Oslo – día 3


En la madrugada se nos ocurrió descargar una app para buscar pega en París y la Pauli se animó a hacer lo mismo por internet. Las ofertas para nosotros eran mucho más atractivas que para la Pauli, mientras nosotros podíamos soñar con trabajar en una boulangerie, en una tienda de hot dog, de baby sitter e incluso de personal shopper la Pauli solo podía aspirar a cuidar viejos epilépticos o a manejar un camión. 
La Pauli nos despertó! Eso es una novedad porque en realidad siempre es al revés!!! Nos hicimos un desayuno de campeones: huevitos a la copa (para usar los platitos de compramos en la feria de antigüedades), yogurt con muesli, mermelada y compota, crumble de manzana, pancito (naan) con palta y café de verdad. 


Obviamente salimos tardecin jajaja llegamos a una feria de antigüedades en la que habían dos viejos gordos gemelos comiendo helado en sus sillas de rueda eléctrica. Seguimos caminando por el barrio y fuimos entramos a varias tienditas. Llegamos a Vulkan, un sector en que también había una feria de cosas antiguas y otras más artesanales y al que volveríamos en la noche para escuchar a un grupo de música muy piante. 

Tipo cuatro decidimos almorzar y partimos a las prometidas hamburguesas. Estaban ricas pero hasta el momento nada le gana a la Burguesía!!

Luego fuimos al 7eleven para comprar el ticket de metro y así partir al lago. Nos costó un buen poco entender cómo funcionaba el metro pero lo logramos y llegamos de lujo. 


El lago y ese sector era maravilloso, quedamos medios atontados por el paisaje. Caminamos alrededor del lago, nos sentamos en una especie de muelle y después de un buen rato emprendimos el camino de vuelta. Pero lo más importante de todo es que vimos una ardilla muy bacan!!!!


En la noche comimos la sopa que hice el día anterior, la que nos enseñó la Henriette y luego salimos a un lugar en que había música en vivo. 

Oslo Día 2


Para variar partimos con un rico desayuno: yogurt con granola, mermelada y compota de manzana, cafecito y pseudo pan con mantequillita. Almorzamos tempranito para poder salir a recorrer, yo fui a comprar al súper de la esquina unos tomatitos y encontré un bistec de como 100g en oferta, así que no me resistí y lo compré! Llevábamos mucho tiempo sin comer un pedazo de carne y definitivamente la echábamos de menos jaja. Hicimos fideitos con pesto, tomatitos cherry y la carne rojita. Fue un almuerzo de campeones. 
La Pauli salió con nosotros e hicimos un recorrido de los barrios cerca de su casa, hay hartas tiendas de antigüedades y de ropa usada. Como pueden suponer fue un recorrido en que avanzábamos una cuadra cada 20 minutos porque había muchas tiendas choras y cosas entretenidas que ver. De repente en nuestro lento paso, llegamos al centro con harta gente y barrios que se ven más antiguos, pasamos por una florería que tenía hartas flores medias freak.

La Pauli nos mostraba tiendas que le gustaban de ropa o de cosas de casa, todo muy de diseño y bonito. Pasamos cerca del café/disquería de jazz y nos tomamos un cafécito que era muy rico. El lugar es un callejón un poco asilado de la calle que tiene mesitas fuera y parlantes en que se escucha jazz. Es un rinconcito tranquilo y agradable en la mitad de la ciudad. 

Por último fuimos a una tienda de ropa que se llamaba ‘Monki’ en que las señoritas se probaron harta ropa mientras yo aprovechaba el wifi gratis que había jajaj. 
A la tarde fuimos a østermalm que es un barrio cerca de la estación central en que hay supermercados mayoristas que venden mucho más barato que el resto y sobretodo tienen muchas frutas y verduras (una especie de vega). Compramos muchas cosss para el resto de la estadía, obviamente la Pauli hizo su compra de la semana además. Compramos muchísimos champiñones, papas (hemos comido muchísimas papas), pimentones de todos los colores, cous cous, yogur, etc etc…


A la vuelta comimos papas con mayo, cebolla caramelizada y unas salchichas que estaban asquerosas (tenían buena pinta… Pero tenían una textura jaleosa!). Después de quedar pochochos vimos una película en que actúa George Clooney y la Julia Roberts.  

