Paseo por el canal Saint Martin


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Hoy a todos nos costó despertarnos, excepto a la Carolita que desde temprano se puso a funcionar. Después de un austero, pero rico, desayuno las chiquillas salieron a pasear por el parc Monceau y el arco de triunfo, mientras que yo me quedé en la casa trabajando/estudiando. Tipo 12:45 partí para encontrarnos en la Línea 1 e ir a comer unos pita falaffel en Saint Paul. No teníamos taaaanto tiempo y temíamos que los locales estuviesen tan llenos que no alcanzáramos a comprar. Afortunadamente Jesús nos acompañó (en el día de su resurrección) y llegamos perfecto de tiempo. La Maldiu y la Carolita se pidieron unos mixto, mientras que la Isi y yo uno de carne. Los fuimos comiendo hasta llegar a Bastille, donde nos encontramos con la Patou y Eric.

Tomamos el barquito en Bastille y nos sentamos en la parte de arriba, el paseo partía bajo tierra en unos túneles que eran descritos como una obra maestra de la arquitectura de su época (qué época habrá sido…???). Era muy especial y medio místico. La segunda parte del paseo era al aire libre, a la altura de République y era precioso, aunque empezamos con el weveo de las eclusas. Cada eclusa era doble y nos demorábamos cerca de 15 minutos en cruzarla lo cual no suena tan terrible, pero al considerar que había 4 de ellas…. Se calcula que casi la mitad del viaje es parados subiendo el nivel del agua jajaj. De todas maneras era lindo el paisaje, aunque había harto frío. Nos bajamos en al Villete al lado de los cines MK2.

Partimos caminando hacia el Buttes Chaumont y cuando llegamos nos encontramos con la bella sorpresa que la mayoría de las puertas estaban cerradas porque había una manifestación, así que tuvimos que bordear el parque un buen rato hasta poder entrar. Estaba muy muy muy lindo, con los árboles verdes y algunas flores. Estaba lleno de gente y aunque estaba medio helado el paseo fue maravilloso. Definitivamente este parque es de los MUST de París. Caminamos hasta llegar al monolito que hay en la cima, bajamos y dimos la vuelta al lago, entramos a la gruta y salimos para caminar por el barrio de Belleville. La caminata fue bonita y la Isi aprovechó de conocer ese barrio que claramente muestra otro París que el de los Champs Elycées.

Llegamos hasta el metro Filles de Calvaire donde tomamos la línea 8 para ir a la casa de Eric a comer. Patou había preparado un pollo asado con papas que estaba para llegar y calentar. La casa de Eric era muy bonita (aunque a la Puchunquity no le gustó taaanto) y él fue muy simpático con nosotros, la Isi aprovechó de hablar en francés y probamos unos ricos vinos. En resumen estuvo muy agradable nuestra soirée. A la vuelta nos metimos al RER y al llegar a la casa todos cayeron como tabla menos yo que estoy escribiendo mientras combato el sueño. SHAAAAOOOOOO

 

La vuelta a France: Shavetti Köln


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Habíamos quedado de dejar el depto que arrendamos por Airbnb a las 9:30 am lo cual implicó cosas terribles: despertarse temprano y funcionar como máquina alemana (jujuju). Post ducha partí la travesía que implicaba ir a buscar el auto para estacionarlo abajo del edifico y cargar las cosas. Las señoritas terminaron de ordenar y guardar todo para partir. Cuando llegue estaban casi listas, así que todo funcionó relativamente bien. El desayuno que comimos fue una ordinariez, el zénit del proceso culinario era una naranja cortada en cachitos para compartir entre 4.

Dejamos las llaves dentro del depto, como nos pidió el dueño y partimos nuestra travesía por lo más importante: esperar a que la Puchunquity y la Carolita fueran a comprar unas botellitas para aceite a una tienda que estaba a un par de cuadras. Como si eso no fuese suficiente después pasamos al supermercado a hacer compras para París, ya que era más barato y había productos diferentes, pero lo que no sospechaba es que en el recinto al que fuimos había 3 supermercados! Y terminamos pasando a todos!! En resumen compramos salchichas, carne molida y cosas para el desayuno (pan, queso, jamón,mayo, etc).

