Despidiendo a Gal e Idan

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Hoy amanecí pal gato!

Me siento mal pero de todas maneras teníamos que despedirnos de Gal y de Idan.

Así que salí de la cama a las dos de la tarde, me vestí sin bañarme y después de almorzar algo rápido con Maldi salimos. El Puchunco había ido a la universidad en la mañana para trabajar en el proyecto que está haciendo con la profesora y después de eso se vino directo a la casita.

Nos juntamos en la Boulangerie Du Pain et des Idées que queda en 34 Rue Yves Toudic, compramos dos caracoles, uno de pistacho y el otro de praliné y una masita con manzana adentro. Compramos unos cafés y nos sentamos afuera en una mesita. Conversamos durante mucho rato, hasta que el Puchunco tuvo que partir a cuidar a Mattia. Yo me quedé con ellos, los acompañé a Rougier&Plè, Uniqlo y Zara. Tenían que hacer sus últimas compras antes de partir. Nos despedimos afuera de Zara, nos abrazamos varias veces, le hice un nanai y me fui.

Ahora estoy acostada, enferma y creo que con fiebre. Maldi prepara unos tallarines con el queso que compramos en Italia. No sabemos si tengo fiebre o no porque el termómetro se echo a perder.

Es lunes

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Amanecí enferma, no sé por qué…lo vi venir en la noche porque no podía respirar por la nariz y me sentía un poquito malita. De todas maneras partí a la universidad para la clase de edición y Puchunco salió conmigo para ir a tocar saxo a la sala de ensayo de la universidad.

Tomamos desayuno en la cocina, un té estilo Maldi con pan de anís que me trajo la Conti y jugo de pomelo. Metí muy rápido un poco del couscous que quedó de la noche anterior, unos higos secos y mandarinas porque me esperaba un día enorme, de 9.00h a 20.30h. El Maldi no se llevó nada porque almorzaría con la Bea en Châtelet.

Es la primera clase así que nos contaron qué haríamos, es solamente elegir unas cuantas expresiones y/o proverbios franceses y distribuirlos en las páginas. No lo encuentro muy emocionante, no sé si lo voy a hacer o no…

Al final la Bea lo llamó para decirle que se le hacía pesado ir a París así que el Puchunco se vino a la casa y se cocinó unos fideos con jamón, huevo y tomate ñami! Yo almorcé con Seda y Linn, conversamos de cualquier cosa haciendo hora para el curso de cerámica.

Sebastián es el encargado del taller de cerámica así que estuvimos toda la tarde con él. Seda empezó a hacer un posillo y yo un vasito. Me encanta el taller, somos como cuatro personas así que se sienten como clases particulares. Y me entusiasmé con un curso de cerámica en torno, así que el jueves parto!

Después de un rato me empecé a sentir muy mal así que no me quedé a francés, me fui directo a la cama. Al rato llegó Maldi que me venía a cuidar, además me tenía un regalo! Me compró el libro L’amant de Marguerite Duras.

La Contina y la Maca llegaron tarde y comidas, nos despedimos porque mañana parten a Londres por tres días. Lo han pasado muy bien, han recorrido como locas y eso me hace muy feliz.

Último Domingo

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Último Domingo ante de retomar las clases. Ya estaba bueno de vacaciones pero pareciera que siempre es mejor estar paseando, comiendo y durmiendo hasta que uno no de más.

Hoy tomamos un desayuno menos fabuloso que ayer, por suerte!!! jajaja fue un desayuno rico, muy rico con muy buena compañía. Las chiquillas salieron tipo una en dirección a Nôtre Dame, barrio latino y el Musée d’Orsay. Mientras yo me puse a encuadernar los dos libros que tenía pendientes para que mañana lunes los guillotine y mande a Santiago. El Maldi tocaba saxo, muy lindo como siempre.

El Maldi se duchó y yo me eché perfume jiji así que así, bien cochinita salí con el libro de Marruecos para echarle un ojo porque queríamos salir a almorzar. Teníamos ganas de comer las empanadas pero estaba cerrado así que fuimos al Vietnamita. Nos sentamos afuera y pedimos los platos que tienen fideos de arroz con verduras, ñami ñami.

