Último día de serigrafía

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Llegué temprano en la u para disfrutar el permiso de poder usar la sala de serigrafía antes de que borraran mis pantallas. Aproveché al máximo, usé todos los papeles que tenía y me robé otros cuantos para poder hacer muchas tiradas. Pasé rápido a cerámica para vaciar otro bowl y después volví a serigrafía. Hubo un momento en que ya no daba más y supe que tenía que parar. Guardé todas mis cosas y me fui antes de echar algo a perder.

Bois de Vincennes

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Queríamos ir a Chantilly, a conocer el castillo y pasar el día en esos jardines que conocimos con el mono y la doña Carolita. Pero justo había una exposición de flores, así que estaba lleno de gente y quedaba una hora para tomar el tren porque se nos pasó el que salía a la una. Así que en el metro decidimos ir al Bois de Vincennes a hacer nuestro picnic. 

Gabriel con el Benja Peña fueron al castillo y yo me quedé leyendo y comiendo tomates cherry en el pasto, me daba un poco de lata entrar al castillo…

Después de una hora y tanto almorzamos los pancitos que había hecho el Puchunco, estaban muy ricos! Mientras veíamos como unos niños jugaban fútbol y unos adultos jugaban voleibol. 

Emprendimos camino al bosque con la intención de llegar a uno de los lagos. Cuando cachamos la dimensión del bosque desistimos llegar al lago grande y nos fuimos al más chico, lo bordeamos y después de que yo me pasé a llevar con una planta en el tobillo que hizo que me diera alergia nos sentamos en el pasto a jugar Monopoly. 

Hicimos el camino de vuelta, llegamos a comer los quesos que compramos en la nueva quesería del barrio y a tomar vino. Nos pusimos a conversar de cosas bastante densas e interesantes. Mientras de nos hacía tarde el Benja cocino una salsa que aprendió en Italia, de tomates con ricotta que estaba riquísima. 

El blog

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Esto nos gusta

Hace mucho tiempo que no escribimos, en parte tiene que ver con haber vuelto de Marruecos muy cansados y enfermos pero también con que ya la sensación de volver a Chile está muy presente y creo que algo nos pasa…

Quedan 53 días, no los estoy contando yo, mi iPhone lo hace por mi y me ha dado una dosis de realidad. Dejamos de cuidar a Mattia y Youn en 26 días, partimos a Israel en 39 días…En suma nos queda poco y hay muchas cosas que queremos hacer y creo que no tendremos el tiempo.

Nos estamos conectando con la vuelta, ansiosos por encontrar y hacernos barrio en Santiago, decorar nuestro departamento lo más sobrio, en materiales nobles y limpio posible. Queremos hacer los muebles, encontrar plantas que no vayamos a matar, ir a la vega, encontrarnos en Santiago.

La próxima semana termino la universidad, pero podré seguir yendo a cerámica los lunes y continuaré mis clases de torno.

Estoy atenta a todas las promociones en Santiago, tengo abierto permanentemente la página de Falabella, El Volcán, Depto 51…queremos encontrar una batería de ollas buena y barata, ver si van apareciendo buenas ofertas para adelantarnos a necesidades que tendremos sí o sí en un futuro.

Queremos que todo sea simple,

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seule

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Poder hacer este sillón que nos serviría para guardar cosas adentro, forrar con la ayuda de la Pauli o la France una colchoneta de espuma…

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irascible

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Tener telas diferentes de lino o algodón, las cerámicas que he hecho,

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flow

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Ojalá tener esta luz, una velador sencillo,

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quelques jours

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Y una cama acogedora, como nos gusta: sin sábanas y blanca. 