Luego partimos el verdadero viaje que se resume en manejar concentrado y escuchar música. Bajo esta modalidad cruzamos hacia Bélgica, pasamos cerca de varias ciudades importantes, llegamos a Francia y a eso de las 3:30 tomamos un desvío hacia Chantilly para pasar al castillo ya aprovechar que andábamos con el auto. Decidimos pasar a algo cerca de París porque no teníamos mucho tiempo (había que entregar el auto antes de las 19:29) y así teníamos mejor control de los tiempos. Así que los castillos al rededor de París eran una muy buena opción y decidimos por Chantilly porque se veía precioso en fotos.

Como no teníamos tanto tiempo decidimos pasear solo por los jardines y no entrar al castillo. Obviamente el castillo de se veía magnifique por afuera y los jardines eran enteros finos. Estaban organizados por sectores temáticos, partimos por un bosque, seguimos por el jardín anglo-chino (literalmente lograba ser chino e inglés al mismo tiempo), hasta que llegamos al jardín francés que consistía en una gran explanada de pasto con chorros de agua entremedio. No tuvimos tiempo de terminar todos los jardines porque eran muy grandes, pero disfrutamos mucho nuestro paseíto.

Entrar a París fue un poco caótico y me perdí un par de veces tratando de seguir al GPS, pero llegamos a la hora indicada a dejar el auto y todo anduvo perfecto, exceptuando que no alcanzamos a llenar el estanque. Lo que fue satánico es que tuvimos que ir directo a dejar el auto y no alcanzamos a pasar antes por la casa para descargar las cosas, así que tuvimos que caminar desde Saint Lazare hasta la casa con bolsas pesadísimas y el equipaje con los ropajes. Fue bastante diabólico, pero que le vamos a hacer.

Una vez en la casa yo me fui corriendo a tocar un poco saxo, la maldi puso a lavar ropa blanca y la Carolita a ordenar las cosas. Por lo demás nos desplomamos al borde del desmayo y la muerte súbita. Una vez encontré fuerzas en lo más profundo de mi fe salí al supermercado a comprar un par de cosas y a la vuelta hice unos fideos con salsa carbonara. No me quedó taaaaaan buena como esperaba, pero estaba sabrosa y todos quedamos con guatita llena y corazón contento. Sobre todo estábamos hechos mierda pero felices.

Último día en Colonia

Viernes santo en colonia = todo cerrado, a excepción del museo, la catedral y el café francés donde desayunamos. Así tal cual. Como fue ritual la Carolita se despertó antes que todos, se alistó y lavó la precaria loza que hay en el depto. Luego la Spatsy se alistó y antes de despertarme me dijo algo, que entre sueño y sueño logré entender parcialmente. Me quedaron distintas partes que por lo demás no eran tan coherentes ni sabias, aunque se puede decir que sus palabras quedaron grabadas en mi cabeza en algún lugar que desconozco, como si hubiesen entrado escondidas por la parte trasera de mi cráneo. Me imagino que así debe sentirse cuando se tiene una aparición divina o una visión solemne. Probablemente la forma más sencilla, pero no muy precisa, para describirlo es como cuando te despiertas de un sueño y tienes pensamientos errantes flotando por ahí. Bueno, sin más rodeos ni más jugo que dar lo que recuerdo de las palabras de la Puchunca son algo así como: «Oye Maldi nosotras vamos a pagar el estacionamiento del auto y volvemos, anda despertándote y después de bañarte chicotea a la Isi también».