Oslo Día 1

La Pauli partió a trabajar muy temprano mientras que nosotros tomamos un desayuno rico y salimos a recorrer hacia el centro de oslo. Fuimos hacia la costa hasta llegar a la ópera, que es un edificio enorme y moderno un símbolo de la ciudad. Era muy impactante, está construido de mármol y tiene unas enormes rampas que permiten que uno se suba al techo y pueda ver toda la ciudad. Había mucho viento frío que no dejaba que las gaviotas avanzaran en su vuelo, era muy chistoso y la puchunca grabó unos videos. Después caminamos hacia una feria de comida que nos recomendó la Pauli, en la que pensamos almorzar. Pero era una feria muy gourmet en que vendían productos caros y finos así que fue imposible comprar algo. Lo bueno es que había muchas muestras gratis que sirvieron de aperitivo y lograron aplacar nuestra hambre. Después caminamos por el centro y encontramos una disquería de jazz que además era un café que se veía muy agradable, así que quedó fichado como un lugar al que volveríamos.


Se nota que Oslo es una ciudad más cosmopolita que Estocolmo, aunque son muy parecidas y en general la gente no es muy diferente. De todas maneras es una ciudad chiquitita que se recorre en unas pocas horas a pata.

Volvimos a la casa tipo 17:00 y cuando la Pauli llegó cocinamos un apple crumble para llevar a una comida con sus amigos de universidad. Jomy es un compañero indio de la Pauli que cocinó comida india para todo ese día y aunque estaba riquísima era muy picante! Todos los chiquillos eran alumnos de intercambio de lugares muy diferentes y aunque nadie habla inglés nativo el idioma que hablamos era inglés obviamente. Es chistoso pensar en eso jaja. El postre que hicimos fue un exito, todos lo amaron incluyendo a la española que dijo con un acento españolísimo insoportable: ‘De los mejores que he probado’.

Poniéndonos al día…


Últimamente estamos malos para escribir en el blog! Actualmente estamos en Oslo con la Pauli y aprovecho de contar sobre el último día en Copenhague y el día de viaje.


Ese último día estaba destinado a pasear en bici, almorzar algo rico y volver a visitar algunos lugares que nos gustaron. Lo único latero es que teníamos que devolver las bicis tipo 5:40 y queríamos visitar el jardín botánico por últimas vez, pero este cierra a las 18:00 y el plan era medio incompatible. Fuimos a almorzar a un lugar de carritos de comida que estaba en una isla en el centro. El concepto era bacano: un galpón viejo ahora hospedaba un montón de carritos de comida de todos los tipos, pero lo malo es que era un epicentro turístico y estaba llenísimo. Elegimos comernos un hotdog que tenía una sachicha media artesanal y estaba aliñado con papas, cebolla, una salsa verde y mayo. Era raro.. Pero estaba rico… Conclusión: ECHAMOS DE MENOS LOS HOTDOG ITALIANOS!!!!

En un semáforo había un viejo en bici que se quedó dormido esperando! La conclusión que obtuvimos luego de una exhaustiva y rigurosa observación determinamos que estaba hecho pico.


Luego fuimos en bici en busca de un café rico que recomendaba la guía lonely planet y resultó ser un lugar muy tranquilo y agradable, pero lo mejor es que tenían cerca del 25% de descuento para estudiantes! Después fuimos a dejar las bicis y emprendimos la larga caminata, que es de más de una hora jajaja. En el camino nos topamos con una disquería de jazz que era enorme! Creo que es la mejor disquería de jazz que he visto, aunque el que atendía era un imbécil (algo que se repite en muchas día querías de jazz). Fuimos un ratito al jardín botánico pero eran las 5:40 y nos echaron después de un ratito… En la noche básicamente comimos sopas chinas que estaban asquerosas y tratamos de ordenar, pero nos quedamos dormidos.


