Mar Muerto!!!

En la mañana Gal salió temprano y nosotros nos preparamos para salir a medio día. Hacía un calor de mierda para variar, pero harto más soportable que los días anteriores. Desayunamos nuestro típico cafecito nespresso y yogur con frutas. Salimos tipo 11:30 a la estación de buses con Idan y allí nos despedimos ya que él iba a Tel Aviv para el cumpleaños de su abuela. Fue triste despedirnos del compadrito, quizás más de los que esperábamos, probablemente porque les agarramos harto cariño y fueron muy pulentos al invitarnos a Jerusalem.

Nosotros tomamos el bus con la idea de bajarnos en un pueblo que se llama Ein Gedi y primero ir a un ‘río’ que tiene algunos saltos bonitos antes de bañarnos en el mar muerto. Era sobre todo para pasar el calor de mediodía y aprovechar de remojarnos un poco. Pero no contábamos con que eso estaba a 7 km del pueblo y no nos bajamos en la parada adecuada…! Obviamente cuando cachamos quedamos para la caga, nos tuvimos que bajar en la parada siguiente y ahí nos enteramos que tendríamos que esperar como 1 hora para el bus siguiente, pero quizás el parque ya habria cerrado, etc etc.  Además había como 40 grados, el aire era denso y el sol pegaba duro como un martillo, así que el día de la corneta íbamos a caminar 7 km hasta las cascadas. Terminamos enteros estrenados, peleados y moribundos, pero aún así decidimos ir a hacer dedo.

Mientras caminábamos al camino (que estaba como a 10 min a pata de la parada de bus) pasó un viejo raro en auto y la Spatsy lo paró para que nos lleve. Era un jeep estilo militar, sin puertas ni techo, el viejo solo estaba usando un short (nada de zapatos ni polera) y tenía un perro gigante sentado en la parte de atrás. No hablaba muy bien inglés pero nos pregunto si éramos judíos. Al decirle que no, puso una cara de leve decepción, pero una pequeña luz en su interior lo hizo alegrarse un poco y decirnos: “Pero de todas maneras son buenas personas, verdad?”. A pesar de estar medios enojados mutuamente y moribundos nos cagamos de la risa internamente. El señor nos dejó a la entrada del parque nacional donde estaba el río y nos dijo que cuando saliésemos, él iba a andar por ahí y después nos llevaba a la mejor playa para meterse al mar muerto. Afortunadamente nunca más lo vimos jaja.

El parque era lindo, pero nada tan especial. Quizás era porque se parece a algunas parte de Chile y no era algo tan sorprendente para nosotros. De todas maneras caminamos por el sendero y encontramos un lugarcito con sombra para comer nuestras ensaladillas de almuerzo y mojar las patitas en el río. Habíamos llevado una ensalada de fideos, pepino, aceitunas y jamón, mientras que la otra era de tomate con feta y un poco de jamón. Estaba muy muy rico, el agua del río era “heladita” y era muy rica la sensación de remojarse ahí mientras fuera del agua hacían cerca de 40 grados. Estuvimos un buen rato ahí echados, vimos como se nos acercaban las hormigas porque teníamos comida y les pusimos un pedacitos de pepino lejos nuestro para distraerlas. Fue entretenido ver como se organizan para ir a atacar un pedacito de comida: Primero una lo encuentra, se queda mirándolo como dos minutos. Después se va y vuelven unas cuatro hormigas a repetir el mismo proceso. A los 10 minutos tienes un centenar de hormigas rodeando un pedacito de pepino, mirándolo y acercándose lentamente. Después de unos 5 minutos más algunas se suben encima y se pasean. Nunca supimos si comieron algo o estaban puro weveando, pero antes de irnos las aplasté con una piedrita.

Seguimos subiendo por el sendero y nos topamos con hartas pozas que se formaban, algunos saltos de agua muy bonitos y un montón de gringos medios retrasados que no saben hablar sin gritar. Decidimos bajar tipo 17:30 y tratar de hacer dedo para llegar al lugar donde hay una playa habilitada para meterse al mar muerto. El problema es que estaba como a 25 kilómetros. Nos pusimos en el paradero de bus a hacer dedo a cada auto que pasaba, pero durante 15 minutos no tuvimos éxito. De repente pasa un auto de pacos que para al lado nuestro y nos pregunta si hay algún problema. Les explicamos que tutto bene y que queríamos llegar hasta la susodicha playa, a lo que sorprendentemente respondieron que nos subiésemos y que ellos nos llevaban. Tuvimos una suerte caballa, hombre.