Cuando volvieron tomamos un pre-desayuno y salimos a caminar en busca de un café para desayunar de verdad y algún panorama para hacer. Decidimos ir al museo Ludwig para pasar un poco el frío mañanero y despúes almorzar algo sobre la marcha. El museo era muy bueno y tenía una colección de arte muy variada, aunque poco de cada cosa. En comparación con los grandes museos de París este era tiernuchito, pero con un poco de perspectiva se puede decir que era a todo pico. Partimos por una exposición de Freundlich que exhibía varias de sus obras más importantes. Tenía un uso muy lindo del color, aunque el estilo terminaba siendo un poco repetitivo y cansador. De todas maneras la exposición era muy buena y daba mucho contexto histórico y personal sobre las obras. Después estaba la colección permanente que tenía un primer piso con arte abstracto y moderno, luego otro piso con salas temáticas. Ahí había varias obras de Picasso muy bonitas, unas de Matisse que a la Maldiu le encantaron y una exposición de fotos de Carter-Bresson que era muy entretenida. Cada uno fue a su ritmo en el museo, pero nos encontramos a la salida.

De vuelta a las calles de Köln nos comimos una Bradt Wurst cada uno (excepto la Carolita) y caminamos hacia la iglesa de Santa Úrsula, congregación donde estudió la Caro en Santiago. Fue muy emocionante porque estaban haciendo la misa de Viernes Santo y la Doña Carolita se reencontró con todo un mundo en el que se desenvolvió gran parte de su infancia (Catolicismo+ Alemana+Ursulinas). El barrio no era tan guapetón, pero camino de vuelta a la casa pasamos por una plaza entera linda que estaba muy bien aprovechada por niños y familias.

Decidimos tomar el auto y partir a un bosque que estaba a unos kilómetros de la ciudad y para nuestra sorpresa tenía animales! Era un concepto de zoológico muy lógico y sustentable, solamente había animales oriundos de la zona que estaban enrejados en terrenos enormes. Entonces los animales hacían su vida más o menos normal ahí adentro y uno los veía a lo lejos. A demás uno podía comprar comida especial para darles, en unas máquinas dispensadoras. Había jabalíes, ciervos y búfalos. Además estaba rodeado de un bosque precioso y se escuchaban los pajaritos cantar. A pesar que estaba muy nublado y hacía un poco de frío, fue un paseo precioso y memorable. Quizás porque fue bien sorpresivo encontrarse con los animales de sorpresa.

A la vuelta dejamos a la Carolita en el depto y fuimos a dejar el auto. Encontramos una hamburguesería y dado que estaba casi todo cerrado decidimos que era la mejor opción para la cena. Las burguers tenían la mejor pinta del mundo, picoteamos unas papitas fritas que estaban más wenas que el pan con chancho y no nos quedó otra que correr a la casa para las reliquias que habíamos adquirido no se enfriaran. Las comimos con un placer indescriptible, la Caro dijo que eran las mejores que había probado y yo volví a llenar mi alma con un poco de grasa. Después jugamos carioca y nos reímos un buen rato. Hay que remarcar que nos reímos mucho con una broma que surgió que consistía en que cuando la persona antes que tú va a botar su carta, pones la mano para recibirla sin antes haberla visto. Justo cuando estás a punto de tomarla sacas la mano y dices: «UY! de la que me salvé!» y robas la carta que te corresponde. Supuestamente daba buena suerte para que te salga un Joker, pero obviamente terminamos haciéndolo todo el rato y perdió todo el sentido juujujuju.

 

 

 

Kölner Dom

Este fue el día de paseo hecho y derecho en Colonia: Fuimos a la Catedral, que demostró ser digna de su reputación.

En la mañana me armé de valor y salí a pagar el estacionamiento después de ducharme. Salí sin llaves porque era medio pelotudo llevárselas y dejarlas encerradas. Cuando estaba llegando al lugar donde estacionamos, que está lleno de árboles y arbustos, se produjo un milagro. Un verdadero y carnoso milagro. Vi una ardilla!!!! Apareció de la nada, atravesó la vereda y subió un árbol para perderse entre las ramas. Yo quedé más contento que ballena con tres colas, hasta que llegué de vuelta al depto y me di cuenta que tenía pico idea de cual era el citófono…!!! Así que apreté varios timbres hasta que alguien me abrió y me salvé.

