Kölner Dom

Este fue el día de paseo hecho y derecho en Colonia: Fuimos a la Catedral, que demostró ser digna de su reputación.

En la mañana me armé de valor y salí a pagar el estacionamiento después de ducharme. Salí sin llaves porque era medio pelotudo llevárselas y dejarlas encerradas. Cuando estaba llegando al lugar donde estacionamos, que está lleno de árboles y arbustos, se produjo un milagro. Un verdadero y carnoso milagro. Vi una ardilla!!!! Apareció de la nada, atravesó la vereda y subió un árbol para perderse entre las ramas. Yo quedé más contento que ballena con tres colas, hasta que llegué de vuelta al depto y me di cuenta que tenía pico idea de cual era el citófono…!!! Así que apreté varios timbres hasta que alguien me abrió y me salvé.

Salimos a caminar pasando por unas calles bien comerciales que están camino a la catedral. Dentro de todo llegamos bien rápido al meollo del asunto y quedamos bien impresionados de lo grande y antigua que es. Tiene una especie de suciedad negra al rededor que no supimos identificar, mas decidimos que se trataba de polución y suciedad que iba acumulando después de los siglos. Eso o bien que era pupi de paloma.

Nos constó mucho encontrar un lugar para almorzar, pero finalmente dimos con un café que tenía ensaladas y sanguchitos. Nos quedamos un buen rato y luego salimos a caminar again. Entramos a la tienda que vende las colonias originales! Y la vendedora era una peruana muy simpática que nos recomendó ir a la parte vieja de la ciudad.

La parte vieja era chiquiturra pero bien bonita, con callecitas estrechas y adoquines. Nos encontramos con la iglesia Gran San Martín que a la Carolita le encantó. Después pasamos por la plaza principal y por fuera del ‘Ayuntamiento’ (en español chileno siempre ha sonado media aweona esa palabra). Básicamente ese era el centro. Después fuimos al barrio cerca de la casa para pasar a Weekday, donde las chiquillas se compraron un par de cosas y yo unos calcetines. A la vuelta a la casa la Isi y la Spatsy estaban medias derretidas, así que con mi suegrita fuimos a un súper a comprar cosas para la comida. Era un supermercado Rewe más fancy que el otro y le compré a la Puchunca un frasco de la marca que tanto le había gustado en los países escandinavos! (no me acuerdo del nombre de la marca).

Cuando volvimos nos encontramos con las dos chiquillas durmiendo como tabla. Cocinamos salchichitas con verduras y unos fideos con salsa, jugamos carióca y nos juimos al envelope.

Día de viaje Chuai Chuai

La primera misión del día consistía en ir a buscar el auto a las 8:30 a Saint-Lazare, lo que obviamente no ocurrió. Todo estaba bien ya que teníamos dos horas de plazo para buscarlo y no perder la reserva, pero de todas maneras con la Carolita tuvimos que correr un poco para llegar a la hora. La señora del arriendo era la típica vieja francesa simpática-dura-media histérica, pero nos dio un auto más grande que el que arrendamos porque encontró que el otro era muy chico para cuatro personas. Fuimos a la casa a buscar a las señoritas que tenían todo listo e incluso habían preparado unos ricos pancitos para almorzar en el camino.

Una de las gracias de salir en auto es que tienes a libertad de pasear por lugares que implican un desvío del camino e ir haciendo un viaje mucho más improvisado. Así que cuando vimos un cartel que anunciaba un castillo cerca decidimos pasar. La decisión se requetecontra confirmó cuando la Puchunca buscó en internet una foto y dijo: «Chucha! es la raja, tenemos que ir!». Es el castillo de Pierrefont. Nos perdimos un poco en nuestra ruta, pero logramos llegar después de una media hora al pueblito en que estaba el castillo, que era el típico caserío precioso al lado de un río, con casas de piedra y el castillo en una colina. Caminamos un rato y nos dirigimos al Castle, que era tan imponente y (o)pulento como prometía. Entramos al castillo y recorrimos sus congeladas piezas. Era muy impresionante porque más que un castillo era una fortaleza con una plaza central y las diferentes partes al rededor. Muy estilo feudal jaja.