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Después teníamos la guata pesada, queríamos tomar un café…decidimos caminar hasta Montmartre, hasta el Pain Quotidien  (donde tomamos desayuno con mi mamá y joecito) para sentarnos a tomar un capuchino esperando que fueran como los de Italia. Pero al llegar cachamos que estaba demasiado lleno así que doblamos a la izquierda en busca de otro cafecito. Mientras buscábamos aproveché de llevar al Maldi por los mismos lugares a los que habíamos ido con la Maca y la Conti pero llegamos más allá y vimos también el viñedo de Montmartre, el cabaret de Lapin Agile y otras calles muy bonitas.

Nos sentamos a tomar un café antes de emprender la vuelta a la casa y bueno también compramos un pain de chocolat que se veía muy bueno y que venía en un paquetito con forma de la Luci!

A la vuelta había que ponerse las pilas porque mañana es Lunes, lamentablemente. Terminé de encuadernar los libros así que mañana sí o sí los guillotino, Maldi trabaja para el Pato mientras yo escribo esto y ahora me tengo que poner a cocinar y/o dibujar qué voy a hacer en cerámica.


Bueno, son las 23.11h de la noche y a pesar de que queríamos acostarnos temprano no resultó porque nos quedamos conversando y riéndonos con la Conti y la Maca.

Maca: Ya tengo arrugas! (los surcos al lado de la boca, esos lindos cuando uno sonríe)

Conti: Ahh! Eso es de tu papá!

Maca: Me estay webiando?

Día de descanso y comida con Gal =(

En la mañana tomamos un rico desayuno con la Conti y la Maca, que fueron a comprar pancito fresco y unos pain au chocolat que estaban enteros wendis. Fue de esos desayunos dignos de revista, con jugo de pomelo, quesos, yogurt, etc. Después ellas se prepararon para salir mientras la cachimurri les ayudaba a afinar el paseo de hoy y yo estudiaba un poquito.

Después nosotros empezamos nuestra ardua y noble tarea: flojear un poco. A pesar que hicimos la cama y ordenamos la ropa que se estaba secando, nos pusimos a ver una película pésima que se llamaba ‘el día de la novia’, que era rarísima y medio weona. Después almorzamos las lentejas que nos quedaban y al final tratamos de comer lechuga que llevaba guardada como 2 semanas en el refrió. Como era de esperarse la lechuga ya estaba media mala jajaja así que tuvimos que reemplazarla por unos quesines.

Después de eso yo me puse a trabajar un ratito y después tocar un poco saxifon, mientras la cachimurri terminaba de ver un film y después lavó la loza. En este punto de la historia se viene la parte importante, algo así como el punto de inflexión en nuestro día. Nos preparamos para ir a comer con Gal e Idan. Viven en metro Plaisance que no es un barrio muy bonito, pero el adepto de ellos era choriflai. En el nivel de la calle esta La Cocina, el living y el baño, mientras que en el subterráneo esta la pieza de ellos. Nos hicieron tacos que tenían un toque muy especial! Para nosotros los tacos son con guacamole, porotos negros, carne, lechuga, etc… Pero ellos nos tenían palta molida, tomate con ajo y perejil, porotos rojos con ajo y perejil, repollo morado (obviamente con repollo y perejil), yogur y mayonesa. Era mucho ajo para una Puchunca, pero yo estaba entero happy. Además nos hicieron un trago con campari, soda y naranja roja, pero no estaba muy bueno.  Fue muy rica la comida y poder compartir con ellos, aunque andaban medios peleados entre ellos y creemos que tiene que ver con que ya están por irse de vuelta a Israel, lo que obviamente los tiene medios estresados.

De vuelta en la casa la Conti y la Maca ya estaban dormidas, nosotros nos quedamos un rato regaloneando y después nos dormimos (aunque yo aproveché de ver el último capítulo de la serie Daredevil).