Salimos a caminar pasando por unas calles bien comerciales que están camino a la catedral. Dentro de todo llegamos bien rápido al meollo del asunto y quedamos bien impresionados de lo grande y antigua que es. Tiene una especie de suciedad negra al rededor que no supimos identificar, mas decidimos que se trataba de polución y suciedad que iba acumulando después de los siglos. Eso o bien que era pupi de paloma.

Nos constó mucho encontrar un lugar para almorzar, pero finalmente dimos con un café que tenía ensaladas y sanguchitos. Nos quedamos un buen rato y luego salimos a caminar again. Entramos a la tienda que vende las colonias originales! Y la vendedora era una peruana muy simpática que nos recomendó ir a la parte vieja de la ciudad.

La parte vieja era chiquiturra pero bien bonita, con callecitas estrechas y adoquines. Nos encontramos con la iglesia Gran San Martín que a la Carolita le encantó. Después pasamos por la plaza principal y por fuera del ‘Ayuntamiento’ (en español chileno siempre ha sonado media aweona esa palabra). Básicamente ese era el centro. Después fuimos al barrio cerca de la casa para pasar a Weekday, donde las chiquillas se compraron un par de cosas y yo unos calcetines. A la vuelta a la casa la Isi y la Spatsy estaban medias derretidas, así que con mi suegrita fuimos a un súper a comprar cosas para la comida. Era un supermercado Rewe más fancy que el otro y le compré a la Puchunca un frasco de la marca que tanto le había gustado en los países escandinavos! (no me acuerdo del nombre de la marca).

Cuando volvimos nos encontramos con las dos chiquillas durmiendo como tabla. Cocinamos salchichitas con verduras y unos fideos con salsa, jugamos carióca y nos juimos al envelope.

Día de viaje Chuai Chuai

La primera misión del día consistía en ir a buscar el auto a las 8:30 a Saint-Lazare, lo que obviamente no ocurrió. Todo estaba bien ya que teníamos dos horas de plazo para buscarlo y no perder la reserva, pero de todas maneras con la Carolita tuvimos que correr un poco para llegar a la hora. La señora del arriendo era la típica vieja francesa simpática-dura-media histérica, pero nos dio un auto más grande que el que arrendamos porque encontró que el otro era muy chico para cuatro personas. Fuimos a la casa a buscar a las señoritas que tenían todo listo e incluso habían preparado unos ricos pancitos para almorzar en el camino.

Una de las gracias de salir en auto es que tienes a libertad de pasear por lugares que implican un desvío del camino e ir haciendo un viaje mucho más improvisado. Así que cuando vimos un cartel que anunciaba un castillo cerca decidimos pasar. La decisión se requetecontra confirmó cuando la Puchunca buscó en internet una foto y dijo: «Chucha! es la raja, tenemos que ir!». Es el castillo de Pierrefont. Nos perdimos un poco en nuestra ruta, pero logramos llegar después de una media hora al pueblito en que estaba el castillo, que era el típico caserío precioso al lado de un río, con casas de piedra y el castillo en una colina. Caminamos un rato y nos dirigimos al Castle, que era tan imponente y (o)pulento como prometía. Entramos al castillo y recorrimos sus congeladas piezas. Era muy impresionante porque más que un castillo era una fortaleza con una plaza central y las diferentes partes al rededor. Muy estilo feudal jaja.