A la salida del castillo nos sentamos en unas banquitas a comer los shanwishitos mientras mirábamos el castillo y la Spatsy hablaba con la Patou por teléfono… Fue agradable en demasía y maravillozo por excelencia. Así nomais. Luego retomamos el camino hacia Colonia y no hay mucho que agregar, más allá que la llegada a la ciudad fue un poco traumática, porque no lográbamos llegar a la dirección exacta y ya estábamos en la hora de encuentro. Además los alemanes son bien poco tolerantes a autos errantes y perdidos por la ciudad, por lo que nos regalaron varios bocinazos y reclamos jujuju. Al llegar al depto Oliver (el dueño del depto) nos estaba esperando, pero nos contó encontrarlo. Era un poco pelotudo y no hablaba taaan bien inglés, pero nos explicó bien como funcionaba todo y todo anduvo bien a excepción que cachamos que no teníamos wifi. El depto igual no estaba muy bien equipado y la ducha estaba tapada así que el agua se acumulaba bien asquerosamente. What ever. Salimos a dejar el auto al estacionamiento barato y tuvimos un momento de desesperanza ya que nos contó encontrarlo y una vez que llegamos tuvimos que buscar monedas para pagar el parquímetro. Después volvimos a caminar por el barrio.

No cachamos muy bien la onda de la ciudad ya que estaba todo medio apagado y además uno se tarda un poco en hacerse una idea clara de cómo es la onda. Pasamos por una calle llena de tiendas que entusiasmaron a las señoritas porque se veían cool, luego seguimos hasta una calle con harta vida en donde encontramos un supermercado perfecto para una compra nocturna. El supermercado se llamaba Rewe. Decidimos comprar unas pastas frescas y les pusimos salsa de tomate. Jugamos carioca y disfrutamos de una linda tarde familiar con la guatita llena y el corazón bombeando.

 

Raviolitos con pesto

Hoy fue un día tradicional, pero invertido. La Puchunca salió a la universidad a estudiar y trabajar, mientras que yo me quedé en la casa trabajando, ordenando y esas cosas. En verdad estuvimos juntos en la mañana y cada uno trabajó en sus propias cosas, entre lo que cabe destacar que yo terminé un proyecto que es como para un mes mas!!

La Spatsy llegó un poquín tarde a la U, pero eso ya es algo que se nos pegó de los franceses. La osmosis no era nada mito…. Por otra parte yo aproveché de ir a una tienda de saxos que hay cerca de pigalle a probar unas boquillas para el saxo soprano. Es impresionante lo simpáticos que son los vendedores y lo completa que es la tienda en comparación a la patria. En Chile este tipo de tiendas tienen pocos modelos de accesorios e instrumentos, además que te ponen un poco mala cara si los quieres probar. En cambio acá pedí probar una boquilla y el señor me trajo una bandejita con cuatro boquillas de diferentes medidas (todas del mismo modelo) y además otras dos que eran usadas. Me dejaron en una pieza insonorizada especial y me quedé como media hora probando boquiches!! Me encantó como sonaba una de las usadas y además costaba solo 5 euracos, así que tuve que comprármela.

A la vuelta pasé a Naturalia a comprar algunos insumos para la casa. Cuando la Maldi volvió pasó de nuevo a comprar al súper porque nos habían faltado algunas cosas y aprovechó de traer unos raviolitos que estaban muy ricos!!!!!!!! MUY RICOS!!!!!!!! MMMMMMUUUUUUUUYYYYYYY RRRRRRRRRRIIIIIIIIIIIICCCCCCCCCOOOOOOOSSSSSS!!!!!!!!!!!

Hace mucho que no comíamos ravioles así que fue como una bendición.

Dia de chilenos

Hoy quedé de juntarme con un amigo chileno a almorzar mientras la Puchunca fue a la universidad en la mañana. Tuvo la clase del ramo de editorial, a la cual fue la primera clase y ahora (la penúltima!). En verdad había decidido no hacer el ramo, pero una amiga le propuso hacer uno de los encargos juntas así que se entusiasmó. Estaba toda nerviosa por lo que iba a decir la profe!! Así que al final no entró a la sala y la amiga presentó sola jajaja. Cosas de la vida.