Una anécdota que vale la pena contar:

Nosotros, como buenos chilenos que somos, siempre andamos pendientes de no dejar nuestros bolsos muy lejos, verificamos constantemente que el celular y la billetera estén donde les corresponde y con un ojo miramos hacia donde caminamos, pero con el otro miramos que hay atrás. Todo eso nos resulta muy natural porque en Santiago es vital, de hecho en París también. Pero en estos países claramente es algo muy exagerado, no porque no haya delincuencia, sino que porque es innecesario y nadie lo hace jajaj.

Justo después de dejar las bicicletas caminamos cerca del barrio de la estación central cuando pasamos por unas callecitas con olor a cerveza y meado. Había harto inmigrante que se veía medio flaite y estaba tomando en la calle y gritando. Obviamente era un panorama un poco más atemorizante y la puchunca me dice ‘se nota que este barrio es diferente, se ve mas peligroso y de hecho hay un tipo estilo wachiturro que está atrás nuestro que se ve flaite’. Cuando miro para atrás y veo a este tipo quedé medio en shock porque ese mismo tipo había pasado caminando en el sentido contrario al lado nuestro hacía un minuto… Y ahora estaba caminando justo detrás nuestro! Así que dijimos que aunque sea la paranoia típica estilo chilensis pero que más vale prevenir que lamentar. Giramos abruptamente para entrar a la primera tienda que pillamos y cuando él paso al lado, proseguimos caminando atrás de él. Fue sospechoso, porque se dio vuelta tres veces a mirarnos. Así que decidimos doblar en una esquina y lo perdimos. Quizás fue exagerado, pero fue una situación extraña y el tipo se veía muy wachiturro…


Al día siguiente nos despertamos muy temprano, tomamos un buen desayuno y partimos nuestra caminata de una hora y cuarto hacia la estación de bus. El viaje fue largo y para variar llegamos cansados y ancianos. La Pauli nos fue a buscar a la estación de buses y caminamos hacia la residencia! Ese día conocimos su universidad y paseamos un poquito por el barrio solamente.

Copenhague – día 2: la invasión zombie


Claramente no hubo zombies. Pero sonaba cool. 

Como ya es costumbre la puchunca se despierta antes de las 7 am y yo sigo durmiendo hasta las 9:00 (según ella me despierto más tarde, pero son puras calumnias). Luego de la ducha mos hicimos un desayuno riquísimo, pensando en que un buen desayuno ayuda a que no nos de tanta hambre durante el día. Acá hay unas fotitos!

 

Un detalle secreto dobre este desayuno es que buscando sal para ponerle a los huevitos encontré una bolsa que decía salt y otras palabras en danés, por lo que la llevé a la mesa. Cuando la Puchunca la probó me dijo que estaba asquerosa y efectivamente no tenía sabor a sal!! Investigando en internet descubrimos que era un químico que servía para espantar mapaches, disolver babosas y de abono a los árboles. Sin comentarios….

Hasta ahora no habíamos hecho las cosas turísticas típicas, excepto ver la estatua de la sirena. Entonces decidimos ir al centro y visitar el Nyhavn (ni idea de cómo se pronuncia) que es un sector a la orilla del mar, con casas de colores y harta actividad turísitca. Ahora que tenemos las bicis llegamos en 10 minutos a cualquier lado! Aunque debo decir que ese primer trayecto partí haciéndolo un poco rápido y la puchunca se cansó un poquito jaja. 