A la salida del castillo nos sentamos en unas banquitas a comer los shanwishitos mientras mirábamos el castillo y la Spatsy hablaba con la Patou por teléfono… Fue agradable en demasía y maravillozo por excelencia. Así nomais. Luego retomamos el camino hacia Colonia y no hay mucho que agregar, más allá que la llegada a la ciudad fue un poco traumática, porque no lográbamos llegar a la dirección exacta y ya estábamos en la hora de encuentro. Además los alemanes son bien poco tolerantes a autos errantes y perdidos por la ciudad, por lo que nos regalaron varios bocinazos y reclamos jujuju. Al llegar al depto Oliver (el dueño del depto) nos estaba esperando, pero nos contó encontrarlo. Era un poco pelotudo y no hablaba taaan bien inglés, pero nos explicó bien como funcionaba todo y todo anduvo bien a excepción que cachamos que no teníamos wifi. El depto igual no estaba muy bien equipado y la ducha estaba tapada así que el agua se acumulaba bien asquerosamente. What ever. Salimos a dejar el auto al estacionamiento barato y tuvimos un momento de desesperanza ya que nos contó encontrarlo y una vez que llegamos tuvimos que buscar monedas para pagar el parquímetro. Después volvimos a caminar por el barrio.

No cachamos muy bien la onda de la ciudad ya que estaba todo medio apagado y además uno se tarda un poco en hacerse una idea clara de cómo es la onda. Pasamos por una calle llena de tiendas que entusiasmaron a las señoritas porque se veían cool, luego seguimos hasta una calle con harta vida en donde encontramos un supermercado perfecto para una compra nocturna. El supermercado se llamaba Rewe. Decidimos comprar unas pastas frescas y les pusimos salsa de tomate. Jugamos carioca y disfrutamos de una linda tarde familiar con la guatita llena y el corazón bombeando.

 

Giverny

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Y salimos de la casa los cuatro camino a la estación St.Lazare bien tempranito para tomar el tren hacia Vernon y conocer la primaveral casa de Monet. Nos tomamos el tren, la Isi durmió y escuchó música, mi mamá escribió y yo traté de dormir…creo que Puchunco también. Llegamos y hacia un frío terrible así que nos metimos a un cafecito al lado de la estación, creo que nos pedimos unos cafés que llegaron medios quemados pero fue bonito…el dueño del café tenía un perro bien grande al que le tiraba un juguete y el se lo pasaba y así hicimos hora hasta decidir tomarnos un taxi hasta Giverny.

Llegamos al pueblito y las casas ya nos empezaban a contar lo que veríamos en unos ratito, jardines repletos de tulipanes de todos los colores, la luz que producía transparencia entre los pétalos de las amapolas, casas de todos los colores…

Estábamos segundos en la fila, ansiosos por entrar. La doña Carolina tuvo la excelente idea de entrar al tiro a la casa porque después se llenaría de gente. Yo me enamoré, la cocina era preciosa: tonos azules, cerámica, ollas de cobre, un mesón gigante…

Miraba a mi mamá fascinada: buscando colores, contrastes, luces y movimiento con su cámara para seguramente pintar un cuadro que logrará mantener el recuerdo de este precioso viaje. Cuesta describir la sensación que me produjo estar ahí…el olor a flor de la pluma, los colores, la primavera en su esplendor.

Después de Giverny partimos de vuelta…nos costó un mundo encontrar taxi, estábamos más nerviosos! El Maldi tenía que ir a cuidar a los niños y nosotras partimos a Decathlon a comprar cosas para el tenis del mono.

 

 

Museo de L’Orangerie

Tengo la sensación de que hoy fue uno de esos días que planeamos mucho y que al final siguió su curso natural. 
En la mañana fuimos a Monki, el mono encontró unos pantalones, falda, polera de manga larga y corta…se veía preciosa! Me dio tanto gusto verla usar su plata para pagársela, la sentí tan grande. Yo salí con un jeans muy cómodo, suelto y a la cintura y también con una polera negra de manga corta. Después partimos a Gap y mi Mamita encontró un sweater 100% para ella, de esos color crudo, medio cortito y de un punto con harto movimiento. Me la imagino ahora que ya está un poco más fresquito en santiago con una camisa larga y ese sweater encima. 

