Día de Laundry… (Sábanas y cosas así)

Hoy tuve mi clase de tratamiento digital de señales, a la cual falté la última clase por ir a Disney con el Cachiyuyo, y la Spatsy tuvo su segunda clase de cerámica con torno. Curiosamente nos resultó perfecto levantarnos temprano y funcionar como la gente normal jaja. Cada uno llegó a la hora a su actividad.

En la tarde no tuvimos niños porque Marie Edith se las arregló sin nosotros, así que aprovechamos de almorzar juntos y ponernos a ordenar antes que llegara la anciana con el mozuelo. Obviamente queríamos tener todo limpio y ordenado, así que hicimos una pasada pseudo profunda, pasando el trapito por las superficies, limpiamos los baños y la cocina, etc. Después lavamos toda la ropa que teníamos partiendo por la de color, luego la blanca y para terminar las sábanas y esas mierdas. La casa estaba pa la cagatti con tanta ropa colgada jajaj. Obviamente las sábanas no se iban a alcanzar a secar, así que fui a secarlas a la esquina para que estuviesen ready. La Maldiu no fue a su curso de serigrafía porque se quedó ordenando y no tenía mucho en qué avanzar, porque llevan mucho tiempo en el mismo proyecto.

 

Cumpleaños de Mattia

En la mañana la Maldi tenía tipografía y yo sistemas de radio frecuencia, así que nos despertamos tempranín y partimos como Dios manda. Se suponía que después de nuestras clases nos juntábamos a almorzar en Saint Michel y comprábamos un regalito para Mattia, pero yo salí casi a las 13:00 así que la Cachimurra fue solita y almorzó una burguer asquerosa en el MCdonalds. A Mattía le compró un juego de cartas con unos dibujos preciosos!!! Se llama ‘Pipolo’ y se trata de blufear y mentir, es bacán.

Por mi parte fui a almorzar con mis compañeros nuevos de intercambio a Cité Universitaire y conocí a unos cuantos: El de República Checa, uno de Tunes, tres de Turquía y dos de Corea. Eran simpáticos, fue muy choriflai conocer a los nuevos de exchange. Después fui a la casa de los niños para hacer el relevo con la Maldi que estaba pa la cagá: Mattia de cumpleaños (así que medio sobre excitado), Youn sigue mueble y ella haciendo la torta de cumpleaños que era harto más trabajosa de lo que podría haber esperado… Así que yo cuidé un rato a los compadrinos mientras ella terminaba la torta. Jugamos un rato Pipolo y fue muy chistoso porque Mattia no entendió nada de como se juega jajaj. Pero era de lo más tierno verlo dar jugo.

Después me quedé yo solo con los monstruitos terminando la torta y jugando cartas. Mattia estaba medio pesadito a ratos y me pegó un combo en los compañeros, así que lo mandé un rato castigado a la pieza y estaba furioso. Pero bueno, eventualmente se le pasó y cuando llegó Marie Edith ellos estában jugando Clash Royale porque Mattia decidió el panorama .

De vuelta en la casa no em acuerdo que hicimos jaja. Pero supongamos que comimos un festín de ostras a la parisina, acompañadas de un bife de Wayuu con salsa de oro. Luego fuimos a dormir en nuestra cama de laureles rodeados de angelitos sangundueros. 100% real no fake.

Partida de la Conti y la Makiwi

Hoy fue el último desayuno de aquellos legendarios que tuvimos con las señoritas. A medio día ellas salieron a pasear por Montmartre y echar una última caminada por la ciudad, mientras que con la Puchunca nos echamos un rato como focas. Después decidimos salir a pasear y aprovechar de encontrarles un regalito a la Eli y la Isi, para que la Conti se los llevara. Así que terminamos yendo a Montmartre también jajaja. Pero no nos encontramos con las chiquillas. Pasamos a tomar un café al Le Pain Quotidien y tomamos un café noisette cada uno. Estaba lleno el barrio, los mozos de los cafés estaban enteros colapsados y Jesús nos miraba desde el cielo. Al lado nuestro estaba la típica persona que se va en la del poeta y se queda en el café escribiendo en una libretita poemas al amor, o quizás reportes criminalísticos.

De vuelta a la casa las señoritas terminaban de preparar sus cosas y partimos todos al aeropuerto. Antes de subirnos al metro pasé a comprarle unos quesos de cabra a la Maca que nos pidió y después partimos. Tuvimos harta suerte porque el RER fue directo desde Gare du Nord hasta Charly de Gueule. Fue linda la despedida, estábamos todos medios emocionados jajaja. Bueno a la vuelta llegamos como un peo volador a la casa y nos metimos a la cama a soñar con un mundo más justo.