Desde hace un tiempo que hablamos de nuestra vida, de las decisiones conscientes que queremos tomar, de ojalá arrendar un depto que no sea nuevo para que no tengo definidos los espacios de cómo vivirlo. Queremos rescatar algo que hemos visto aquí y que no existe en nuestro círculo Santiaguino. En París hemos visto como tener el departamento un poco empolvado no significa ser sucios, poder tener libros en el piso tal vez sobre una plancha de madera o cerámicas es parte de aprovechar el primer nivel horizontal del departamento, tener repisas con libros en la que los lomos estén hacia adentro para no cargar de color las paredes, no usar plástico para tapas los bowls en el refrigerados porque se puede poner un plato al revés o hacer una especie de gorra de baño de tela, dejar los zapatos en la entrada, poder tener una silla como velador porque lo único necesario es la horizontalidad, tener cortinas que sean solo tela comprada en independencia, cargar los teléfonos lejos de la pieza y tener un despertador…creo que sobre todo es vivir usando el suelo, no teniendo miedo a acercarse  un poco más al piso, poder tener un colchón sobre una plancha de madera…creo que nos estamos haciendo una idea de cómo queremos vivirlo y crearlo.

Pensamos en dejar el blog hasta aquí, no seguirlo y escribir solo el próximo viaje que será a Israel, pero creo que no tengo ganas, dentro de lo posible seguiré escribiendo porque mi memoria es frágil y esta etapa será importante para dejar París y volver a Santiago.

 

Llegada a casa!

Nadie sabe cómo, pero logramos estar bañados y con todo ordenado a las 7 am. Fuimos a la mezquita, donde el taxista de ayer nos dijo que nos iba a esperar para llevarnos al aeropuerto, pero obviamente no había nadie. Caminamos hasta la calle más cercana y tomamos un petit taxi que nos salió más barato!

Toda la parte del aeropuerto fue una paja: Hacer cola para el ticket de embarque, hacer cola para cambiar los Dirham que nos sobraron, hacer cola para entrar a la zona de policía internacional, hacer cola para pasar policía internacional, etc. Todo fue extremadamente lento y nos sentíamos muy mal. Definitivamente terminamos muy enfermos después del viaje, la Puchunca a ratos estaba para la cagá y le bajaba la presión, yo estaba con dolor de cabeza. Fue un poco como el Culo, pero bueno así es la life. Nos embarcamos y en general el vuelo se pasó bien. Lo único que remarcar fue que el tipo que estaba sentado al lado nuestro, en la ventana, se pidió unas cosas para comer (pasa el carrito con sanguchitos, bebidas, etc, y uno las paga ahí mismo)  y nos preguntó si queríamos algo y que él invitaba. Nos regaló unas papitas fritas. Nunca supimos por qué, ni nos dijo nada más. De hecho antes que empezáramos a aterrizar se fue al baño y nunca volvió jajaja.

El viaje en RER para la casa fue un poco satánico, los dos nos sentíamos muy decaídos. En gran parte tenía que ver con que no habíamos comido casi nada porque estamos mal de la guata y no podíamos comer casi nada… Bueno, una vez en la casa nos reposamos un poco, ordenamos algunas cosas y partimos a hacer una compra de comida para enfermos: Jamón de pavo, verduritas para hacer un caldo, unas pechuguitas de pollo, etc. Almorzamos fideitos con jamoncito picado.

Nos pusimos al día con algunas diligencias (mandar mails, etc) y básicamente ordenamos… En la noche la Spatsy hizo una rica sopita de pollo para enfermos y comimos eso mientras vimos el nuevo capítulo de Fargo (temporada 3).

Marrakech día 2

Desperté enfermo de la guata…. Era una paja el lugar donde nos quedamos porque el baño estaba en el piso de abajo y se escucha todo en toda la ‘casa’… Entonces fue mediuo incómodo. No nos despertamos tan temprano como queríamos porque la Maldi también estaba enferma de la guata y no nos sentíamos muy bien. No sabemos si fue algo del restorán de ayer o si estamos enfermos en general. Bueno, después de un buen rato salimos al palacio Bahía que supuestamente era lindo. Estaba bien cerca de la pieza y llegamos en 10 min.

Resultó ser que el palacio era enorme y con varios patios interiores y piezas, un estilo de palacio totalmente diferente al que uno conoce estilo europeo. Para variar los patios tenían muchas plantas (sobre todo naranjos) y todo estaba adornado con cerámicas, patrones geométricos y techos altos. Pasamos por una seguidilla de piezas que eran magníficas y tenían unos techos de madera enormes y sorprendentes por el nivel de detalle de los dibujos geométricos que tenían. Es una lata que no estaba tan bien mantenido. A ratos nos íbamos sentando por que la Puchunca no se sentía muy bien.