El amigo chileno es Juan Villarroel que vino a estudiar contrabajo al conservatorio de Paris y llegó tipo 14:00. Comimos algunos restos de comida asiática que teníamos y nos quedamos un buen rato hablando de música y viendo videos en youtube jujuju. Vino con su contrabajo y aprovechamos de tocar un poquito, lo que estuvo muy bacano, principalmente porque él es súper seco y porque echaba de menos tocar con más gente.

En la noche teníamos invitado al Chepa y el menú lo habíamos decidido muy preocupadamente: risoto de champiñones. Fuimos al súper a comprar varios tipos de champis, verduritas para hacer un caldo rico y queso parmesano. El Chepa trajo un vino que estaba muy muy rico. La comida estuvo muy agradable y el Chepa muy cariñoso, aunque se fue temprano porque estaba entero cansado.

Nos fuimos al sobre con la patria posada sobre nuestros corazones.

Museo de Luxemburgo


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Hoy fuimos unos campeones y partimos el día a una hora decente, a pesar de ser Sábado. Teníamos pensado ir al museo de Luxemburgo para ver una exposición de Pisarro, así que con anda más que un desayuno medio charcha en la guata salimos de la casa. Nos tomamos el bus que nos dejaba a 5 minutos y al bajarnos encontramos una tienda de cosas de cocina… Nos vimos forzados (por razones de fuerza mayor) a comprar un vaso de pirex que tiene medidas de tazas y gramos de arroz, harina, etc!!!  Es bacán!

El museo es chiquitito y la exposición solamente trataba sobre las pinturas que hizo Pisarro en el campo, en Eragny. Había algunos cuadros muy lindos, pero en general era medio repetitivo el estilo y la temática así que después de un rato era un tanto fomecín. Salimos para almorzar unas empanadas en ‘Clásico Argentino’ (el mismo al que fue la viejuja con el Seba), estaba entero weno. Sobre todo la de carne era muy rica, aunque no vienen con ensalada ni nada para acompañar las empanaditas…

Después caminamos a hotel de ville y vimos un ratito de un show de baile callejero. Obviamente era para turistas y más que bailarines parecían payasos jaja. Pero el Show era entretenido igual. Nos metimos al metro para ir hasta Belleville a la tienda DODO TOUCAN a cacharle la onda a las cosas que tienen. Tienen animalitos y cositas kawaii en cerámica que son preciosas, nos compramos un tigrito y una pantera de nieve. Después nos tomamos un café en un lugar entretenido que había por ahí, para partir caminando hacia el metro de vuelta  a la home. Antes de meternos al metro encontramos unas tiendas chinas bacanes y compramos algunas verduritas para hacer algo entretenido en la noche.

 

Ilegal por un día: la historia de un pobre sudaca

La Spatsy se fue pseudo temprano a clases y yo estaba destinado a trabajar, tocar un poco de saxo y llamar a la prefecture de police para cachar que onda con mi visa. El tema era este: mandé por correo los papeles para renovar la visa, pero la visa venció ayer. Por lo tanto, si uno hace simples matemáticas se da cuenta que estoy de ilegal…. Así que llamé para preguntar que pasa en este tiempo en que no tengo visa y la renovación no está lista y la señora de la prefecture me dice de los más natural: ‘bah! tienes que venir a buscar el ‘récépissé’! obviamente….!’. Obviamente la wea no decía en ningún lado que necesitaba ese papel, pero bueno uno se acostumbra de a poco al absurdo de los papeleos.

Tuve que partir a fotocopiar unos papeles y después a la casa de la Clarita a buscar una cuenta de luz de su mamá, porque me pedían un par de documentos para el trámite. La Clarita estaba con su tía Isabel y una amiga que es refugiada Siria. Claramente no era de los refugiados que se ven pidiendo plata en el metro, sino que ella estaba estudiando y llegó hace un par de años a París. Contó un par de cosas respecto a como se escapó su mamá y era bien espeluznante, como las historias tétricas de nuestra dictadura.

Después fui a la prefectura a hacer las infinitas colas para poder llegar a tener mi famoso ‘récépissé’. Literalmente la modalidad era esta: Hacer una fila 20 minutos para que te den un número y esperes otros 15. Luego te llaman para verificar papeles y darte otro número y esperar 10 minutos a que te llamen. Lo que nadie te dice es que el siguiente paso es en otro edificio que estaba a una cuadra. Bueno todo ese weveo para que te den un papelito más chanta que la mierda, con tu foto tamaño carnet corcheteada encima y que sirve como permiso de estadía provisorio.