Día de paseo (para variar) por el Marais

Hoy me desperté muy temprano para ir al ISEP a tocar en la mañana y después partir a cuidar a Youn a las 10:30. La Cachimurra tenía grabado un poco más tarde así que no salimos al mismo tiempo.

Llegué un poco tarde a buscar a Youn y Marie Edith había bajado la silla de ruedas al primer piso, para que saliéramos a dar una vuelta, quizás ir a la biblioteca. El pobre Youn estaba con muchas ganas de salir a dar una vuelta, así que fuimos lentito paseando en dirección a la biblioteca. Cuando llegamos a la biblioteca se puso a llover de a poquito, nos dimos cuenta que estaba cerrada y que no iba a abrir hasta un par de horas… Así que nos devolvimos rápido a la casa y llegamos todos mojados (incluido su yeso!!). Descubrí que no tengo tan buenos instintos paternos porque no lo cambie de ropa ni le sequé el yeso, cómo iba a saber yo que era malo mojarse!!! Bueno, nos quedamos un rato jugando y después le de de almorzar hasta que llegó Marie Edith y me pegué el pollo.

Nos encontramos con la puchunca y decidimos ir a almorzar a ‘Les Pères populaires’ que es un restorán cerca de los niños que nos recomendaron ya que tiene las tres B. De entrada compartimos una tortillita de verduras con salchicha picada, el plato era arroz con cebollita cocida, maní, una salsa con lechuga y repollo, hojas verdes y una salsa rica. Por último compartimos un postre de peras. Era de verdad muy rico y muy agradable el ambiente, además que no es caro (para se París…). Después nos fuimos en bicicleta hasta Bastille para partir nuestra caminata por el Marais. Entramos al Hotel Sully, que alguna vez fue un palacio de nobles, luego casa de vagos y ahora el centro de patrimonios de París. Es precioso, tiene un jardín muy agradable y la salida de atrás da hacia la Place de Vosges. Ahí vimos a unos chinos pelotudos que estaban vestidos de novios y se estaban sacando fotos. Hacía frío y el viento congelaba hasta los párpados, pero ahí estaba la weona vestida de novia y cagada de frío.

En nuestra travesía decidimos ir a la exposición de Marie Edith en el memorial de la Shoah, que era muy buena aunque chiquitita. Había muchos comics que hablaban sobre el holocausto que eran muy chocantes, en particular nos gustó uno de Mickey Mouse y otro que se llamaba MAUS (de Art spiegelman). Seguimos caminando e hicimos un par de compras: yo una camisa de lino preciosa y la Spatsy un vestidito precioso, una jardinera y unos pantalones que le quedan picho caluga. Después nos tomamos el bus para la casa donde la Conti y la Maca ya habían llegado.

La Conti nos había propuesto invitarnos a un restorán, así que salimos todos llenos de amor y esperanza en dirección del vietnamita, que obviamente estaba lleno y tenía espera de media hora… Las empanadas argentinas lo mismo… Y el café de la esquina también…. Así que decidimos dejarlo para un futuro cercano y volvimos a comer una rica ensalada con garbanzos. Nada mejor que una rica cena casera en familia.

 

El día en que Mattia fue Satán

Hoy era la primera clase de cerámica con torno de la Puchunca! (creo que se llama alfarería). Nos despertamos juntos y tomamos desayuno rápido en la cocina, para dejar dormir a la Conti y la Maca, yo partí a mi clase de tratamiento de señales y la Spatsy se fue a su nueva aventura.

**Puchunca ingresa aquí como le fue!!

Mi clase no tuvo nada de especial, volví a la casa a almorzar y después fui a buscar a Mattia al colegio. Al principio todo estaba bien, él andaba simpático y bueno para cantar, aunque un poquito hiperventilatti. En la casa estaba Youn con Marie Edith, que tenía que salir a comprar algunas cosas y todo, asi que me dejo encargados a los nenes y excpecionalmente Youn podía jugar al celular. Obviamente Mattia no podía, así que fui bien cuidadoso de decirle: Ya puedes ver 5 minutos como tu hermano juega, pero después hacemos OTRA cosa. Obviamente estuvo un poco difícil la cosa y Mattia se puso insoportable así que lo mandé a su pieza castigado un rato… Nunca lo había hecho jaja y es una sensación extraña.