Después fuimos caminando a la ‘Ciudad libre de Cristiania’, un lugar pseudo independiente que es súper hippie y donde se pueden vender algunas drogas. Era bien especial, pero no es nuestra onda y más que disfrutar del lugar empezamos toda una reflexión sobre lo que es ser hippie o la gente que siente que no encaja en el «sistema». Fue una larga cháchara… Todo eso mientras caminamos de vuelta a las bicis para ir en busca del museo de diseño, sin saber que en el camino nos toparíamos con la iglesia de mármol. Obviamente paramos y aprovechamos de entrar, ya que por fuera se veía magnífica. Paradójicamente era muy fea por dentro, pintada de blanco y con aires modernos, muy diferente a lo que uno considera un templo antiguo. De todas maneras tenía dos organos gigantes que eran sorprendentemente grandes. Cuando proseguimos camino al museo nos pillamos con el cambio de guardia, que era infinitamente más charcha que el de Estocolmo. Aunque estos guardias eran más chistosos porque usabam unos gorros negros peluditos, como de piel animal. Nos sentamos frente al mar y nos comimos nuestro preciado almuerzo, que resultó no estar tan bueno… No es taaan buena idea comer omelet fría. 

El museo de diseño era gratis si tenías menos de 26 o si eras estudiante, lo que sumado a que era un edificio bonito con un parquecito interior, hacía que ya fuera un museo muy bacán. Había exposiciones de arte japonés, por ejemplo de Hiroshige. Después seguía con una enorme colección de cerámicas, vestimentas antiguas, muebles daneses, vestimentas modernas y diseño contemporáneo. También había una exposición sobre unos estampados que se hicieron en Dinamarca en los años 40, los cuales colgaban desde el techo sin ningún tipo de protección más que un ‘please do no touch’. Al terminar el recorrido nos tomamos un cafecito sentados en el patio y dejamos pasar el rato, porque estaba muy rico el ambiente. 

Salimos tipo 18:00 del museo para pasear en bicicleta un rato, para luego llegar al cementerio ‘Assistens kirkegård’. Igual que en Estocolmo los cementerios son parquecitos muy bien cuidados con lápidas entremedio y éste en particular era precioso. Estaba la tumba de Andersen, acá hay algunas fotitos.

 

A la vuelta volvimos a cocinarnos papistas y zanahorias cocidas acompañadas de salchichas. Pero esta vez decidimos ponerle pimientos salteado y la verdad es que quedó un poco pesado… Además qué sentido que quizás molestamos un poco a los dueños del departamento, porque nos pusimos a saltear cuando ya se habían ido a acostar y dejamos la casa pasada!

Copenhague – día 1


Hoy escribimos con retraso porque ayer nos quedamos dormidos, tal vez por andar en bicicleta, las largas caminatas y lo asombrados que estamos al recorrer esta ciudad.

No partimos muy temprano, la pieza es tan linda y la cama tan rica que no nos dan ganas de salir. De todas maneras salimos a caminar y perdernos entre los parques hasta llegar a la ciudad. Cathrine nos explicó ayer que el metro casi no se usa y no llega hasta aquí, solo los buses y los ticket se compran en una app, así que decidimos caminar hasta la ciudad y arrendar bicicletas. Entramos a todos los parques que fueron apareciendo y casi sin darnos cuenta entramos al jardín botánico. Es maravilloso, hace mucho tiempo que no nos sentíamos tan afortunados. Caminamos durante mucho rato y luego nos sentamos a almorzar frente a una laguna que tenía patos, cisnes, peces y tortugas. Nos costó salir y seguir caminando hasta la ciudad, pero pensar que estaremos tan poquitos días nos obligó a recorrer. Conversamos mucho sobre lo mucho que nos gustaría vivir en esta ciudad después de terminar los estudios en la universidad, el parque nos hizo soñar.


Sin darme cuenta, y seguramente Puchunco siempre supo, llegamos al centro. En el camino nos metimos a todas las tienditas que iban apareciendo, con ganas de comprarnos todo para hacer nuestro el departamento. Obviamente nos contuvimos porque no tenemos cómo llevarlo de vuelta.