A la vuelta me fui a la universidad de la Maldiu y nos juntamos en la rue d’Ulm. Caminamos al barrio latino y nos comimos un merecido Crepe con nutella en un lugar entero fancy. Después caminamos al Pompidou con la intención de ir a ver la exposición de Josef Koudelka, pero los muy maracos estaban cerrados porque estaban en huelga indefinida. Supongo que es parte de vivir en París, que siempre te puede tocar una huelga inesperada.

Tuvimos que seguir caminando hacia el Marais, pasamos a un jardincito interior muy lindo y después pasamos a una tienda japochina que tenía unas camisas de lino muy lindas. Después nos tomamos el bus a la casa y cocinamos unas lentejitas rojas con arroz basmati. Estaba riquísimo, pero ambos terminamos medios agitados de guata jajaja.

Restorán en Place de Clichy con los Lords

La Anciana y el Jamelgo fueron a Vincennes para pasear, la Puchunca salió a su clase de torno y yo me puse a estudiar toda la mañana. Fue un lindo plan y resultó de wonder. Para el almuerzo la Spatsy vino y yo preparé unos ricos garbanzos con salchicha de almuerzo. Hace tiempo que no comíamos garbanzos y en verdad nos quedan muy buenos!

En la me fui a cuidar a los niños, en teoría solo era con Mattia y en la tarde llegaba Youn con la abuela. Pero para sorpresa mía Youn estaba en la casa con Marie Edith y la abuela! Los niños me empezaron a decir, muy entusiasmados, que por favor le mostrara a su mamá eso que hago de sacar los omoplatos. Obviamente me dio vergüenza y les dije que no jajaja Siempre es medio incómodo cuando está la mamá porque uno se siente medio cohibido.. Se pasó bien con los niños, jugamos, les puse piyama y les di de comer. Sandro llegó como a las 8:30.

La Marga nos tenía una última invitación a un restorán y era hoy o nunca, así que decidimos ir a algo cerca de la casa. Luego de hacer un breve recorrido por restoranes decidimos quedarnos en «Au Petit Poucet» que es muy bonito y la comida era bien internacional. La Puchunca se pidió una hamburguesa con pesto, el Seba una pizza y la Marga, al igual que yo, se pidió una entrecote. Disfrutamos mucho la comida mientras nos contaban de el precioso paseo que hicieron en vincennes: el parque floral, el zoológico y el castillo (que estaba muy helado). Además la Marga nos contó sobre su viaje a Rusia.

 

Empanadita argentina y película


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Hoy partimos el día temprano y llegué a la hora a mi clase!! La Puchunca también llegó bien, sumado a que la anciana se empezó levantó más o menos a la misma hora que nosotros. Se podría decir que partimos el día como reloj suizo. Pero sería mentira.

Hoy no había que cuidar a los niños, porque Mattia iba a la casa de un compañero, así que tuvimos la tarde para estar juntos y estudiar un poco. La anciana y el Seba llegaron medio tarde y nosotros habíamos decidido ir al cine para ver «L’autre côté de l’espoir» y después comer unas empanadillas argentinas. La película resultó ser muy buena, era finlandesa y tenía un estilo lento y estático. Pero era entretenida y lograba tratar temas modernos complicados, como los inmigrantes y los refugiados, sin ser densa. Las empanadas estaban todas wendi, aunque la Spatsy se pidió una de cebolla con queso y estaba toda mala, porque era con cebollitas en escabeche!!! PUAJ!!!

Risotto con Salchicha’s

IMG_6867Nos despertamos muy tarde todos. Probablemente porque after Tissier’s llegamos tarde a la casa y nadie tenía que despertarse muy temprano. En particular yo tenía que ir a trabajar en el proyecto, pero estoy como en un punto medio muerto en que necesito que la profe me de algo para hacer.

Así que cada uno partió a su ritmo, bien lentamente, hasta que llegó el momento en que tuve que partir a clases….! Estábamos tan lentos y despreocupados que sin estar bañados ni nada, de repente nos dieron las 12:45 y yo tenía que partir a las 13:15. La anciana y el jamelgo fueron a Fontainbleau a pasear, así que hicieron un viaje parecido al que hicimos ayer hacia el sur de Parichi.