Después se le pasó y cuando Marie Edith llegó estábamos los tres jugando cartas y escuchando música clásica en el piano de Youn, así que dio la impresió de que todo estuvo perfect. Cuando me vine para la casa Mattia me mandó un corazón de greda que hizo, para que le diera suerte a la Puchunca y se mejorara. Obviamente era un préstamo, ya que había que llevárselo de vuelta jajaj.

La conti y la Maca llegaron tarde después de pasear muuuucho.

 

Ciao Italia! Holiwi Parigi!

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El día de la vuelta a la realidad. Había que dejar el hotel antes de las 10 am, que curiosamente coincidía con la hora de término del desayuno. Por lo tanto nos despertamos tipo 8:30, nos bañamos, ordenamos y partimos a entregar las llaves y tomar breakfast. La mina de la recepción era toda pesada y no se le entendía una mierda de inglés, pero bueno. El desayuno era el típico buffet de cosas medias malas y con sabor a muerto, pero al menos uno puede sacar mucho de lo que le gusta jujuju.

Al terminar dejamos las mochilas en la recepción y partimos a dar las últimas vueltas por Nápoles, con la idea de aprovechar de ir a lugarcitos que nos faltaron como la piazza nazionale y alrededores. Básicamente era el barrio que estaba hacia atrás de la estación de trenes y, hay que decirlo, era bastante flaite. Paseamos un ratito por una feria que vendía tanto ropa como frutas y entremedio encontramos un pequeño negocio que vende cosas dulces y entramos a comprar el frasquito de marrasquinos que a la Spatsy tanto le gusta! Aunque los marrasquinos son asquerosos jaja.

Seguimos dando vueltas hasta ir a los alrededores de la catedral y aprovechar de dar el último paseito, de manera que terminamos llegando (de manera no accidental) a la misma cafetería del día anterior a tomar un segundo desayuno, dejar pasar un poco la hora. Estuvo entretenido. Como ya estamosmedios viejos, nos fuimos al hotel a buscar nuestras cosas con el plan de ir temprano al aeropuerto, pero antes pasé a comprarme una pizza fritta (que literalmente es una pizza frita). En Pompeya habíamos probado una que estaba asquerosa, así que no le tenía mucha fe, pero dado que es la especialidad de la ciudad decidimos darle una segunda chance. Y afortunadamente porque estaba exquisita! Era un lugar que se veía medio turístico en la Piazza Garibaldi pero que termino siendo un verdadero manjar, como una empanada pero versión pizza. Tenía mozzarela, salsa de tomate y ricotta.

Post pizza frita cruzamos la calle y tomamos el bus de las 12:35 hacia el aeropuerto. Desde aquí todo transcurrió muy normalmente: pasamos el control de seguridad muy lentamente, esperamos a embarcar, nos sentamos en el avión, dormitamos durante un par de horas, aterrizamos, salimos del aeropuerto, tomamos el RER y llegamos a la casa. Estábamos bien cansados y un poco atrofiados de tanto viajar, dormir sentados y tener acostarnos en camas duras como palo. Igual me sorprendió un poco que el hecho de llegar a París nos causara tan poca emoción, en el sentido turístico. París ya se ha convertido en nuestro hogar y cada vez tiene menos esa esencia mística de la antigua ciudad, pero es raro pensarlo.

Una vez en la casa ordenamos las mochilas, nos pusimos a lavar ropa (porque estaba toda sucia!), yo toqué un ratito saxo y la Spatsy hizo sus lentejas rojas, que estaban más ricas que la Churchill. Después de eso nos dormimos como un canapé en un cocktail de evento farmacéutico.