Conti y Maca

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Nos despertamos tranquilos, disfrutando nuestra añorada cama…Puchunco se levantó a hervir agua para que cuando ya no estuviese tan caliente hiciéramos café. Así que un buen rato después nos dignamos a salir de la cama y prepararnos desayuno. Maldi se comió unos pancitos con su paté de pollo y yo un huevito con tomate.

Después ordenamos la casa, estaba con pelusas y había mucha ropa por lavar así que manos a la obra. Puchunco se encargó de pasar la aspiradora, yo de ordenar, limpiar vidrios, hacer el baño y nos repartimos la cocina! Almorzamos la misma comida de la noche anterior, arroz basmati con lentejas rojas ñami ñami.

Hoy a la una aterrizaba el avión en el que llegaba la Conti y la Maca! Así que según nuestros cálculos tipo tres iban a estar sí o sí en la casa!

El tema es que ya eran las 15.30h y aun no había noticias de ellas! Yo me estaba poniendo nerviosa, no sabía qué hacer si no aparecían…me había dado hasta las 16.00h para asustarme de verdad. Pero finalmente llegaron! Estaban sopeadas!! jaja se perdieron a la salida del metro, así que anduvieron paseando por Montmartre mucho rato! Después llegó el Puchunco que había bajado a hacer unas compras rápidas para la casita. No querían comer nada pero hice muy bien y les embutí pan con queso para que saliéramos a caminar por el barrio.

Entonces emprendimos vuelo, caminamos por la Rue Lepic, y fuimos hacia atrás para conocer Villa Léandre donde vivía Renoir. Ese barrio es maravilloso, no parece de París! Hay casas de colores, con jardines!! Después seguimos por la Place Dalila, vimos un castillo que hay por ahí y luego nos encaminamos hacia la Place du Tertre. Caminamos a Sacre Cœur y justo nos tocó misa! Era genial el ambiente, el cura hablaba, las monjas cantaban, los turistas paseábamos en círculos al rededor de toda la gente que rezaba…fue bonito pero decidimos salir porque ya les había dado hambre. Caminamos hacia Abbesses en donde yo recordaba que había una creperia, así que frente al carrusel la Conti se comió un Crêpe de Nutella y la Maca uno de caramelo. Seguimos caminando hasta la Rue Lepic, para mostrarles el Café de Amelie pero no sé cómo no lo vimos…así que seguimos de largo hasta el Moulin Rouge.

Cuando ya volvimos nos sentamos con dos baguettes calentitas a comer los quesos que pasamos a comprar con la Conti y la Maca al supermercado. Nos reímos mucho tengo fotos  que lo demuestras pero prometí que no publicaría en ninguna parte.

 

 

 

Ciao Italia! Holiwi Parigi!

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El día de la vuelta a la realidad. Había que dejar el hotel antes de las 10 am, que curiosamente coincidía con la hora de término del desayuno. Por lo tanto nos despertamos tipo 8:30, nos bañamos, ordenamos y partimos a entregar las llaves y tomar breakfast. La mina de la recepción era toda pesada y no se le entendía una mierda de inglés, pero bueno. El desayuno era el típico buffet de cosas medias malas y con sabor a muerto, pero al menos uno puede sacar mucho de lo que le gusta jujuju.

Al terminar dejamos las mochilas en la recepción y partimos a dar las últimas vueltas por Nápoles, con la idea de aprovechar de ir a lugarcitos que nos faltaron como la piazza nazionale y alrededores. Básicamente era el barrio que estaba hacia atrás de la estación de trenes y, hay que decirlo, era bastante flaite. Paseamos un ratito por una feria que vendía tanto ropa como frutas y entremedio encontramos un pequeño negocio que vende cosas dulces y entramos a comprar el frasquito de marrasquinos que a la Spatsy tanto le gusta! Aunque los marrasquinos son asquerosos jaja.