Mi clase Visión por Computador estuvo buena, en verdad es entretenido el ramo. A la vuelta me vine conversando con un compañero francés/portugués que es simpático pero extraño. Con la Spatsy teníamos el plan malévolo de hacer un risoto, así que nos juntamos entre Place de Clichy y la casa para ir a hacer unas compras estratégicas. Pasamos a Naturalia y al Simply Market. Sobre la marcha decidimos que el risoto sería de zapallo con unas salchichas voladoras al lado.

No sé si el risoto es de los mejores que hemos hecho, pero estaba bien rico y fue disfrutado por todos sus comensales.

Día de personalidades múltiples

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Hoy fue un día de lo más multifacético: con el Seba fuimos a la gran rueda de París, depués fui a cuidar a Mattía (que se portó de lo mejor) y después fuimos donde los Tissier en Boussy-Saint-Antoine.

Una de las cosas que teníamos pendientes con el Seba era que yo lo acompañara a la rueda, porque la Marga está entera ancianita y no quería. Entonces este día era perfecto porque yo tenía libre antes de ir a los niños. El día partió medio lento y nadie hizo mucho antes de almuerzo, así que se puede resumir nuestra mañana así: preparación para salir+»almuerzo». Nos fuimos en metro y mientras nos subimos a la rueda la Marguibert nos esperó abajo cagada de frío. La rueda es bacán, se ve una vista muy linda y no se siente para nada peligroso ni adrenalítico.

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Después me fui a buscar a Mattia que estaba solo, porque Youn estaba en Bretaña con su abuela. Es bacanísimo cuando está solo porque esa mucho más fácil y se porta muy bien. Con Mattía leímos libros y descubrí que uno de animales imaginarios (es como una recopilación de diferentes animales inventados en diferentes culturas) tenía varios animales de mitología chilota…!! Bueno, Mattía hizo caca y cuando lo querñia bañar llegó Marie Edith, así que no alcancé.

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El plan para ir donde los Tissier era juntarnos en Gare de Lyon para tomar el RER D, así nos encontramos con la Marga y el Seba, pero mientras esperábamos ala Spatsy me compré un sanguchito de pollo. El viaje no era taaaan largo y entremedio se alcanzaba a ver la clínica en la que yo nací!! (en Villeneuve-Saint-Georges) Llegamos a la estación de Boussy a las 7:30 más o menos y pasamos al súper a comprar un vino. Después nos fuimos caminando donde los Tissier y comenzó la verdadera magia: los recuerdos de la anciana (y algunos míos) comenzaron a aparecer y nos fuimos acordando del camino y de toda la historia que tenía acumulada. Vimos el primer departamento en que vivimos (en verdad no sé si yo alcancé a vivir ahí) y siguiendo por el camino a la casa de estos señores estaba el segundo departamento, que era más grande. el camino es muy bonito, hay varias casas de piedra antiguas, hay mucha vegetación y pasamos por un puente muy lindo. Cuando pasamos el río vimos un Coipo nadando! era como un guarén asqueroso jajaja.

Llegamos a la casa de ellos tipo 8:30 y obviamente ellos ya habían comido porque pensaron que no íbamos a ir, nos esperaban mucho más temprano! De todas maneras nos recibieron y nos calentaron el pastel de papas que nos hicieron, fue muy emocionante verlos y sentir que había mucho cariño mutuo. Hay que decir que el pobre Seba se aburrió como ostra porque no entendía nada de la conversación en francés y ni siquiera conocía a los viejujos en cuestión, pero al menos comió rico. Ellos tenían algunas fotos guardadas de cuando fuimos al paseo a las islas Shetland en el 2003 y me las mandaron, eran muy chistosas. Estuvimos como hasta las 11:55 y nos fuimos caminando para tomar el RER de las 12:37.
Llegamos a la casa enteros cansados y cortados en cachitos.

Tenemos que decir que cuando estábamos saliendo del vagón en Place de Clichy vimos un mojón de persona envuelto en papel diario y corriendo al lado una laucha!!! Ahhh que bello es París….