Los compadres hablaban un inglés como la callampa, pero lográbamos comunicarnos más o menos. Eran muy simpáticos y nos contaron hartas cosas del paisaje, del mar muerto, de Masada, un par de chistes y que uno de ellos era judío y el otro musulmán. Además de todas esas amables cosas nos hicieron un interrogatorio pseudo policial camuflado e iban anotando nuestras respuestas en una tablet. “De adónde vienen?”, “Hay muchos musulmanes en Chile?”, “Son pareja?”, “Donde se quedan en Jerusalem”, Etc etc etc etc…. En un momento tuvimos que parar en seco porque los autos de adelante pasaban muy lento al lado de algo gigante y raro que estaba en la mitad de la carretera. Obviamente era labor de los pacos lidiar con este problema, así que el paco conductor se bajó, agarró el objeto (que resultó ser un colchón de espuma gigante) y le dio su merecido, tirándolo al costado de la carretera y prosiguiendo nuestra ruta hasta la playa muerta.

Nos dejaron al lado de la estación de policía que resultó estar al lado del acceso a la playa. El lugar se llama Ein Bokek y es una especie de playa artificial con arena muy falsa, rodeada de hoteles grandes y fancys. La arena estaba hirviendo y afortunadamente encontramos unas sombrillas para echarnos. Estaba bien vacío, así que dejamos nuestras cosas y nos fuimos a flotar al mar muerto. El agua estaba hirviendo y no era algo demasiado agradable, contrario a lo que uno pensaría. La primera impresión fue que era igual que cualquier agua de mar, pero al darse un par de vueltas y levantar las piernas te das cuenta que flotas harto y que el agua se siente mucho más pesada que de costumbre. Nos ardieron un poco las picadas de zancudo y a mí otra parte arrugada cuyo nombre no mencionaré. Al salirnos del agua estábamos con las sales en el cuerpo aún, se sentía jabonoso o aceitoso. Nos fuimos corriendo a las “duchas” que había al lado de la playa y nos enjuagamos. Repetimos el proceso después de descansar una media hora y aprovechamos de sacarnos fotos y videos mutuamente.

Para volver fuimos al paradero de bus y tuvimos que esperar más de una hora. Mientras esperábamos conocimos a una pareja de gordos gringos/iraníes que nos contaron que en Irán se habla persa y que es muy distinto del árabe. La gordita estaba retando a su gordito porque se había demorado mucho en el baño del hotel y se asustó con la idea que perderían el bus. El gordito por su parte estaba confusamente afligido y enojado porque no alcanzó a vaciar su estómago y tuvo que conformarse con hacer pipí, ya que su gordita lo apuraba a muerte.

En el viaje de vuelta dormimos un poquito, pasamos cerca del barrio ortodoxo judío (vimos a toda la gente vestida de maneras bastante primitivas) y caminamos hasta la casa de Gal tapándonos con la toalla, ya que hacía un poco de frío. Galcy nos había esperado con un curry de verduras que no estaba tan bueno y tuvimos nuestra última cena (claramente Jesús, el falso profeta, no estaba en ella).

Paseando por la ciudad Vijea Again

Hoy fue nuestra última ida a la ciudad vieja. Gal salió temprano porque iba a Tel Aviv a trabajar, mientras que Idan estuvo un rato y luego se fue a trabajar al café. Nosotros aprovechamos de ir al mercado y hacerles algunas compras. El calor estaba de lo más diabólico así que salimos recién tipo 16:00 de la casa. El plan contemplaba pasar a dejarle las llaves a Idani y caminar hasta la ciudad vieja. Un poco antes de la ciudad vieja vimos un pasaje comercial que se veía de lo más elegante y pasamos a través de él para cachar la onda de los mala en Jerusalem. Era cualquier wea. Lo único bueno fue que encontramos una tienda de Nespresso en la que compramos cargas de café para los chiquilluelos. En la ciudad vieja caminamos por el barrio armenio, nos enteramos que también son un “pueblo” perseguido y atormentado, cuya historia es poco relevante. Vimos a unos niños judíos muy simpáticos, tenían los rulitos típicos atrás de la oreja y unas kipas medias destartaladas. Eran tres niños que deben haber tenido entre 4 y 6 años y llevaban unas botellas de jugo que deben haber pesado lo mismo que ellos. Se veían de lo más tiernuchos, aunque era triste pensar que niños así de chicos andaban dolor por la ciudad llevando cosas pesadas.

Decidimos ir al monte de los olivos

El día que dejamos nuestro primer hogar de Puchuncos

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Hoy dejamos el departamento, empacamos nuestras cosas, desempacamos las de la señora y partimos donde el Chepa y la Sylvie. Este día siempre se vio muy lejano y hasta improbable, como símbolo del fin del viaje y de nuestro primer año viviendo juntos. 