Seguimos dando vueltas hasta ir a los alrededores de la catedral y aprovechar de dar el último paseito, de manera que terminamos llegando (de manera no accidental) a la misma cafetería del día anterior a tomar un segundo desayuno, dejar pasar un poco la hora. Estuvo entretenido. Como ya estamosmedios viejos, nos fuimos al hotel a buscar nuestras cosas con el plan de ir temprano al aeropuerto, pero antes pasé a comprarme una pizza fritta (que literalmente es una pizza frita). En Pompeya habíamos probado una que estaba asquerosa, así que no le tenía mucha fe, pero dado que es la especialidad de la ciudad decidimos darle una segunda chance. Y afortunadamente porque estaba exquisita! Era un lugar que se veía medio turístico en la Piazza Garibaldi pero que termino siendo un verdadero manjar, como una empanada pero versión pizza. Tenía mozzarela, salsa de tomate y ricotta.

Post pizza frita cruzamos la calle y tomamos el bus de las 12:35 hacia el aeropuerto. Desde aquí todo transcurrió muy normalmente: pasamos el control de seguridad muy lentamente, esperamos a embarcar, nos sentamos en el avión, dormitamos durante un par de horas, aterrizamos, salimos del aeropuerto, tomamos el RER y llegamos a la casa. Estábamos bien cansados y un poco atrofiados de tanto viajar, dormir sentados y tener acostarnos en camas duras como palo. Igual me sorprendió un poco que el hecho de llegar a París nos causara tan poca emoción, en el sentido turístico. París ya se ha convertido en nuestro hogar y cada vez tiene menos esa esencia mística de la antigua ciudad, pero es raro pensarlo.

Una vez en la casa ordenamos las mochilas, nos pusimos a lavar ropa (porque estaba toda sucia!), yo toqué un ratito saxo y la Spatsy hizo sus lentejas rojas, que estaban más ricas que la Churchill. Después de eso nos dormimos como un canapé en un cocktail de evento farmacéutico.

De vuelta a Nipples (o Nápoles)

Aunque parezca increíble nos despertamos temprano porque teníamos una misión importante, que básicamente consistía en bañarnos, ordenar nuestras cosas y almorzar a las 10 am. Fuimos muy rápidos en todo así que alcancé a hacernos una ensalada de lechuga, tomate y jamón que había sobrado. Después hice el plato tan esperado: tagliatelle frescos con salsa de tomate con carne. Estaba riquísimo pero claramente fue una muy mala hora para comerlo porque los dos quedamos medios moribundos y nauseabundos después. Claramente no teníamos tanta hambre en la mañana, pero no queríamos desperdiciar esa rica comida que habíamos comprado con anticipación.

Al dejar el depto nos fuimos a sentar a un mirador al borde del mar, para sentir la brisa, mirar el paisaje y esperar que bajaran los tallarines. Estuvimos todo el tiempo sentados frente a una gaviota malévola que cada cierto tiempo se ponía a hacer unos sonidos de guerra, seguramente para alertare a sus compatriotas que estábamos cerca y tenían que venir a atacarnos. Afortunadamente ningún omnívoro nos atacó. Fue muy bonito estar abrazados tanto rato mirando a los viejitos que paseaban, el mar de fondo y el Vesubio camuflado entre las nubes. Después nos fuimos a sentar a un café que tenía una pinta media gringa, pero se veía agradable. Estuvimos un buen rato reposando y preparando nuestra psiquis para el viaje. Yo tomé un capuchino y un helado de leche con chocolate, mientras que la Cachimurra un jugo de cítricos con un muffin de arándanos.