Volvimos a la casa, dejamos las bolsas y nos encontramos con maldi. No tengo idea de que almorzamos….pero tengo la sensación de que pasamos a la carnicería y estaba cerrada, creo que compramos hamburguesas!!! Y seguro que maldi había hecho arroz. Si es que no fue eso lo que almorzamos igual era un buen plan. 

Después de almuerzo salimos camino al museo de la Orangerie, ninguno había ido antes pero lo teníamos fichado porque ahí están los cuadros enormes de Monet sobre su jardín. Fue precioso, creo que todos quedamos alucinados y ansiosos por el día siguiente para ver de verdad la casa y sus jardines en plena primavera. 

En los museos en general va mi mamá con el Puchunco bien lento avanzando, viendo todo con detalle y conversando. La Isi y yo vamos más rápido, mirando lo que más nos llama la atención, a mí me empieza a doler la espalda y no es lo que más le interesa a mi mono. 

A la salida del museo mi mono dejó anotado un comentario, según ella faltaba vincular las pinturas con su contexto histórico. 

Creo que después fuimos camino al barrio latino en donde el Maldi y el Mono se compraron un crêpe todo fancy de jamón y queso? Con mi vieja linda partimos a Rougier&Plé y compramos sus óleos. Salió salado y nos confundimos con un ocre, así que yo volveré pronto a comprarlo. 
Partimos vuelta a la casa para darnos una manito de gato y salir a la Jam. Algo comimos pero no sé qué habrá sido. El Maldi tocó del one para variar y a mí me produjo mucho orgullo que mi mono y mi mamita hayan podido estar ahí con nosotros. 

Hoy llegaron

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Hoy llegaban…yo estaba que cortaba las huinchas por verlas. En la mañana tenía que ir a grabado pero fue imposible, no me hubiese podido concentrar. Además vi cómo estaba el departamento y encontré que no estaba apto para nuestras selectas visitas. Así que me quedé ordenando y Maldi me ayudó y después se puso a tocar saxo.

Cambié los dibujos que tenía pegados en la pared, limpié todos los pisos de baldosas con vinagre y otras leseras más, después pasé al cif en las paredes, lavamos ropa blanca…el depto quedó casi como nuevo.

Ya no me acuerdo qué almorzamos pero se que me cambie de ropa para ir a buscarlas, me puse el vestido azul marino y mis zapatos rojos. Me dolía la guata como en esos primeros días de clase en el colegio.

Ahhh no almorzamos en la casa! Nos juntamos con la Bea!! Comimos una pizza en el hotel en que se estaba quedando al lado del aeropuerto. Yo creo que andaba media distraída pero conversamos harto: de que está buscando depto y no casa para cambiarse, de que nosotros tenemos que empezar a ver dónde nos iremos a vivir…y bueno llegó la hora.

Estábamos ansiosos, nos sentamos en el café que está frente a la puerta por donde saldrían. El vuelo se atrasó como media hora, así que mi guata no daba más. El Maldi me empezó a mostrar videos de bulldog para que no mirara la pantalla en que salía la hora…cada un minuto miraba igual hasta que por fin!!! por fin despacharon las maletas así que quedaba menos!

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Llegaron! Las vi y salí corriendo para otro lado jaja no sé por qué hice eso pero así soy no más. Lloré de emoción, no reconocí al mono…no fui capaz, durante todo este día, de encontrar al mono que dejé en Santiago. Está enorme! Su caritas siguen siendo las mismas pero ahora está más larga y por lo mismo un poquito más torpe, arruga la cara cuando nos miramos y se ríe igual de linda que siempre.