Bueno, en pocas palabras nos despertamos tipo 7:30 para desayunar, bañarnos y así poder guardar todas las últimas cosas que seguíamos usando. Sorprendentemente fuimos bien rápidos y no nos quedamos dando jugo por ahí! Hay varias cosas que ya teníamos listas y empacadas en todo caso: el perchero que compramos en IKEA, las mochilas de espalda en que llevábamos las cosas electrónicas más valiosas y un poco de ropa, el saxo y la bolsa con cosas que la Patou nos había prestado. Solamente faltaba guardar algunas cosas de la cocina, del baño y del living que seguían dando vueltas y no sabíamos donde dejar jajaja. 
Hicimos un primer viaje donde el Chepa en que llevamos las maletas grandes y las mochilas mas pesadas, aparte de algunas bolsas con weas. Fue SATANICO!!! Llevar todas esas cosas en el metro, subir y bajar millones de escaleras, perecer ante los ojos del señor y quedar más acalambrados que el teniente Bello. Pero lo logramos y lo peor ya pasó. 
Cuando volvimos a la casa ya eran las 1:30 así que decidimos almorzar empanadas argentinas: dos de carne para la Spatsy, una de carne y otra jamón queso para mi y una de tomate queso para compartir. Un manjar. 
De vuelta en la casa empezamos la tarea más difícil que básicamente consistía en poner todas las cosas de la señora que habíamos guardado y por lo tanto nuestro primer hogar se convertiría gradualmente en la casa de la señora y dejaría de ser nuestro. Básicamente así fue, cambiamos los muebles a su posición original, pusimos sus cosas de cocina y empezamos a poner los adornos horribles. Ya eran las 3:30 cuando estábamos casi terminando y escuchamos el timbre….!!!!! Era la dueña! Que vino para hacer el ‘checkout’ y ver que el depto estuviese en buen estado. Nosotros estábamos a punto de terminar y nos faltaba el último detalle… Poner la muñeca diabólica!! Y un par de otros adornos de ese estilo jajaj. Menos mal que son detalles y todo el resto del depto estaba exactamente igual que como ella lo había dejado, así que la dueña se encontró com el depto como si nada hubiese pasado. Cuando se fue a sentar al living yo corrí a la pieza a terminar de desempacar a la muñeca y compañía, y con eso dimos fin al proceso. 
Nos quedamos un rato conversando con la vieja, nos dijo que el depto estaba muy bien cuidado y que ella estaba contenta que lo hayamos pasado bien. A las 16:00 llegó la lady de la inmobiliaria a verificar el estado del depto y lo primero que la dueña de dijo que fue que estaba todo perfecto y que nosotros no tendríamos que pagar nada, asi que quedamos enteros tranquilos jaja. La señora inmobiliaria sacó la fotos con su ipad para compararlas con las que tomaron cuando recibimos el departamento y se demoró como un millón de años, mientras nosotros seguíamos hablando con la anciana. Todo se pasó de maravillas excepto cuando descubrimos que nos devolvían la garantía como en un mes..!!!! Y quedamos para la cagá porque contábamos con esa money ahora. 
Una vez que se fue la señorita inmobiliaria preparamos nuestras cosas y nos fuimos donde el Chepa y la Sylvie bien cargados (nuevamente). Una vez allá nos reposamos levemente y con prudencia, ordenamos un poco y nos fuimos a caminar por el barrio, lo que obviamente implicó ir al Marais jaja. Caminamos un buen rato, nos sentamos en una plaza a conversar sobre lo triste que es dejar París, nuestro primer hogar y todo lo que habíamos empezado a armar. Estábamos bien tristoncitos en verdad. Dimos unas cuantas vueltas y después pasamos al super a comprar unos ñoquis y otras cositas así, para comer en la noche. El chepa y la Sylvie habían salido a ver algunas cosas administrativas del depto que tienen en el 16ème, así que comimos solitos. 

Paseando en Ginebra

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Es una ciudad muy finoli, cara y chica. Como un pueblito pero gigante! Esto era un concierto de blues en el cementerio.

Paseamos por el barrio viejo otra vez y aprovechamos de ver las cosas que nos faltaban. En la noche fuimos con Seda a comer a un restorán de sanguchitos al borde del río y en la noche subimos a un cerrito a ver la ciudad desdelo alto. Un manjar. 

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Llegada a casa!

Nadie sabe cómo, pero logramos estar bañados y con todo ordenado a las 7 am. Fuimos a la mezquita, donde el taxista de ayer nos dijo que nos iba a esperar para llevarnos al aeropuerto, pero obviamente no había nadie. Caminamos hasta la calle más cercana y tomamos un petit taxi que nos salió más barato!