Después caminamos a la estación de tren para partir a Nápoles. El tren partió 20 min después que llegáramos y afortunadamente nos pudimos ir sentados todo el viaje. Una vez en Nápoles vinimos directo al hotel a dejar las cosas. El hotel se llama Virgilius y está al lado de la estación, es como medio pretencioso, pero limpio. Ya eran tipo 14:00 así que salimos a caminar y ‘almorzar’ una pizza a medias. Pasamos a una pizzería que según dicen en la Interntet es la segunda mejor. Se llama ‘Il Presidente’ y comimos una Margherita con jamón. A pesar que era muy rica, se nota que la otra era mejor y mucho más finolis. Después seguimos caminando por El Centro hasta la calle Toledo. Pasamos por unas plazas muy bonitas en El Barrio universitario. Después pasamos hacia un barrio más elegante que tenía tiendas de lujo y se veía mucho menos flaite. Entramos a un supermercado y compramos unos calderos Maggi de champiñón que se vecina especiales, un queso Pecorino y otro queso que se veía rico. Después seguimos caminando hasta llegar al castillo del huevo (sí, así se llama…) y después caminamos hasta tomar el metro e ir a la mejor pizzería para comer. Esta vez no tuvimos que esperar y pedimos una Margherita cada uno: Un manjar nuevamente. A la salida pasamos al café de al frente y me pedí un café Nutella, que más que un café es como un postrecito que viene con crema Chantilly y todo. Además un croissant relleno de chocolate. Algo chistoso fue que después de pedir el café Nutella se me acercó el barista a preguntarme si yo estaba de acuerdo con que él hiciera el café Nutella de una forma especial que a él le gusta. Obviamente me lo dijo en italiano y entendí menos de la mitad jajaja así que le dije que sí nomás. Supongo que la crema Chantilly y eso era parte de su enjundia.

Después caminamos al hotel y cachamos que había un partido de fútbol importante porque toda la gente se puso a gritar cuando hubo un gol. Era un partido de la Champions League Del Real Madrid contra el Nápoli (tristemente el Napoli partió ganando, pero al final perdió 1-0). En la casa vimos una película en Netflix que se llamaba Dukhtar que pasa en Pakistán y se trata de una mamá que se escapa de su pueblo, junto con su hija para salvarla de un matrimonio arreglado. Después Morfeo hizo de las suyas.

Costa Amalfitana

Fuimos a tomar desayuno a «Bar Vittoria», un café en la plaza principal. En Italia la gente no se sienta a tomar el café, se toma en la barra y se conversa con el barista, el viejo (seguramente el dueño) y el que hace de cajero. En general en Nápoles y en la costa quedamos con la sensación que gran parte del día de los italianos era estar en nada, viendo como pasaba el día…parados bajo el sol.

Así que pedimos un capuchino y algún postrecito que no recuerdo mientras la gente transitaba, a ratos se llenaba de viejas buenas para hablar que se pedían un macchiato y después de tomárselo salían a pasear y listo.

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14 de febrero, día de los enamorados…pero en Sorrento es la fiesta de Sant’Antonino. Parece que un santo murió en Sorrento así que el pueblo hace una especie de procesión por todo el pueblo, seguramente paseando los huesitos del santo:

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Después nos dirigimos a tomar el bus para pasear por los pueblitos de la Costa Amalfitana, caminamos hacia la estación de trenes, desde donde salía el bus y justo a tiempo nos sentamos en los asientos durante los próximo 45 min. hasta llegar a Positano.

A pesar de que dicen que Positano es maravilloso…en comparación a los otros pueblitos no era la gran cosa…así que prepárense!

img_5861Cuando nos bajamos del bus estábamos a punto de vomitar, mareados como nunca jajaja Nos bajamos en la primera parada, que estaba medio lejitos del pueblo pero valió la pena porque veíamos todo desde arriba! Según Puchunco ir a Positano valió la pena porque almorzamos unos sanguruchos buenísimos:
Tenían berenjenas, mozarella, tomate, aceite de oliva y jamón serrano. Estaban riquísimos, es verdad. Lástima que las palomas también querían comer!! Me apiadé de ellas y les di pancito. Y bueno se me calló un pedacito de berenjena al piso, eso me dio mucha mucha pena jaja

Caminamos a la parada de buses y nos pusimos a conversar sobre el futuro, suena medio raro pero es verdad. Estábamos hablando de qué queremos hacer después de terminar nuestras carreras, de cuánto tiempo estar en Chilito antes de hacer un magíster, nos preguntamos si es que queríamos hacer un magíster…tal vez no? pensamos en algo que nos dijo la Pauli, en que cambiamos el amor y cariño que ambos tenemos por la Luci por Mattia (el niño chico y precioso que cuidamos). Al volver a Chile, tal vez necesitamos un perrito que viva con nosotros porque sino a dónde se va ese cariño y esa necesidad que tenemos como Puchuncos de enternecernos y puchunquitearlo…creo que queremos ser papás pero no es el momento, claramente NO. Tuvimos harto rato para pensar, sentado frente al mar, muy emocionados conversando sobre nosotros como Puchuncos. Creo que ya nos caló la sensación de que volveremos pronto, ya está cerca: tenemos los pasajes de vuelta, yo empecé a ver el portal inmobiliario y ya pasamos la mitad del viaje.