Después fuimos caminando a  las tumbas saaditas que estaban súper cerca. En todos lados decía que eran impactantes. Dicho y hesho. Las tumbas eran unas lápidas largas y flacas puestas en el suelo, todas mirando en la misma dirección. Había varias en el pasto (había una tortuga paseándose!), una pieza interna con paredes de mármol y la más impactante era una gran sala que tenía todas las paredes decoradas, unos pilares blancos enormes y muchas tumbas sobre un piso de mármol. Eran las tumbas de los reyes, que eran de verdad impresionantes. Lo único malo es que la parte más impactante se veía desde un balconcito re cagón y había que hacer fila para mirar, además que no te podías quedar mucho rato porque estaba lleno de gente atrás! Escuchando a los guías aprendimos que Marruecos intercambiaba 1kg de azúcar por 1kg de mármol a Italia.

Ninguno de los dos se sentía muy bien así que nos fuimos a la pieza. Estábamos enfermos de la guata, la Maldi se sentía muy mal en general y hacía un calor satánico afuera. A la vuelta de las tumbas pasamos a comprar algunas frutas (frutillas, nísperos y cerezas) y mientras la Puchunca dormía yo pasé a comprar un par de tomates. Sabemos que nada de eso es bueno para una guata destruída, pero teníamos que comer algo y era lo único que podíamos consumir que no estuviese condimentado ni cochino. Además que el poco apetito que teníamos solo aceptaba cosas frescas. A ratos jugamos monopoly.

En la tarde-noche ya estábamos un poquito mejor y fuimos al restorán del primer día (La porte du monde) a comer una ensaladita, un jugo y un té. Nos quedamos un buen rato sentados aprovechando que no estábamos tan muertos. Después volvimos a la casa, donde habían llegado unas huéspedes chinas que gritaban mucho y escuchaban reggeton a todo chancho.

Fue una paja haberse enfermado, no pudimos disfrutar de varias cosas… De todas maneras visitamos la mayoría de lo lugares más importantes de Marrakech y nos hicimos una buena impresión de la ciudad.

Marrakech, todo en un día

Hoy partimos súper temprano, lo cual es extraño en nosotros, pero esta vez se dio de manera natural. Salimos tipo 9 am y lo primero que hicimos fue comprar un pancito solo que sirvió como parte del desayuno. La ciudad es otra en la mañana, súper tranquila y sin motos ni bicicletas. Las tiendas están recién empezando a abrir y los turistas siguen escondidos. Llegamos a la plaza principal ‘Djemaa el Fna’ que es la GRAN atracción de la ciudad, pero a esta hora solo encontramos los puestos de jugo de naranja y algunos pocos pelagatdos dando vueltas. Nos acercamos a un puesto de jugo y nos regalaron un cachito de un mix rojo, que obviamente es más caro, para que lo robemos y eventualmente lo compremos. Estaba rico así que me lo pedí. aunque la Spatsy optó por el de naranja típico. Dimos una vuelta para cacharle la onda a la plaza, pero la verdad es que en sí misma no eran tan bonita y estaba media muerta aún.

Caminamos hacia la gran mezquita ‘Koutoubia’, que es la más antigua y es muy bonita. Se nota que la construcción es más vieja y tiene algo que la hace especial respecto a las otras. Obviamente no pudimos entrar así que nos conformamos con verla desde afuera. Nos sentamos un rato a planear el día y cachamos que la ciudad era súper chica! (o al menos la parte turística). Fuimos caminando a la fuente Mouassine que salía anotada como un lugar importante, aunque resultó ser media fomecita. Parece que tiene un gran valor histórico y que solía ser magnífica, pero ahora es una fuente bien chanta. Ahí había unas callecitas muy comerciales que se veían chorifais.