Toda la parte del aeropuerto fue una paja: Hacer cola para el ticket de embarque, hacer cola para cambiar los Dirham que nos sobraron, hacer cola para entrar a la zona de policía internacional, hacer cola para pasar policía internacional, etc. Todo fue extremadamente lento y nos sentíamos muy mal. Definitivamente terminamos muy enfermos después del viaje, la Puchunca a ratos estaba para la cagá y le bajaba la presión, yo estaba con dolor de cabeza. Fue un poco como el Culo, pero bueno así es la life. Nos embarcamos y en general el vuelo se pasó bien. Lo único que remarcar fue que el tipo que estaba sentado al lado nuestro, en la ventana, se pidió unas cosas para comer (pasa el carrito con sanguchitos, bebidas, etc, y uno las paga ahí mismo)  y nos preguntó si queríamos algo y que él invitaba. Nos regaló unas papitas fritas. Nunca supimos por qué, ni nos dijo nada más. De hecho antes que empezáramos a aterrizar se fue al baño y nunca volvió jajaja.

El viaje en RER para la casa fue un poco satánico, los dos nos sentíamos muy decaídos. En gran parte tenía que ver con que no habíamos comido casi nada porque estamos mal de la guata y no podíamos comer casi nada… Bueno, una vez en la casa nos reposamos un poco, ordenamos algunas cosas y partimos a hacer una compra de comida para enfermos: Jamón de pavo, verduritas para hacer un caldo, unas pechuguitas de pollo, etc. Almorzamos fideitos con jamoncito picado.

Nos pusimos al día con algunas diligencias (mandar mails, etc) y básicamente ordenamos… En la noche la Spatsy hizo una rica sopita de pollo para enfermos y comimos eso mientras vimos el nuevo capítulo de Fargo (temporada 3).

Marrakech día 2

Desperté enfermo de la guata…. Era una paja el lugar donde nos quedamos porque el baño estaba en el piso de abajo y se escucha todo en toda la ‘casa’… Entonces fue mediuo incómodo. No nos despertamos tan temprano como queríamos porque la Maldi también estaba enferma de la guata y no nos sentíamos muy bien. No sabemos si fue algo del restorán de ayer o si estamos enfermos en general. Bueno, después de un buen rato salimos al palacio Bahía que supuestamente era lindo. Estaba bien cerca de la pieza y llegamos en 10 min.

Resultó ser que el palacio era enorme y con varios patios interiores y piezas, un estilo de palacio totalmente diferente al que uno conoce estilo europeo. Para variar los patios tenían muchas plantas (sobre todo naranjos) y todo estaba adornado con cerámicas, patrones geométricos y techos altos. Pasamos por una seguidilla de piezas que eran magníficas y tenían unos techos de madera enormes y sorprendentes por el nivel de detalle de los dibujos geométricos que tenían. Es una lata que no estaba tan bien mantenido. A ratos nos íbamos sentando por que la Puchunca no se sentía muy bien.

Después fuimos caminando a  las tumbas saaditas que estaban súper cerca. En todos lados decía que eran impactantes. Dicho y hesho. Las tumbas eran unas lápidas largas y flacas puestas en el suelo, todas mirando en la misma dirección. Había varias en el pasto (había una tortuga paseándose!), una pieza interna con paredes de mármol y la más impactante era una gran sala que tenía todas las paredes decoradas, unos pilares blancos enormes y muchas tumbas sobre un piso de mármol. Eran las tumbas de los reyes, que eran de verdad impresionantes. Lo único malo es que la parte más impactante se veía desde un balconcito re cagón y había que hacer fila para mirar, además que no te podías quedar mucho rato porque estaba lleno de gente atrás! Escuchando a los guías aprendimos que Marruecos intercambiaba 1kg de azúcar por 1kg de mármol a Italia.

Ninguno de los dos se sentía muy bien así que nos fuimos a la pieza. Estábamos enfermos de la guata, la Maldi se sentía muy mal en general y hacía un calor satánico afuera. A la vuelta de las tumbas pasamos a comprar algunas frutas (frutillas, nísperos y cerezas) y mientras la Puchunca dormía yo pasé a comprar un par de tomates. Sabemos que nada de eso es bueno para una guata destruída, pero teníamos que comer algo y era lo único que podíamos consumir que no estuviese condimentado ni cochino. Además que el poco apetito que teníamos solo aceptaba cosas frescas. A ratos jugamos monopoly.

En la tarde-noche ya estábamos un poquito mejor y fuimos al restorán del primer día (La porte du monde) a comer una ensaladita, un jugo y un té. Nos quedamos un buen rato sentados aprovechando que no estábamos tan muertos. Después volvimos a la casa, donde habían llegado unas huéspedes chinas que gritaban mucho y escuchaban reggeton a todo chancho.

Fue una paja haberse enfermado, no pudimos disfrutar de varias cosas… De todas maneras visitamos la mayoría de lo lugares más importantes de Marrakech y nos hicimos una buena impresión de la ciudad.