Día de Disney y la despedida 

Hoy era EL GRAN DÍA!!! Al menos para la Anto jajja. Hoy fuimos a Disney París! Originalmente queríamos ir el Martes pero cuando tratamos de comprar las entradas el Lunes en la noche (técnicamente el Martes) decía que no se podía ir el mismo día en que se compran las entradas… Así que tuvo que ser hoy. Disney abre a las 10 am, así que queríamos salir de la casa a las 9 am, por lo que teníamos que despertarnos tipo 7:30 am. Bueno, obviamente no resultó y nos despertamos casi a las 9 jujuju. Hicimos un almuerzo para llevar, con huevo revuelto, tomate y jamón, llevamos agua y mucha emoción. La Cachimurra se quedó en la casa trabajando para las pegas chilenas (la Lily y las cosas de Nepsis) y en la tarde fue a su ramo se serigrafía. Con la Monki nos quedamos dormidos en el RER, pero menos mal no hubo tema con pasarnos porque Disney está en la última estación de la línea A. El día estaba frío y gris, pero al rato salió un poco de sol. Nosotros esperábamos que Disney fuera un parque de atracciones estilo Fantasilandia, pero con la temática de las películas de Disney. Esperábamos millones de montañas rusas y juegos extremos, pero en cambio nos encontramos que la gracia es que es una especie de «mundo mágico» ambientado a la perfección con temáticas Disney y algunos juegos (estilo montaña rusa) entremedio. De todas maneras era muy impresionante ver el nivel de producción del lugar, como paisajes ficticios eran recreados a la perfección y cómo estaba diseñado hasta el más mínimo detalle para que quedara claro que Disney es una experiencia inigualable. Estaba lleno de tiendas que vendían artículos Disney, como juguetes, dulces, adornos, ropa, etc.. Pero era todo súper caro y claramente no valía tanto la pena pescarlo mucho. Paseamos todo el día por los parques, lo pasamos muy bien y a los dos nos encantó nuestro almuerzo hogareño (que comimos sentados frente a una montaña rusa).

Fue muy especial estar tan cerca de la Anto estos días, culminando con la ida a Disney, porque después de mucho tiempo separados pudimos conectarnos, hacer cosas de hermanos y tener momentos especiales que jamás olvidaremos. La echaba mucho de menos y ahora la voy a extrañar más aún… Buaaaaaaaa!!! Bueno así es la vida del hombre moderno y cibernético.


La Puchunca se había juntado con mi mamá tipo 7 a tener su propia conversación respecto a lo que había pasados estos últimos días. Después de eso se fueron a la casa, donde nos estaban esperando a la Anto y a mí, para cocinar la última cena. Fue una salsa de tomate con harta enjundia y queso de cabra, estaba todo wendi aunque un poquito pesado. Después de terminar la comida mi mamá y la Anto se fueron en Uber al airbnb, así que fue la despedida oficial después de esta visita en Francia y lo que fue el reencuentro con la Anto. Fue bien triste y la Anto me abrazó harto, creo que al igual que a mí, la pilló por sorpresa la despedida y no nos habíamos hecho la idea que era el último día.
Con la Cachimurra nos fuimos a preparar lo que pudimos para partir a Nápoles ya que el da siguiente nos despertamos a la 4am para tomar el vuelo a las 7:50!!!

Oro no es, plátano es, abre el W.C y verás la luz

Con la Puchunca nos despertamos temprano porque yo tenía clases a las 9:00 y hice una promesa con El Señor: mis sombríos días de impuntualitud e imprecisez léxica han quedado atrás. Nos bañamos, desayunamos una que otra baguette y c’est parti. Mi clase consistió en un ejercicio práctico en que se hacían unas weas en un software y se llenaba una guía, así que fui con mi nuevo compañero de República Checa y al rededor los compañeros indios nos copiaban. Es impresionante que tienen una especie de mafia para copiar, todos me pedían mi guía para copiar las respuestas y después sacarle fotos para compartirla con los otros. El mundo va de mal en peor….

Paralelamente la Puchunca se juntó con la Clarita, que había ido a París a hacer unos trámites para tener el pasaporte chileno, y mi mamá media molesta se fue a trabajar a un café y después a un airbnb. La Anto se quedó en la casa haciendo pop-ups para las invitaciones a su cumpleaños, pero tipo 1:30 nos juntamos en el metro Champs elycees clemenceau para salir juntos. Hay que decir que la Anto se fue sola desde el departamento hasta la estación de metro (yo la estaba esperando en el andén), así que fue su primer viaje en metro sola!

Fuimos a comprarle un regalito atrasado de aniversario a la Cachimurra en el Marais y después a la Cité de sciences. Yo me acordaba que era como un súper MIM, pero la verdad es que es más fome porque es menos interactivo y más expositivo. Estuvimos harto rato y vimos cosas choras, pero después de un ratico decidimos partir. Fuimos a unas tiendas de música que hay al lado del parc de la Vilette porque yo quería comprar cañas para el saxo y la Anto ver si encontraba partituras. Menos mal que la tienda tiene varias sedes especializadas y encontramos la librería musical que tenía millones y decenas de partituras. La Anto se compró una de un pianista coreano que Le encanta (menos mal, porque no era tan fácil de encontrar!) y otra de regtimes. 