Pasamos a un restorán que recomendaban en el Lonely Planet, que se llamaba ‘Le Jardin’ y que era precioso. PRECIOSO!!!!!!!!! Tenía una gran terraza entera verde muy bonita, con tortugas sueltas dando vueltas y una decoración muy linda. Nos sentamos a tomar un té, ya que todo lo demás era entero caro. Lo tomamos lentamente mientras disfrutábamos la sombrita y el ambiente, sin mencionar que las tortugas nos atacaron e intentaron comerse nuestra piel. Afortunadamente logramos desviar su atención y nos salvamos. Salimos del resto y fuimos a la ‘Ali Ben Youseff Medersa’, un antiguo centro de estudios teológicos que ahora es un museo. El tipo de construcción era parecido a un riad, pero gigante: Era un gran patio central con una fuente al medio (no tenía agua…), cerámicas con patrones, techos de madera y grandes piezas con techos pintados. Por dentro estaban las piezas de los ex estudiantes y otras salas, que estaba bien venidas a menos y eran un tanto repetitivas.

Después fuimos al museo de la fotografía que según la guía de viajes era cool. Dicho y hecho. Era una fundación privada que juntó muchas fotos antiguas sobre marruecos y en particular Marrakech y que muestra como era la gente y el estilo de vida que llevaban originalmente. Hay fotos desde 187tanto que era muy impresionantes, ver cómo los bereber se vestían y constatar que las medinas eran bien parecidas. Desde el techo la vista era linda.

Pasamos a almorzar una pizza por 2 euros cada uno y después pasamos a la casa a echarnos como focas. Mientras buscábamos donde almorzar llegamos a un restorán muy lindo, era una especie de jardincito muy tranquilo en medio de una calle muy transitada, así que decidimos reservar para la noche. Después de vegetar un rato en la pieza salimos a pasear con la misión de comprarle las cosas de la tiendita a mi mamá y pasear por la plaza, ya que en la tarde se pone más entretenida. Dando vueltas buscando joyas encontramos un local que vendía unos aros muy lindos bañados en oro, así que le regateamos al caballero y compramos varios para ‘La Tiendita’.

En la plaza tomamos un juguito de naranja y vimos un rato los shows que se arman. Era muy bacan, porque en general no eran shows para turistas, sino que expresiones culturales muy propias de la ciudad. Había unos viejujos que tocaban un pseuo violín y cantaban, había encantadores de serpientes, gente con monos esclavos que te cobraba para sacarte fotos, unos weones bailando, etc. Era muy entretenido, pero también estaba muy lleno de gente y para variar todos se tiran sobre los turistas para venderles lo que sea. De hecho pasamos al lado del sector restorán y fue satánico, nos acorralaron entre varios mozos y nos weveaban para que nos sentáramos en sus restoranes! La Puchunquita estaba desesperada jaja.

Después fuimos al resto que se llamaba ‘La Famille’, obviamente era de dueños franceses y resultó ser rico. Era bien caro para ser Marruecos, pero al comida era especial. La Maldi se pidió una ensalada de couscous, yo una pizzeta que venía con puré de arvejas y ensalada aliñada rico. Compartimos una tartaleta de frutillas de postre.

El peor viaje de la historia

Nos despertamos llenos de alegría, cual salmón de río entre las piedras. Fuimos a tomar desayuno y esta vez no nos tocó la mesa de las moscas, así que todo parecía ir viento en popa. Nos dijeron que nos  venía a buscar nuestro auto entre 10:00 y 10:30, así que nos instalamos al lado de la piscina a jugar monopoly y comer unos pistachos que fui a comprar entremedio. 

Cuando ya eran las 10:45 nos inquietamos así que fuimos a decir: ‘q wea loco q no ha llegado nuestra maquinah!?’, a lo que nos respondieron que estaba por llegar y que fueramos a esperar afuera. Ahí nos enteramos que la vida no es tan simple y que primero un taxi nos llevaba hasta un café y después un minibus nos eecogía para llevarnos hasta Marrakech. Dicho y hecho. El bus era una pocilga con ruedas que estana llena de sucedáneos de gringos y nos tocaron los puestos más añretados de todos, ni siquiera nos cabían las piernas! Y no es una forma de decir, mis piernas eran muy  grandes para el espacio que dejaban así que tenía que recogerlas hacia un lado para entrar. Fueron muchas horas así. Muchas. Muuuuuuuchas. 