Marrakech, todo en un día

Hoy partimos súper temprano, lo cual es extraño en nosotros, pero esta vez se dio de manera natural. Salimos tipo 9 am y lo primero que hicimos fue comprar un pancito solo que sirvió como parte del desayuno. La ciudad es otra en la mañana, súper tranquila y sin motos ni bicicletas. Las tiendas están recién empezando a abrir y los turistas siguen escondidos. Llegamos a la plaza principal ‘Djemaa el Fna’ que es la GRAN atracción de la ciudad, pero a esta hora solo encontramos los puestos de jugo de naranja y algunos pocos pelagatdos dando vueltas. Nos acercamos a un puesto de jugo y nos regalaron un cachito de un mix rojo, que obviamente es más caro, para que lo robemos y eventualmente lo compremos. Estaba rico así que me lo pedí. aunque la Spatsy optó por el de naranja típico. Dimos una vuelta para cacharle la onda a la plaza, pero la verdad es que en sí misma no eran tan bonita y estaba media muerta aún.

Caminamos hacia la gran mezquita ‘Koutoubia’, que es la más antigua y es muy bonita. Se nota que la construcción es más vieja y tiene algo que la hace especial respecto a las otras. Obviamente no pudimos entrar así que nos conformamos con verla desde afuera. Nos sentamos un rato a planear el día y cachamos que la ciudad era súper chica! (o al menos la parte turística). Fuimos caminando a la fuente Mouassine que salía anotada como un lugar importante, aunque resultó ser media fomecita. Parece que tiene un gran valor histórico y que solía ser magnífica, pero ahora es una fuente bien chanta. Ahí había unas callecitas muy comerciales que se veían chorifais.

Pasamos a un restorán que recomendaban en el Lonely Planet, que se llamaba ‘Le Jardin’ y que era precioso. PRECIOSO!!!!!!!!! Tenía una gran terraza entera verde muy bonita, con tortugas sueltas dando vueltas y una decoración muy linda. Nos sentamos a tomar un té, ya que todo lo demás era entero caro. Lo tomamos lentamente mientras disfrutábamos la sombrita y el ambiente, sin mencionar que las tortugas nos atacaron e intentaron comerse nuestra piel. Afortunadamente logramos desviar su atención y nos salvamos. Salimos del resto y fuimos a la ‘Ali Ben Youseff Medersa’, un antiguo centro de estudios teológicos que ahora es un museo. El tipo de construcción era parecido a un riad, pero gigante: Era un gran patio central con una fuente al medio (no tenía agua…), cerámicas con patrones, techos de madera y grandes piezas con techos pintados. Por dentro estaban las piezas de los ex estudiantes y otras salas, que estaba bien venidas a menos y eran un tanto repetitivas.

Después fuimos al museo de la fotografía que según la guía de viajes era cool. Dicho y hecho. Era una fundación privada que juntó muchas fotos antiguas sobre marruecos y en particular Marrakech y que muestra como era la gente y el estilo de vida que llevaban originalmente. Hay fotos desde 187tanto que era muy impresionantes, ver cómo los bereber se vestían y constatar que las medinas eran bien parecidas. Desde el techo la vista era linda.

Pasamos a almorzar una pizza por 2 euros cada uno y después pasamos a la casa a echarnos como focas. Mientras buscábamos donde almorzar llegamos a un restorán muy lindo, era una especie de jardincito muy tranquilo en medio de una calle muy transitada, así que decidimos reservar para la noche. Después de vegetar un rato en la pieza salimos a pasear con la misión de comprarle las cosas de la tiendita a mi mamá y pasear por la plaza, ya que en la tarde se pone más entretenida. Dando vueltas buscando joyas encontramos un local que vendía unos aros muy lindos bañados en oro, así que le regateamos al caballero y compramos varios para ‘La Tiendita’.

En la plaza tomamos un juguito de naranja y vimos un rato los shows que se arman. Era muy bacan, porque en general no eran shows para turistas, sino que expresiones culturales muy propias de la ciudad. Había unos viejujos que tocaban un pseuo violín y cantaban, había encantadores de serpientes, gente con monos esclavos que te cobraba para sacarte fotos, unos weones bailando, etc. Era muy entretenido, pero también estaba muy lleno de gente y para variar todos se tiran sobre los turistas para venderles lo que sea. De hecho pasamos al lado del sector restorán y fue satánico, nos acorralaron entre varios mozos y nos weveaban para que nos sentáramos en sus restoranes! La Puchunquita estaba desesperada jaja.

Después fuimos al resto que se llamaba ‘La Famille’, obviamente era de dueños franceses y resultó ser rico. Era bien caro para ser Marruecos, pero al comida era especial. La Maldi se pidió una ensalada de couscous, yo una pizzeta que venía con puré de arvejas y ensalada aliñada rico. Compartimos una tartaleta de frutillas de postre.

