que la gracia es que es una especie de «mundo mágico» ambientado a la perfección con temáticas Disney y algunos juegos (estilo montaña rusa) entremedio. De todas maneras era muy impresionante ver el nivel de producción del lugar, como paisajes ficticios eran recreados a la perfección y cómo estaba diseñado hasta el más mínimo detalle para que quedara claro que Disney es una experiencia inigualable. Estaba lleno de tiendas que vendían artículos Disney, como juguetes, dulces, adornos, ropa, etc.. Pero era todo súper caro y claramente no valía tanto la pena pescarlo mucho. Paseamos todo el día por los parques, lo pasamos muy bien y a los dos nos encantó nuestro almuerzo hogareño (que comimos sentados frente a una montaña rusa).

Fue muy especial estar tan cerca de la Anto estos días, culminando con la ida a Disney, porque después de mucho tiempo separados pudimos conectarnos, hacer cosas de hermanos y tener momentos especiales que jamás olvidaremos. La echaba mucho de menos y ahora la voy a extrañar más aún… Buaaaaaaaa!!! Bueno así es la vida del hombre moderno y cibernético.


La Puchunca se había juntado con mi mamá tipo 7 a tener su propia conversación respecto a lo que había pasados estos últimos días. Después de eso se fueron a la casa, donde nos estaban esperando a la Anto y a mí, para cocinar la última cena. Fue una salsa de tomate con harta enjundia y queso de cabra, estaba todo wendi aunque un poquito pesado. Después de terminar la comida mi mamá y la Anto se fueron en Uber al airbnb, así que fue la despedida oficial después de esta visita en Francia y lo que fue el reencuentro con la Anto. Fue bien triste y la Anto me abrazó harto, creo que al igual que a mí, la pilló por sorpresa la despedida y no nos habíamos hecho la idea que era el último día.
Con la Cachimurra nos fuimos a preparar lo que pudimos para partir a Nápoles ya que el da siguiente nos despertamos a la 4am para tomar el vuelo a las 7:50!!!

Oro no es, plátano es, abre el W.C y verás la luz

Con la Puchunca nos despertamos temprano porque yo tenía clases a las 9:00 y hice una promesa con El Señor: mis sombríos días de impuntualitud e imprecisez léxica han quedado atrás. Nos bañamos, desayunamos una que otra baguette y c’est parti. Mi clase consistió en un ejercicio práctico en que se hacían unas weas en un software y se llenaba una guía, así que fui con mi nuevo compañero de República Checa y al rededor los compañeros indios nos copiaban. Es impresionante que tienen una especie de mafia para copiar, todos me pedían mi guía para copiar las respuestas y después sacarle fotos para compartirla con los otros. El mundo va de mal en peor….

Paralelamente la Puchunca se juntó con la Clarita, que había ido a París a hacer unos trámites para tener el pasaporte chileno, y mi mamá media molesta se fue a trabajar a un café y después a un airbnb. La Anto se quedó en la casa haciendo pop-ups para las invitaciones a su cumpleaños, pero tipo 1:30 nos juntamos en el metro Champs elycees clemenceau para salir juntos. Hay que decir que la Anto se fue sola desde el departamento hasta la estación de metro (yo la estaba esperando en el andén), así que fue su primer viaje en metro sola!

Fuimos a comprarle un regalito atrasado de aniversario a la Cachimurra en el Marais y después a la Cité de sciences. Yo me acordaba que era como un súper MIM, pero la verdad es que es más fome porque es menos interactivo y más expositivo. Estuvimos harto rato y vimos cosas choras, pero después de un ratico decidimos partir. Fuimos a unas tiendas de música que hay al lado del parc de la Vilette porque yo quería comprar cañas para el saxo y la Anto ver si encontraba partituras. Menos mal que la tienda tiene varias sedes especializadas y encontramos la librería musical que tenía millones y decenas de partituras. La Anto se compró una de un pianista coreano que Le encanta (menos mal, porque no era tan fácil de encontrar!) y otra de regtimes. 

Habíamos planeado invitar al Chepa y la Sylvie a la casa para hacerles sopaipillas, pero decidimos cancelarlo y así despejamos la tarde para que yo me juntara con mi mamá a hablar de las cosas que no habían andado tan bien. Así que pasé a dejar a la Anto a la casa y partí a juntarme con mi madrues en Chatelet. La Puchunca estaba en clases de francés y volvió a la casa tipo 8, se encontró con la Monki y comieron la pizza que había sobrado de ayer. Por mi parte, fue muy bueno (y necesario) hablar con mi mamá, quedamos más tranquilos. A la vuelta a la casa comí un poco de pizza también y nos fuimos al sobre after that.