Habíamos planeado invitar al Chepa y la Sylvie a la casa para hacerles sopaipillas, pero decidimos cancelarlo y así despejamos la tarde para que yo me juntara con mi mamá a hablar de las cosas que no habían andado tan bien. Así que pasé a dejar a la Anto a la casa y partí a juntarme con mi madrues en Chatelet. La Puchunca estaba en clases de francés y volvió a la casa tipo 8, se encontró con la Monki y comieron la pizza que había sobrado de ayer. Por mi parte, fue muy bueno (y necesario) hablar con mi mamá, quedamos más tranquilos. A la vuelta a la casa comí un poco de pizza también y nos fuimos al sobre after that.

A la búsqueda de libros/discos usados con la Anto

Nos despertamos tarde porque post jam estábamos todos cansados. Mi mamá se puso pro activa, se fue a lavar y secar ropa en el lugar de la esquina (hay que recordar que metió a lavar la ropa sin detergente entonces tuvo que esperar 45min para poder meter a lavar de nuevo…con detergente en el fondo) y aprovecho de hacer algunas compras para hacer pizza en la noche. Con la Anto queríamos salir temprano para subir la torre Eifel y después pasar al barrio latino a ver si encontrábamos algunos cds y partituras usados. Pero antes de salir yo aproveche de terminar todos los papeles de la visa para mandarlos altiro, así que me demoré un poco mas de lo esperado juju. Dado que entre levantarnos y el papeleo se hicieron cerca de las 2:30, me puse a cocinar algo simple e hicimos una salsa de tomate con tocino y cebolla, para acompañarla con fideditos en forma de caracol. Estuvo maravillozo. La Puchunca se quedó trabajando y mi mamá entre lo de la ropa, el trabajo y empezar a hacer la pizza.

Con la Monki fuimos directo a Saint Michel y empezamos a recorrer las tiendas de libros viejos y discos usados, en busca de música para regalarle a sus amigos (estaba muy entusiasmada con la idea de encontrarle cosas especiales a sus amigos) y partituras de piano para ella. Después pasamos a una tienda de disco en que ella se compró unos discos de piano (Debussy y Satie) y yo me compré uno de Ligeti jujuju. Después pasamos a Otra disquería en que ella compró unos discos de rock para regalar y yo unos cuantos de hip hop (fue culpa de la Anto… Ella sabía en lo que se metía al llevarme a tiendas de discos. Cuando salimos pasamos a tomar Té a la menta en Sud Tunisien y después ella se comió un crepe nutella con plátano. Nos tomamos el bus y llegamos rápido.

Mi mamá ya había hecho la masa y preparado todos los ingredientes para pizza, así que solamente faltaba armarla. Estaba rica aunque la masa quedó un poco blanducha por alguna razón misteriosa. Algo le pasaba a mi mamá y el ambiente estaba medio raro… Pero dentro de todo la comida transcurrió más o menos bien. Después fuimos a dormir ya que el día siguiente partíamos temprano.

Madre y mono vuelven de London

Hoy era un día importante, la Puchunca tenía que ir a la U temprano para que le dieran un ramo en el que no quedaban cupos y después decidir si se quedaba al workshop de esta semana o no. Nos despertamos juntos y tomamos de desayuno lo poco que teníamos y partimos nuestros días. Yo me quedé en la casa con tres misiones: terminar todos los papeles para renovar la visa, terminar una tarea para la U y terminar el trabajo de las quenas con el profe (me queda sacar unos resultados nomais). No alcancé a terminar todo, pero saqué lo de la visa que era lo más urgente. La Cachimurcity vino a almorzar e hicimos unos ricos fideos con berenjena y pimentoncito cortado, aunque la Maldi también le puso sals de tomate. Después nos quedamos un rato regaloneando (hasta hicimos tuto jaja) y después ella partió a su clase de francés. Yo me quedé para terminar mis cosillas. 

En la noche llegó mi mamá y la Anto que estaban cansadas y ligeramente envejecidas. A pesar de que era tarde decidimos ir a la Jam del rivoli 38 y comerse un crepe por ahí nomas, pero la sorpresa es que la Maldiu se iba directo y nos encontrábamos con ella en el Pompidou.

Comimos crepes de huevo, jamón, queso Emmental y de cabra. Eran ricos pero medios pesadines. 

Llegamos a la jam cuando la parte del concierto se estaba acabando y esperamos un rato hasta que partiera la parte interesante. Estuvo entrete, toque 4 canciones y entremedio la Anto subió a hablar por vídeo llamada con sus amigos. Volvimos en bus y nos dormimos como tablas.