El peor viaje de la historia

Nos despertamos llenos de alegría, cual salmón de río entre las piedras. Fuimos a tomar desayuno y esta vez no nos tocó la mesa de las moscas, así que todo parecía ir viento en popa. Nos dijeron que nos  venía a buscar nuestro auto entre 10:00 y 10:30, así que nos instalamos al lado de la piscina a jugar monopoly y comer unos pistachos que fui a comprar entremedio. 

Cuando ya eran las 10:45 nos inquietamos así que fuimos a decir: ‘q wea loco q no ha llegado nuestra maquinah!?’, a lo que nos respondieron que estaba por llegar y que fueramos a esperar afuera. Ahí nos enteramos que la vida no es tan simple y que primero un taxi nos llevaba hasta un café y después un minibus nos eecogía para llevarnos hasta Marrakech. Dicho y hecho. El bus era una pocilga con ruedas que estana llena de sucedáneos de gringos y nos tocaron los puestos más añretados de todos, ni siquiera nos cabían las piernas! Y no es una forma de decir, mis piernas eran muy  grandes para el espacio que dejaban así que tenía que recogerlas hacia un lado para entrar. Fueron muchas horas así. Muchas. Muuuuuuuchas. 

Paramos en restorán a comer y con el dolor de nuestra alma nos pedimos un couscous para compartir, que estaba medio maluco, con una ensalada marroquí y unas frutas de postre. Ahí hablamos un poco con la gente del bus y cachamos que había unos holandeses, unos ingleses y unas españolas más chulas que la Churchill. Después de comer partimos nuevamente y paramos unas cuantas veces a tomar té, a que una viejuja comprara un perfume y a que una niña vomitara. El camino era una transición ligera entre montañas rocosas, desierto, valles de tierra roja y muchos pinos. Era bacanísimo a no ser porque estábamos profundamente incómodos y el sol le quemó el brazo a la Spatsy (tanto que quedó roja como una salchicha). 

Terminamos llega do a Marrakech a las 8:30 en vez de a las 7:00 y nos encontramos con el compadrito que nos llevó hasta nuestra pieza. El barrio se veía medio flaitungo porque era bien oscuro, solamente había callecitas angostas y gente rara. La pieza está buena, es limpio y tenemos todo lo que unos mozuelos como nosotros pueden pedir, a excepción que el baño está en otro piso que la pieza y que nuestra ventana da hacia donde el dueño hace mucho ruido. Pero bueh… 

Salimos a recorrer un poco, pero como ya era tarde y no cachábamos la onda aún, decidimos comer en un restorán piola que encontramos cerca de la casa que se llamaba ‘la porte du monde’. La Potranquita se pidió unos fideos con salsa y verdutas, mientras que quien os escribe se pidió unos fideos con pesto. Ustedes pensarán: ‘pero que pelitudos de ir a Marruecos a pedirse unos fideos!’. Resulta ser que la comida tradicional es solamente couscous y tajine, así que ya estamos chatos de comer eso literalmente todos los días jajaja. Esos fideos fueron bien valorados.

Después nos fuimos a la casa ynos dormimos relativamente al tiro. Adiós a todos, cambio y fuera, arrivederci, jamón y queso. 

Adios camellitos, hola infección estomacal

Dormir en el sahara fue toda una experiencia, salvo que la parte en que nos despertamos fue igual de sufrida que siempre: la Puchunca diciéndome que ya es la hora de despertarse y ho medio moribundo empiezo a cachar dónde estoy parado. Tratamos de comer los guafles de miel (la Spatsy les empezó a decir guafres jajaja) que habiamos traído pero descubrimos que habían sido conquistados por las hormigas, asi que se fueron directo a la basura. Yo tenía que ir al baño y fue ahí donde empezó el horror: diarrea fulminante, en estado líquido y viscosidad baja. Estaba hecho mierda. 

Nos subimos a los camellos y empezamos el viaje de vuelta con la intención de ver la salida del sol, pero estaba tan nublado que no se notaba nada… Tuvimos la oportunidad de ver otra vez a nuestros amigos camellos y despedirnos de ‘che guevara’. A penas nos bajamos el guía nos empezó a vender unas artesanías que supuestamente él hace y nosotros pensamos en comprar para la tiendita. El problem es que el weon quería vendernos mucha plata y nosotros le compramos solo un par de cosas, asi que se enojó!! Bueno, después fuimos a bañarnos y tomar desayuno que para variar consistía en: té a la menta, pankakes marroquies, pan, mermelada mala y mantequilla. Yo comí solo pan y té pensando en la guata. 