Las calles son preciosas, tenemos que mirar a ambos lados varias  veces para asegurarnos de que no vengan autos y sobretodo bicicletas. Los edificios son antiguos y cada uno de colores diferentes 

Llegamos al palacio de gobierno, era muy impactante y diferente. Las paredes tenían pintadas la señalética.

Después seguimos paseando y encontramos la tienda: Illums Bolighus. Era muy elegante pero de todas maneras encontramos los impermeables Rains que nos protegerán de las feroces lluvias.

Caminamos harto, como una hora para arrendar las bicicletas por dos días, fue una perfecta decisión. Anduvimos hasta la casa con mucho cuidado porque el freno de la rueda de atrás es con el pedal y no estamos acostumbrados.


Paramos dos veces, la primera para sentarnos frente a un canal y ver el paisaje, la ciudad, el agua, la gente que paseaba y regalonear. Después nos encontramos con una feria y compramos espinaca, tomates, champiñones y pimentones para cocinarnos el almuerzo del próximo día.

En la noche nos cocinamos papas con zanahorias y nuestro querido y único aliño citronpeppar  que compramos en Estocolmo y lo acompañamos con unas salchichas que hizo Puchunco, estaba riquísimo.

Cosas que nos han impactado: Tanto en Estocolmo como aquí los niños andan solos, niños de 10 años, con sus llaves colgadas al cuello, sentado en el metro con más seguridad y claridad que nosotros. Las bicicletas solo están trancadas con la rueda trasera y las dejan en la calle a pesar de la lluvia.

De Estocolmo a Copenhague 


Llego el dia de partir 😥 pero aunque estuvo muy bacán Estocolmo, teníamos ganas de partir a conocer Copenhague. Llegamos a la estación tipo 7:30 y esperamos hasta que llegara el tren, a las 8:21. Había wifi gratis así que la espera se pasó rapidito. Además cachamos que la estación es grande y que podríamos dormir ahí cuando volvamos de Oslo para volver a París. El tren era todo finoli (la ouchunca ya los había espiado por internet y em todos lados decía que eran muy cómodos y limpios) y el viaje no se hizo demasiado largo, en parte porque el paisaje era muy bonito.

Al llegar a Copenhague estábamos súper cansados y un poco enfermos de la guata, pero igual decidimos irnos caminando hacia la casa (auque era como una hora de caminata). Estuvo bueno, así a provrchamos de conocer un poco. La impresión con que quedamos sobre Copenhague es que todo el mundo anda en bici, está lleno de bicis en todos lados, la ciudad es muy especial en parte porque las calles son anchas, los edificios son bonitos y hay muchos parques. Además hay más variedad cultural que en Estocolmo (pero mucho menos que en París).

Para entrar al departamento tuvimos que ir a buscar las llaves con el kioskero de la esquina, ya que los duelos habían salido y la dejaron ahí. El departamento está en el sexto piso (quinto europeo) y es muy bonito, pero muy minimalista. Cuando uno piensa a priori en la decoración de un departamento en Dinamarca se imagina todo pintado blanco, piso de madera, con algunos muebles de madera y algunos objetos negros. Bueno, es exactamente así jajaja. Es un estilo bien particular, minimalista y a ratos muy poco funcional.


Luego de arreglar las cosas y dormir un poco, salimos a caminar por los alrededores y aprovechamos de pasar a ver la famosa estatua de sirena (que no tiene mucha gracia). Pasamos por unos parques muy verdes, con algo medio descuidado y es muy agradable, porque uno tiene la sensación de no estar en una gran ciudad. Encontramos un súper y aprovechamos de comprar hartas cosas, porque antes habíamos sido un poco tacaños y pasabamo un poco de hambre jajaja. Compramos yogur, unos cerealitos, huevos, ciruelas, unos platanos y unas salchichas. Hace tiempo no hacíamos una compra tan grande jaja.