Paramos en restorán a comer y con el dolor de nuestra alma nos pedimos un couscous para compartir, que estaba medio maluco, con una ensalada marroquí y unas frutas de postre. Ahí hablamos un poco con la gente del bus y cachamos que había unos holandeses, unos ingleses y unas españolas más chulas que la Churchill. Después de comer partimos nuevamente y paramos unas cuantas veces a tomar té, a que una viejuja comprara un perfume y a que una niña vomitara. El camino era una transición ligera entre montañas rocosas, desierto, valles de tierra roja y muchos pinos. Era bacanísimo a no ser porque estábamos profundamente incómodos y el sol le quemó el brazo a la Spatsy (tanto que quedó roja como una salchicha). 

Terminamos llega do a Marrakech a las 8:30 en vez de a las 7:00 y nos encontramos con el compadrito que nos llevó hasta nuestra pieza. El barrio se veía medio flaitungo porque era bien oscuro, solamente había callecitas angostas y gente rara. La pieza está buena, es limpio y tenemos todo lo que unos mozuelos como nosotros pueden pedir, a excepción que el baño está en otro piso que la pieza y que nuestra ventana da hacia donde el dueño hace mucho ruido. Pero bueh… 

Salimos a recorrer un poco, pero como ya era tarde y no cachábamos la onda aún, decidimos comer en un restorán piola que encontramos cerca de la casa que se llamaba ‘la porte du monde’. La Potranquita se pidió unos fideos con salsa y verdutas, mientras que quien os escribe se pidió unos fideos con pesto. Ustedes pensarán: ‘pero que pelitudos de ir a Marruecos a pedirse unos fideos!’. Resulta ser que la comida tradicional es solamente couscous y tajine, así que ya estamos chatos de comer eso literalmente todos los días jajaja. Esos fideos fueron bien valorados.

Después nos fuimos a la casa ynos dormimos relativamente al tiro. Adiós a todos, cambio y fuera, arrivederci, jamón y queso. 

Alfalfa 

Ayer después de la muerte de Puchunco, que duró solo esa noche, fuimos bien temprano a tomar desayuno. El mozo pesado nos puso en la mesa de las moscas…y no nos ofreció nada (fruta y omelette que a los demás les ofreció…el culiaito). Cuando digo mesa de las moscas es real, estaba lleno de esas malditas que se paraban en nuestra propiedad! El Puchunco tomó un té de manzanilla y unas migajas de pan solo y yo un té a la menta (de los peores que he probado) con un «crêpe marroquí». 

Después de ese desayuno fuimos a jugar cartas al lado de la piscina esperando a ver cómo reaccionaba esa guatita del maldi. Jugamos con nuestras infantables cartas de monopoly y el Maldi me hizo bolsa. 

Las holandesas y la japonesa se nos fueron así que quedamos solitos!!! 

El Maldi pasó la prueba así que salimos a caminar hacia el oasis de las palmeras, llamados palmares (AKA los pelmazos). 

Partimos caminando por el río, vimos a las mujeres cosechando alfalfa (es una palabra de origen árabe!), otras lavaban ropa y la secaban sobre las piedras y de repente apareció un letrero todo flaite que anunciaba un museo. Nos dirigimos hacia allá, diciendo salam a todo el mundo (salam es la versión wachiturra de buenos días). En el camino aparecieron otros letreros que anunciaban el museo así que nos empezamos a meter por unos caseríos….y bueno, el museo no existía pero si un guía que se nos quería colar para cobrarnos algo después. Así que con el rabo entre las piernas subimos a la carretera para llegar a las palmeras. 