Nos tomamos el RER para irnos a la casa, nos sentamos frente a frente y hablamos pero sobre todo yo las miraba para tratar de encontrarlas…me costó sintonizarme con el mono pero no con mi mamá. Tal vez tiene que ver con que ella estuvo aquí hace un tiempo o seguramente se debe a que con mi mamá siempre estaremos unidas, desde que yo estaba en su guatita… Ahora siento que este casi año ha sido mucho tiempo, especialmente porque la Isi está en un momento en que crece rápido, ya está grande, con intereses e ideas propias, leyendo filosofía e historia, arreglándose, independiente…

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Salimos a Montmartre después de que ordenaran un poquito sus cosas. Les hicimos el mismo paseo que a la Conti y a la Maca. Las llevamos por esas callecitas con casas de colores, pasamos a Sacre Coeur, el mono vio la Torre Eiffel a la distancia y después nos sentamos en un café.

Los Maldis nos pedimos unos Kir, mi mamá vino blanco y el Monito agua mientras nos comíamos un platito de quesos.

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No sé qué comimos en la casa…tal vez el mono o la vieja se acuerdan.

Raviolitos con pesto

Hoy fue un día tradicional, pero invertido. La Puchunca salió a la universidad a estudiar y trabajar, mientras que yo me quedé en la casa trabajando, ordenando y esas cosas. En verdad estuvimos juntos en la mañana y cada uno trabajó en sus propias cosas, entre lo que cabe destacar que yo terminé un proyecto que es como para un mes mas!!

La Spatsy llegó un poquín tarde a la U, pero eso ya es algo que se nos pegó de los franceses. La osmosis no era nada mito…. Por otra parte yo aproveché de ir a una tienda de saxos que hay cerca de pigalle a probar unas boquillas para el saxo soprano. Es impresionante lo simpáticos que son los vendedores y lo completa que es la tienda en comparación a la patria. En Chile este tipo de tiendas tienen pocos modelos de accesorios e instrumentos, además que te ponen un poco mala cara si los quieres probar. En cambio acá pedí probar una boquilla y el señor me trajo una bandejita con cuatro boquillas de diferentes medidas (todas del mismo modelo) y además otras dos que eran usadas. Me dejaron en una pieza insonorizada especial y me quedé como media hora probando boquiches!! Me encantó como sonaba una de las usadas y además costaba solo 5 euracos, así que tuve que comprármela.

A la vuelta pasé a Naturalia a comprar algunos insumos para la casa. Cuando la Maldi volvió pasó de nuevo a comprar al súper porque nos habían faltado algunas cosas y aprovechó de traer unos raviolitos que estaban muy ricos!!!!!!!! MUY RICOS!!!!!!!! MMMMMMUUUUUUUUYYYYYYY RRRRRRRRRRIIIIIIIIIIIICCCCCCCCCOOOOOOOSSSSSS!!!!!!!!!!!

Hace mucho que no comíamos ravioles así que fue como una bendición.

Dia de chilenos

Hoy quedé de juntarme con un amigo chileno a almorzar mientras la Puchunca fue a la universidad en la mañana. Tuvo la clase del ramo de editorial, a la cual fue la primera clase y ahora (la penúltima!). En verdad había decidido no hacer el ramo, pero una amiga le propuso hacer uno de los encargos juntas así que se entusiasmó. Estaba toda nerviosa por lo que iba a decir la profe!! Así que al final no entró a la sala y la amiga presentó sola jajaja. Cosas de la vida.

El amigo chileno es Juan Villarroel que vino a estudiar contrabajo al conservatorio de Paris y llegó tipo 14:00. Comimos algunos restos de comida asiática que teníamos y nos quedamos un buen rato hablando de música y viendo videos en youtube jujuju. Vino con su contrabajo y aprovechamos de tocar un poquito, lo que estuvo muy bacano, principalmente porque él es súper seco y porque echaba de menos tocar con más gente.

En la noche teníamos invitado al Chepa y el menú lo habíamos decidido muy preocupadamente: risoto de champiñones. Fuimos al súper a comprar varios tipos de champis, verduritas para hacer un caldo rico y queso parmesano. El Chepa trajo un vino que estaba muy muy rico. La comida estuvo muy agradable y el Chepa muy cariñoso, aunque se fue temprano porque estaba entero cansado.

Nos fuimos al sobre con la patria posada sobre nuestros corazones.