A la vuelta planeamos un poco los recorridos que vamos a hacer y decidimos arrendar bicicletas para estos tres dias (oh si).

The Last Day

Hoy fue el último da en Estocolmo y partimos un poco tarde el día (aunque habíamos planeado partir temprano…). Nos hicimos de almuerzo unos raviolitos chantas con tomatito, feta y un poco de pesto. La idea era bajarnos cerca de la Sergels Torg (que es como plaza Italia) y caminar hasta el Vasa museet, así que nos bajamos en Hötorget. Caminamos hacia un un mercadito de verduras, como la Vega pero más fino, que se llama Östermalms Saluhall para visitarlo y ver si comprábamos unas frutitas. El lugar era de ladrillos, estilo antigüo y muy bonito, pero estaba en reparaciones y sólo lo vimos por fuera. Es muy especial la combinación del color de los ladrillos de un rojo intenso con la luz que llega del sol. El mercadito se había traspasado por mientras a un galpón súper moderno que estaba al frente y básicamente era más moderno. No tenía mucha gracia como mercado, aunque había puestos para comer y se veía la comida típica y sus preparaciones. 

Para almorzar nos sentamos en una plaza con harto pasto y mientras comíamos nos caían hojitas y semillas porque el viento soplaba muy fuerte. La comida estába riquísima, tal como lo habíamos supuesto jaja. Nos quedamos harto rato sentados pensando en cómo ibamos a organizar y adornar el departamento cuando volvamos. Nos tiene muy emocionados volver y empezar esa nueva etapa en París. Es importante comentar que mientras estábamos sentados tratamos de sacarnos una selfie pero la mayoría salieron pésimo… Como esta! 


Caminamos hacia el museo, que esta en una isla muy verde que se mantiene como un enorme parque con museos, algunos restoranes y carritos de hotdog flaites. El barrio que recorrimos para llegar era muy cuico, se veían hartos autos súper lujosos y cosas de esa calaña. El Vasa museet es el que exhibe un barco de 1628 que fue mal diseñado y se hundi en su primera navegación. Se mantuvo bajo el agua 333 años y en el año 51 lo encontraron y empezaron el enorme trabajo de r scatarlo y restaurarlo. Bajo el agua el barco se mantuvo en muy buenas condiciones y estaba lleno de objetos que se conservaron  perfecto, entonces el museo exhibe el barco recontrudio (más bien re ensamblado)  y todos los objetos que estaban dentro, así como la historia. Al principio del viaje pensamos que no valía la pena ir porque era caro y no era más que un barco… Pero era muy impresionante, menos mal fuimos. Mide más de 60 metro de largo! Acá hay una foto comparado con la puchunca que se ve toda chiquiturra jajaja.


Estuvimos un buen rato en el museo y eso que hacía harto frio. Al salir nos pusimos a caminar por el parquecito, en un camino que rodeaba la costa. Estába muy muy bonito, además que estaba lleno de gente paseando, trotando, anfando en bici, etc. Como es Sábado, al elenco habitual de turistas se suman los suecos que salen a pasear. Estaba todo perfecto hasta que empezamos a escuchar una música media metalera que cada vez se hacía más fuerte y descubrimos que había un festival en la isla de al frente! Era una lata porque estaba todo muy tranquilo…esta era la vista de hecho. 

Nos devolvimos siguendo nuestros pasos hasta llegar a una zona con harto pasto y nos echamos a leer y descanzar un rato. Fue rico dejar pasar la hora, corría harto viento y aunque el sol pegaba un poco fuerte la sensación general era de lujo. 

A la vuelta pasamos por la estación de tren a cachar dónde parte el tren de mañana y aprovechamos de comprar un par de cositas sl súper. En la noche comimos unos garbanzos con las salchichas que sobraron de ayer y nos hicimos el almuerzo para el viaje de mañana. En el metro la puchunca le sacó una foto a una estación de metro que tiene dibujos hechos con azulejos que yo encuentro pulentas: 

Tercer día 


Queríamos ir al City Hall pero cuando nos dimos cuenta que por el mismo precio podíamos conocer el «woodland cemetery» cambiamos de opinión.