Después partimos con la japochina y las holandesas hacia Todra en un autiro bien pichiruchi. En general el viaje se pasó bien, pasando por pasajes desérticos y secos, que a ratos se convertían en oasis llenos de palmeras y otras veces en paisajes con montañas rocosas. Paramos a almorzar a un lugar que tenía un patio en desnivel muy bonito, lleno de plantas y sombras que te acogían del calor.  La Cachimurra se pidió una ensalada, muu sabiamente. Yo pedí unas repugnantes brochetas de pseudo pollo que no pude terminarme. 

Al repartir el viaje me sentí medio mal de la guata, como una premonición diabólica. Cuando llegamos aun angosto valle rocoso en que uno se sentía atrapadonpor montañas de piedra con formas extrañas, nos detuvimos y nos bajamos para ir al hotel. Nos tuvieron un rato esperando antes de mostrarnos las piezas así que le cachamos la onda al lugar: pasado a meado de gato, con hartas terrazas para tomar sol y una piscina. El lugar era muy bonito. 

Una vez en nuestros aposentos nos dijeron que un guía pasaría en un par de horas así que teníamos que estar listos. Con la Potranca nos dormimos y al despertar fui al baño con urgencia. Hiroshima y Nagasaki. Nave espacial despegando. Alemanes cantando polka. Todo eso describe los horrores que ocurrieron entre mi maltrecha guatita y ese desdichado guater… Estaba hecho pico y ya no se trataba de comer mas liviano nomás. 

Igual salimos a pasear con el guía que resultó no estar ni ahí con nosotros, pero nos mostraba algunas plantas y cosas interesantes mientras paseábamos bordeando el riachuelo. Después subimos al camino principal y nos adentramos a la parte más angosta de este cañón rocoso y vimos como empezaba a haber puestos de artesanías y grupos de turistas. Habíamos llegado a una parte típica. Llegamos hasta el punto en que nave el río, donde sale agua desde el suelo para alimentarlo. Ahí dimos media vuelta e hicimos el mismo camino que a la ida, solo que me empecé a sentir pésimo y tuve que llegar corriendo al baño. 

Desde este punto en adelante todo se reduce a una Puchunca acostada al lado mío cuidándome, yo semidormido, sufriente y miserable que se levantaba cada una hora para ir al baño. Un par de veces también vomité. La Puchunca solamente se fue para comprar agua y para cenar. En la cena estuco con la japonesa y hablaron un rato, por ejemplo ella le contó que trabaja 14 horas al día………. Y que lo encontraba normal!!!!! Trabaja con viejitos con discapacidades físicas. 

En la mitad de la noche me desperté sintiéndome un poco mejor y supe que lo peor ya había pasado, adiós agonía.   

Día del Camello!


Como ayer le dijimos que sí al señorino del tour, nos empezó a tratar como kings y nos había prometido desayuno en la pieza para hoy. Así que nos levantamos muy dubitativos no sabiendo si esperar a que el desayuno emergiera hacia nuestra pieza o si ir a bañarnos y partir el día nomás. Decidimos hacer la segunda opción y una vez limpios bajamos a tomar desayuno a las mesitas del riad. Ahí nos trajeron el té a la menta, una pseudo omelette, un pancito/tortilla muy raro y sabroso, mermelada y tahine. 