El calor que hacía era satanico!!!! Más que el calor era el sol! Espantoso!!! Así que después de haber caminado 40 minutos y cachar que faltaban 40 más decidimos parar un taxi de la zona para que nos avanzara. El señor nos dejó en una entrada que no tenía pinta de nada…pero entramos igual. Bajamos una escalera estilo playa Caucau, habían unos cuantos burros en la entradas de las casas de adobe pero bueno…según el chofer era por aquí. Al final de la escalera habían unas plantaciones de alfalfa enormes con amapolas rojas que crecían como si fueran malezas. Caminamos haciendo equilibrio por las subdivisiones de cemento que habían entre plantaciones hasta llegar a las palmeras. En el camino saludamos a todos pensando que en algún momento nos preguntaríamos que hacíamos paseando por propiedad privada pero nada… así que disfrutamos perdiéndonos entre las plantas y encontrándonos con burros cargados de alfalfa. 

Después de un buen rato tratamos de subir entre medio de las construcciones hasta llegar a la carretera y tomar un taxi. Paró un taxi con puros hombres y yo era la única mujer. Llegamos al hotel, compramos la quinta botella de agua de 1,5L y nos acostamos un rato. Jugamos Almorzamos medio tarde en el mismo hostal, pedí ensalada marroquí y el Maldi arroz solo. De postre para mi frutas y el Puchunco un té.

Cuando la gente del hostal supo que el Puchunco estaba enfermo le querían dar Coca-Cola con leche, té con comino o arroz con limón!

Después partimos a jugar Monopoly cerca de la piscina y al rato salimos a caminar. Esto de jugar Monopoly después de comer tiene que ver con que estábamos esperando a ver cómo reaccionaba la guata del Puchunco! 

Hicimos un camino lindo bordeando el río para ir a mojarnos las patitas en el agua cristalina! Nos cagamos de frío al meter los pies! En esa caminata vimos a familias  nómadas que se pintan la cara con líneas y puntos negros bien grandes, se visten con harto color y están re-cochinas! En el día bajan de la montaña a buscar agua al río y en la tarde vuelven a subir. 

Nos volvimos por las plantaciones de alfalfa y una señora nos anduvo echando porque nos perdimos jijijijiji pero llegamos bien después de un rato. 

Comimos el menú, que era ensalada «variada» básicamente todos los restos que van quedando con rodajas de naranja para decorar, couscous vegetariano y sandia con melón de postre! Al lado se nos sentó una pareja muy rara, entre un francés medio pesado y autoritario con una mujer oriental que daba la sensación que la había comprado por internet!

Después nos acostamos u vimos el debate de Macron y Le Pen hasta que nos dio sueño. 

Adios camellitos, hola infección estomacal

Dormir en el sahara fue toda una experiencia, salvo que la parte en que nos despertamos fue igual de sufrida que siempre: la Puchunca diciéndome que ya es la hora de despertarse y ho medio moribundo empiezo a cachar dónde estoy parado. Tratamos de comer los guafles de miel (la Spatsy les empezó a decir guafres jajaja) que habiamos traído pero descubrimos que habían sido conquistados por las hormigas, asi que se fueron directo a la basura. Yo tenía que ir al baño y fue ahí donde empezó el horror: diarrea fulminante, en estado líquido y viscosidad baja. Estaba hecho mierda. 

Nos subimos a los camellos y empezamos el viaje de vuelta con la intención de ver la salida del sol, pero estaba tan nublado que no se notaba nada… Tuvimos la oportunidad de ver otra vez a nuestros amigos camellos y despedirnos de ‘che guevara’. A penas nos bajamos el guía nos empezó a vender unas artesanías que supuestamente él hace y nosotros pensamos en comprar para la tiendita. El problem es que el weon quería vendernos mucha plata y nosotros le compramos solo un par de cosas, asi que se enojó!! Bueno, después fuimos a bañarnos y tomar desayuno que para variar consistía en: té a la menta, pankakes marroquies, pan, mermelada mala y mantequilla. Yo comí solo pan y té pensando en la guata. 