Hoy lavamos unos calchunchos, calzoncillos y poleras en el lavatorio, aprovechando al máximo el departamento. Nos hicimos un almuerzo salvador, unas lentejas con queso feta.

Hoy estará caluroso así que partiremos a los tres museos del palacio real que nos faltaron ayer.

Nuestros compañeros de departamento se llaman David y Tobias. David tiene pelo largo, es rubio con rulos, usa anteojos y dice «sounds like a good plan». Tobias es el gordito feo de pelo liso, habla un poquito de español, le gusta pasearse en toalla por el depto y tirarse flatos después del desayuno: clásica avena con diferentes tipos de leche y arándanos. Los dos son muy macizos y altos, según Puchunco no más que él…parecen vikingos.


Fuimos primero al Royal departments, creo que así se llamaba. En el fondo era pasear por varias piezas del palacio, interesante pero después de un rato nos terminamos cansando. Era bien oscuro pero habían partes o cosas muy bonitas. Luego partimos a ver el cambio de guardia a las 12.00h. Había mucha gente y eran bien ridículos los bailes, gritos y pasos que hacían los guardias. Pasamos al Tre Kronor Museum, en el que está la maqueta y partes del castillo que existía antes del palacio real. Ya para terminar esta parte de los museos fuimos al Gustav IIIs: Antikmuseum que tenía muchas esculturas.


Almorzamos en una especie de carrito de comida tradicional…en Chile podría haber sido un carrito en que vendieran cazuela. Pero aquí lo que comimos era un arenque frito, con puré, mayonesa con eneldo, cebolla morada, pepinos en pickles y un pancito/galleta saladita. La comida estaba muuuy buena, en verdad rica…tal vez tiene que ver con que hace días que no comíamos algo de verdad y caliente al mismo tiempo.




En Estocolmo hay que quedarse cerca de la línea de metro verde porque llega a todos los lugares cool! Ahora estamos esperando a que pase el metro hacia el cementerio.

El cementerio es impactante, es un parque al que se puede ir a pasear, andar en bicicleta y al mismo tiempo poder hacer luto. Es muy bonito el concepto de cementerio y que también hay en todos los jardines de las iglesias. Nos pusimos a recolectar piñas de los pinos para llevarlas a París y adornar nuestro departamento jajaja.


En el metro de vuelta no dábamos más, puchunco se durmió y yo me puse a escribir. Nos duelen las piernas tanto caminar jajaja y pensar que nos quedan dos países más.

Decidimos partir a conocer otra isla a la que no habíamos ido, cerca del Moderna Museet. Era un barrio muuuy cuico y elegante. Fuimos directo al museo porque cierra a las seis (casi todos cierran a las cinco!) y vimos la expo gratuita…Picasso, Juan Gris, Matisse, Calder, Miro, Magritte, Mondrian, Munch, Duchamp, Warhol, Dalí…La última sala tenía los cuadros de jazz de Matisse, los dos quedamos impactados porque siempre los vemos en libros y ahora estaban ahí cerquita!


Vuelta a la casa, caminamos hacia el metro y en el camino tuvimos que parar dos veces para sentarnos y descansar. Pasamos rapidito al supermercado y ya.

Comimos unas salchichas bien especiales con lentejas y tomate…nos dormimos al tiro.

Segundo día en Estocolmo


Pusimos alarma a las siete para salir a recorrer desde temprano…pero el sol me despertó antes que la alarma. Amanece a las 5.30h y la luz es blanca, pero un blanco diferente que a ninguno de los dos nos parece conocido. 