Habíamos pedido un guía para que nos paseara por la media y nos mostrara todo lo importante, pero el señorino no llegó a la hora acordada y salimos a dar una vueltita mientras esperábamos. Después de un buen ratonos dijeron que el señorino tuvo un problema y no pudo venir, así que salimos a recorrer por la nuestra!  La Medina es un gran despelote, pero no es tan difícil guiarse porque se estructura en largas calles comerciales con pocas intersecciones. En el fondo el recorrido para turistas está bien definido y si tratas de ir por callecitas chicas no comerciales la gente te dice que no vayas y que está cerrado. 
Siguiendo nuestro instinto felino y tratando de entender un poco los mapas del celular, llegamos a unas mezquitas que eran muy lindas por fuera, pasamos por callejoncitos que parecen de película y vimos gente muy (muy[muy{muy}]) extraña que forma parte del panorama clásico de la ciudad. Llegamos al museo de la madera y decidimos entrar porque era bonita la construcción. Como museo era medio como el pico, pero era muy interesante ver algunos artefactos y ornamentos típicos marroquíes, el edificio tenía una terraza bacán en que se veía otro Fez. Ahí tomamos un té a la menta mientras le echamos un look al Lonely Planet para ver qué lugares importantes teníamos que tratar emde encontrar en ese caos llamado Medina. 
Tratamos de llegar al lugar donde se tiñen los cueros, pero llegamos a unos barrios poco turísticos y medios flaites en que a mi pobre puchunca la miraban como si fuese un vaso de agua en el desierto (o una sopaipilla pasada, en un día de lluvia), así que al cachar que no había ningúna señal de cueros nosdevolvimos. Después de dar un par de vueltas y cachar aue estábamos cerca, seguimos a un grupo de argentinos que estanan con un guía y llegamos a la papa misma: un gran edificio que vendía todo tipo de artículos de cuero y desde la terraza se veían los grandes recipientes en que remojan los cueros para teñirlos y rasparlos. El olor era tan asqueroso  que cuando entrabas te daban una rama de menta para que olieras y pensaras en cosas lindas. Era impactante ver la gente que trabajaba en el proceso del teñido y cómo eso sigue siendo así hoy en día. Dimos una vuelta por la megatienda, en la que sorprendentemente nadie trataba de vendernos nada, hastanque enpezamos a ver babuchas para nosotros. Después de probarnos unas cuantas (no nos gustaron tanto) llegó un viejo y mos preguntó cuantasqueríamos comprar y al decirle que para nosotros nomás, nos empezó a dar un sermón que ellos vendían al por mayor y no daban garantía, así que teníamos que comprarlas en otra parte. Al salir de la pieza en que estaban las babuchas el señor apareció de la nada y nos señaló la salida, como una forma sutil de echarnos! Y ahí cachamos que fuimos unos flaites, porque ese lugar era de venta al por mayor y para entrar había que estar con guía contratado y nosotros nos colamos con los viejos argentinos! Además que tuvimos la mejor vista de todas de los recipientes de teñido y no pagamos ni un solo peso (al rededor había otras terrazas con gente mirando, pero eran pagadas). Nos dió mucha risa cachar que fuimos expulsados por andar de polizontes. 
Volvimos a la casa a remojarnos en aire y salimos a almorzar a ‘Chez Said’ que nos recomendó la Belen (saludos si estás leyendo esté post!!), que estaba como a una cuadra de la puerta azul. Resultó ser que era riquísimo!! Pedimos un taboule, unas berenjenas y zapallitos asados y unas brochetas de carne. Estaba de verdad del one. Además que como entrada nos regalaron un platito de lentejas, que estaban pulentas pulentas. Salimos con la guatita media llena y entramos a la mezquita Bou Inania que tenía una onda parecida a la de París, pero tenía muchas más decoraciones en las paredes. Es impresionante como todo está adornado con patrones: de mosaicos, tallados en madera, en bloques de yeso, etc. Fue muy especial entrar. 
Decidimos salir de la Medina para ir al parquecito Boujloud que está después de cruzas la plaza con el mismo nombre. Más que plaza era una gran explanada de concreto en que había autos estacionados, niños andando en moto, gente caminando y unos viejos exhibiendo a unas serpientes (como vendedores ambulantes). Llegamos al parquecito que resultó ser precioso, con una gran variedad de arboles altos, un rio con sus respectos puentecitos, un laguito con palmeras al medio, flores (principalmente orejas de oso y rozas) y varios wachiturros. Es pa la caga ver como los wachiturros son iguales en todos lados. Nos sentamos a la orilla de la laguna para descanzar un rato y una niña que está al lado me pidió tomar agua de nuestra botella, a lo que le respondí que sí. Ahi fue cuando cachámos que al lado tenímos un grupo de como 10 niñas de entre 9 y 14 años acompañadas por una adulta y que por alguna extraña razón quedaron fascinadas con nosotros. Mos quedaban mirando mientras cuchicheaban cosas en árabe, le dijeron a la Puchunca que era muy linda, nos empezaron a hablar en francés e incluso se nos sentaron unas pocas al otro lado (com rodeandonos). Estaban encantados con que veníamos de París jajaja. Además le encantó que al decirnos ‘Assalamu Aleykoum’ les respondiera correctamente. Después pidieron disculpas por ‘molestarnos’ a lo que les dijimos que no wevearan juju. 

Seguimos caminando y nos volvimos a la Medina para dar un paseito chico y tomar un jugo de naranja que compramos en la calle. En este raro nos volvimos a encontrar con el grupo de niñas varias veces. Cuando cachamos que estábamos bien cansados volvimos a la pieza y nos dormimos como una hora.

Tipo 7 salimos al ‘Clock café’ que vimos que los Domingos tenía música en vivo. Teníamos miedo de que la música fuera alguna wea rock/pop en inglés, pero para nuestra sorpresa era un grupo de música árabe muyyy bueno. Estaba lleno de gente árabe bailando y pasandola muy bien, además de muchos turistas comiendo. Nos pusimos en la terraza y la Puchunca pidió un plato de falafel+taboule+hummus, mientras que yo una hamburguesa de camello!!!! Venía muy condimentada la carne, así que no logré cachar muy bien el sabor de la carne sola, pero era muy rico y sobretodo que era bacán la experiencia. 


Volvimos a la casa y ahora la Puchinca duerme mientras abajo se escucha una pareja de españoles peleando jajaj.