El día que constatamos que Paríchi es chiquitín

Yo estaba tan entusiasmado con mi paseo de ayer que incité a la Spatsy a que saliéramos a dar una vuelta más o menos grande. Desayunamos/Almorzamos porque comimos a una hora que se considera tarde para un desayuno, pero temprano para un almuerzo. El día estaba lindo y estaba calentito, así que partimos caminando en dirección Montmartre, pero a la altura de Pigalle ya estábamos bajando, de manera que llegamos a Saint-Georges, una plaza chiquitita en un barrio precioso. Seguimos caminando por esa misma dirección cuando una anciana nos para para preguntarnos si hablamos español. Cuando le dijimos que sí, se alegró muchísimo y nos empezó a dar mucho jugo. En resumen quería que la ayudásemos a reescribir un mensaje de cumpleaños que ella tenía, pero lleno de faltas ortográficas. Ella no tenía mucha educación y aunque sabía leer y escribir, no sabía cómo hacerlo correctamente, por lo que una señora de la florería (que hablaba un poco español) se lo había escrito. Como no teníamos un lápiz la señora paró a un jovenzuelo en la calle para pedirle, a lo que él muy simpático le pasó un lápiz y esperó a que terminásemos nuestra labor.

Después nos metimos a unas galerías  (Passage Verdeau) que iban atravesando las cuadras, son muy antiguas y sorprende que hoy en día sigan existiendo. Por ahí llegamos hasta la Bolsa, seguimos caminando en dirección a la rue du temple y pasamos al marché de los niños rojos. Después nos metimos, para variar, al Marais y paseamos un poco. Entramos al centro cultural suizo, que tiene varios libros buenísimos de diseño y la Potranquita alucinó un poco. Pasamos a Petit Bateau donde la maldi se compró un impermeable amarillo precioso y unos churrines. Después fuimos a la peluquería que nos recomendó Gal, que está al lado de Bastille porque yo quería cortarme el pelo y librarme de ese corte malévolo que tenía! La peluquería se llama ‘Kel’hair’ y es bacana, además que no tan cara para ser París.

A la salida fuimos a Bastille y pasamos por una crêperie que se llamaba ‘Saint Malo’, yo me acordé que Youn me comentó que había una creperie bretona por esa zona y me dije: «Eureca, ha de ser esta! «. Entramos  a comer un crêpe, uno con crema, huevo y cebolla, mientras que el otro tenía jamón, queso y champiñones. Estaban bien bueno, fíjate tú oye. Hay que decir que fue bien irresponsable, porque en un par de horas nos juntábamos con la Clarite y Zak a comer jajaja.

Bueno de vuelta a la casa vimos nuestra serie hasta que llegó Zak y fue un poco incómodo, porque digamos que no se gana el premio e Mister simpatía, ni de Mister conversador. La Clarite legó y partimos altiro a comprar empanadas argentinas, que trajimos de vuelta a la casa y comimos en una comida que fue un poquito incómodo. Claramente ellos no están tan bien como pareja y algunas cosas culturales chocan fuerte, como que Zak es bien machista. De hecho fue un poco tenso el ambiente en general.

Cuando se fueron, nosotros estábamos bien cansaditos así que nos sleep raudamente.