Ahora son las once de la noche y estamos en el metro camino de vuelta a la pieza, nos acordamos de esa luz blanca y tenemos ganas de volver a verla mañana. Justo hoy en la catedral Storkyrkan había una pintura que se llama el Parhelio: un fenómeno luminoso que ocurrió en 1535 en el que aparecieron seis círculos luminosos con imágenes del sol. 

Siento que este día fue más largo que ayer y claramente no lo fue, pero de todas maneras fue bieeen largo:

Entramos a la iglesia Adolf Frederiks Kyrka en la que estaban cantando, era blanca y muy diferente a las iglesias que conocemos. Luego caminamos a la plaza Sergels Torg (que es como plaza italia) y entramos a un pseudo Gam en el que había una biblioteca enorme con muchos discos y libros interesantes. Antes de llegar ahí nos encontramos con una oficina turística (muy conveniente) de la que sacamos muchos papeles con informaciones de los museos de Estocolmo. 


Almorzamos al lado de un árbol cerca del City Hall, el almuerzo eran los fideos que nos hicimos en la casa de la Patou antes de partir nuestro viaje jajaja. Decidimos ir al city hall, a pesar de que habíamos dicho que lo veríamos por fuera solamente…por suerte entramos, era maravilloso! Mañana iremos a la visita guiada en español. 

Luego partimos al Palacio Real en el que compramos los tickets para los cuatro museos de los cinco que tiene. Alcanzamos a ver el «The Treasury», el que tiene los tesoros del palacio real. Lamentablemente no se podían sacar fotos pero todavía lo tengo fresquito: habían coronas de príncipes y princesas de 1500-1600-1700, tenían diamantes y piedras incrustadas y perlas en las puntas y alrededor. Habían unas espadas en las que estaba tallada la historia de Roma y la historia de Egipto (en el filo y no en el mango). Cetros y globos de oro. Una capa de terciopelo morado y piel (no sé de qué animal) muy larga y con coronas de oro bordadas. Una llave gigante que representaba la llave de la ciudad. 


Después como ya eran cerca de las cinco y no alcanzaríamos a ver bien los otros museos pagados fuimos al que estaba al lado (gratis y con wifi) que era bien parecido, pero mostraba armaduras y vestimentas. Era muy impresionante también y uno se da cuenta que en verdad las armaduras medievales son muy freak. Algo muy pulento de este museo era que estaba pensado para niños también, había unos ratoncitos de juguete escondidos entremedio de la exposición que eran parte del tour de niños. Al final había toda una pieza y un segundo piso dedicado a los niños, había disfraces, juegos didácticos, hojas para dibujar y pintar, etc. 

El día estaba oscilante de clima: llovía un poco y luego salía el sol. Cuando nos fuimos del museo estaba lloviendo un poco, pero igual nos pusimos a caminar un buen trecho para llegar a tomar cafecito (fika) a un lugar que recomiendan en la guía. Menos mal fuimos porque era un lugar muy agradable en que uno se sentía muy cómodo. La gente tenía las patas encima de la silla, algunos reclinados en unos sillones, etc. Además era súper rico y pudimos quedarnos un buen rato buscando en internet sobre los museos y nuestros próximos panoramas. 


Por último fuimos al museo de fotografía que se llama ‘Fotografiska’ y que en todos lados recomiendan ir aunque la entrada no es barata. 

Nosotros también recomendamos ir, es espectacular. Especialmente porque nos tocó una exposición excelente de Nick Brandt, «Inherit the dust» de la que los dos salimos muy emocionados, tanto que tuvimos que comprar el libro para que no olvidáramos lo que vimos. Habían varias expos al mismo tiempo, otra era de Bryan Adams sobre personajes famosos y heridos de guerra. 

Caminamos hacia el metro y para variar la persona que nos vendió los ticket era muy simpática, con mucha paciencia así que partimos felices de vuelta a la casa. 

Ahora ya estamos en la camita terminando de escribir nuestro día, después de haber comido una clásica sopa china instantánea.