Después partimos con la japochina y las holandesas hacia Todra en un autiro bien pichiruchi. En general el viaje se pasó bien, pasando por pasajes desérticos y secos, que a ratos se convertían en oasis llenos de palmeras y otras veces en paisajes con montañas rocosas. Paramos a almorzar a un lugar que tenía un patio en desnivel muy bonito, lleno de plantas y sombras que te acogían del calor.  La Cachimurra se pidió una ensalada, muu sabiamente. Yo pedí unas repugnantes brochetas de pseudo pollo que no pude terminarme. 

Al repartir el viaje me sentí medio mal de la guata, como una premonición diabólica. Cuando llegamos aun angosto valle rocoso en que uno se sentía atrapadonpor montañas de piedra con formas extrañas, nos detuvimos y nos bajamos para ir al hotel. Nos tuvieron un rato esperando antes de mostrarnos las piezas así que le cachamos la onda al lugar: pasado a meado de gato, con hartas terrazas para tomar sol y una piscina. El lugar era muy bonito. 

Una vez en nuestros aposentos nos dijeron que un guía pasaría en un par de horas así que teníamos que estar listos. Con la Potranca nos dormimos y al despertar fui al baño con urgencia. Hiroshima y Nagasaki. Nave espacial despegando. Alemanes cantando polka. Todo eso describe los horrores que ocurrieron entre mi maltrecha guatita y ese desdichado guater… Estaba hecho pico y ya no se trataba de comer mas liviano nomás. 

Igual salimos a pasear con el guía que resultó no estar ni ahí con nosotros, pero nos mostraba algunas plantas y cosas interesantes mientras paseábamos bordeando el riachuelo. Después subimos al camino principal y nos adentramos a la parte más angosta de este cañón rocoso y vimos como empezaba a haber puestos de artesanías y grupos de turistas. Habíamos llegado a una parte típica. Llegamos hasta el punto en que nave el río, donde sale agua desde el suelo para alimentarlo. Ahí dimos media vuelta e hicimos el mismo camino que a la ida, solo que me empecé a sentir pésimo y tuve que llegar corriendo al baño. 

Desde este punto en adelante todo se reduce a una Puchunca acostada al lado mío cuidándome, yo semidormido, sufriente y miserable que se levantaba cada una hora para ir al baño. Un par de veces también vomité. La Puchunca solamente se fue para comprar agua y para cenar. En la cena estuco con la japonesa y hablaron un rato, por ejemplo ella le contó que trabaja 14 horas al día………. Y que lo encontraba normal!!!!! Trabaja con viejitos con discapacidades físicas. 

En la mitad de la noche me desperté sintiéndome un poco mejor y supe que lo peor ya había pasado, adiós agonía.   

Día del camello 

Nos despertamos a las 6.30h para ducharnos y arreglar las cosas antes de tomar el auto que nos llevaría hasta el desierto. Fue el primer día que nos lavábamos el pelo y…no traje shampoo! Traje un gel de ducha jajajaj así que bueno, nuestros pelitos no quedaron tan limpio la cómo nos hubiese gustado. 

Salimos sin tomar desayuno y caminamos hasta un parking en la medina que tiene salida hacia la carretera. 

Ahí conocimos a la japonesa que iría con nosotros al viaje…me dijo su nombre pero se me olvidó a los segundos. 

A las 7.03h emprendimos viaje, primero nos llevaron hacia un cerro para ver Fes desde la altura, es precioso. Todas las construcciones son del color de la tierra, es muy bonito porque se ve unidad y para nuestra sorpresa es bastante verde. 

Después pasamos a tomar desayuno por dos euros: té de menta, omelette, panqueque y pancito. Está rico rico pero el Maldi se pidió el omelette con queso y yo bien astuta pedí sin porque pensé que vendría con el queso que no le gusta al maldi, y así fue! 

Después paramos en el camino en un lugar que se parece a Suiza…hiper turístico y fome, se llamaba Ifrane. Luego fuimos a una reserva de monos, cerca de Azrou. Obvio que estaba repleto de weones tratando de vendernos piedras preciosas, fósiles, paseo en Caballo y comida para monos. Bueno, igual le dimos maní a los monos jajaja. 

Yo dormí la mayor parte del viaje acostada y apoyada en las piernas del maldi, me despertaba cada vez que parábamos para mirar el paisaje. 

Después almorzamos en un lugar bacan en Midelt. Nos atendió un señor muy simpático, que hablaba muy bien francés y leseaba todo el rato. Puchunco pidió pollito asado que venía con arroz y papas fritas, yo pedí unas brochetas de pavo y tabuleh.

Seguimos el camino, empezamos a subir cerros y de repente empezó a llover en medio del desierto. 

Fue lindo porque desde allá arriba se veía el río turquesa que pasaba por la quebrada. El lugar se parecía un poco al cajón del maipo. 

Después pasamos cerca de un oasis y ahora entendimos la magia que tienen. Es impresionante ver solo desierto, sin dunas todavía pero desierto de todas maneras y de repente una gran mancha verde, incluso medio selvático. Paramos para sacar fotos y hacer pipí….de los peores baños que he usado.

No hicimos más paradas hasta cambiarnos a un auto 4×4 para a entrar al desierto. Llegamos al hostal en donde anotamos nuestros nombres y datos, tomamos un vaso enano de té (a mi se me dio vuelta así que ni lo probé!) y armamos una mochila para pasar la noche en las dunas. Los camellos estaban afuera del terreno, yo me fui en el que iba al medio, no era muy buena onda pero Puchunco se fue en el último así que pude hacerle cariño en la cabecita a su camello. El camello de Maldi se llamaba Che Guevara, era muy buena onda jajaja aunque suene raro pero se acercaba a mi pierna y refregaba su nariz…en el fondo me uso de pañuelo.

Después de una hora y media en camello, dolor de muslos y el susto que me dio bajarme (doblan las rodillas de adelante primero así que hay que agarrarse bien o uno se va de hocico) llegamos al campamento en medio de las dunas. El camino había sido maravilloso, pero al llegar el sol empezó a bajar y las sombras se volvieron más nítidas. No sé si alguna vez había visto un cielo tan lindo como ese. Corría un poquito de viento, se levantaba la arena y las formas de las dunas empezaban a cambiar de a poco. El cielo se empezó a volver más azul y aparecieron las primeras estrellas. 

Cuando llegamos al camp nos dejaron libres para que fuéramos como almas salvajes a pasear por el predio. Caminamos un buen rato por las dunas a pata pelá y cuando encontramos una buena duna empezamos con las acrobacias: rodamos como canguros un rato y tratamos de tirarnos en un pseudo ski, pero no funcionó demasiado bien jaja. Quedamos llenos de arena y vimos varios escarabajos gigantes que bautizamos como Jeremy’s. Después nos sentamos a mirar el horizonte y aprovechar la puesta de sol que era tan linda. 

De vuelta al camp tomamos té con todos los otros guests (unos viejos de Eslovenia, dos gordas holandesas y una japochina media rara). Mientras estábamos ahí tomando té y hablando sobre el clima unos camellos se pusieron chúcaros y se empezaron a escapar!! Para que no se vayan solo les amarran la pata al cuello, así que pueden caminar con tres patas y justamente eso hicieron! Era muy chistoso ver como se iban levantando y trataban de correr. Definitivamente son bacanes los camellitos. 

Después pasamos a la mesa a comer, nos trajeron tajine de pollo y una sopa con couscous. Cómo era de esperarse no era ni malo ni demasiado rico y la comida estuvo fome porque nadie habló. Post comida vino un momento satánico: hicieron fogata, se pusieron a tocar con tambores y después nos obligaron a cantar a todos! Lo hicieron por rondas y la idea es que cada uno cantara una en su idioma. Obviamente no lo hicimos así que ellos cantaron por nosotros mientras nosotros fingíamos estar pasándola de uno…

Después nos fuimos a echar solo los dos a unas dunas y mirar la arena, la luna y hablar un buen rato. Fue muy muy rico, no hacía frío y había un viento muy agradable. El único problema es que cuando yo me movía levantaba arena que iba directo hasta los ojos de una cierta Spatsy!!

Después nos fuimos a acostar y nos dormimos sin mucha dificultad, a pesar que las camas eran casi tan duras como los camellos.