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Nos subimos al bus hacia Amalfi y al bajarnos tuve la sensación de que me tenía que meter a mi mail…había un correo que estaba esperando hace tiempo, la inscripción de ramos! Y cuando me conecté ahí estaba! Pude tomar tipografía y edición sin problema!!!

Así que felices seguimos caminando, fuimos a la placita donde está la iglesia y caminamos un poco hacia el cerro…en unos minutos recorrimos toda la ciudad!! jaja es enana pero cada rincón tiene su encanto.

Estábamos felices, de verdad…fascinados con los altares que hay en cada rincón mientras los edificios se van cayendo a pedazos.

Después bus hacia Ravello, Joe nos insistió tanto que fuéramos porque es precioso (él nunca fue…pero nos insistió como si hubiese ido). En todo caso tenía razón! Nos bajamos en un pueblito que se llama Scala, porque nos pasamos!!! Scala era un chiste, enano enano!! Pero Ravello era maravilloso, vale la pena y definitivamente era el pueblito más lindo, incluso más que Sorrento!

En Ravello nos topamos con un señor Umberto, sin H que saludó a Puchunco y a mi no (son re machistas) y el diálogo fue este:

U: Bonsoir

G: Bonsoir…

U: Ça va?

G: Oui, ça va

U: Ça va?

G: Oui…et toi ça va?

U: Va bene. Comment tu t’appelle?

G: Gabriel, et toi?

U: Umberto.

G: Bonsoir

U: Ciao!

Después de este encuentro cercano con Umberto, caminamos hacia una pileta que tenía RANAS!!! Y Puchunco no encontró nada mejor que…

También Maldi se encontró con unos gatitos mientras yo estaba sentada en la plaza al lado de la pileta y no sé por qué hizo esto:

Después de la experiencia animalística fuimos bajando el cerro a pata esperando que en algún momento pasara el bus en dirección a Amalfi y tomarlo. Y así fue, después de un buen rato el bus pasó (estabamos muy expectantes porque lo veíamos a lo lejos y se dio unas vueltas medias raras). Al llegar nos instalamos en el bus, sentaditos sin darnos cuenta en los asientos para adulto mayor así que estabamos más cómodos que cualquiera. Atrás habían unos argentinos que hablaban italiano, y conversaron todo el rato sobre comida.

Al llegar a Sorrento se empiezan a subir al bus muchos jóvenes que iban a una fiesta así que a penas pudimos nos bajamos y caminamos al depto. De repente escuchamos fuegos artificiales y cañonazos, salimos corriendo al mirador para cachar la onda! Y cuando ya estabamos en el lugar adecuado para verlos todo terminó…no vimos ninguno! Volvimos tristes, con el rabo entre las piernas al depto y nos cocinamos los gnochis con pasatta y albahaca. Después al tuto!

Naranjas y limones 

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Día 01 en Sorrento – Italia

Salimos desde Nápoles tempranito…es que bueno, la historia es esta: Queríamos salir a pasear por los barrios a los que aún no hemos ido pero teníamos que dejar el departamento temprano y nos daba cosa dejar las mochilas en el café de Gaetano. De todas maneras fuimos tipo diez al café de Gaetano o Don Galletito y pedimos dos capuchinos y un postre con Nutella. Nada estaba tan bueno pero no pagamos así que eso estuvo del ONE. Le preguntamos a Don Galletito a qué hora debíamos dejar la pieza y nos dijo a las «undici» entonces salimos felices, compramos los tickets de metro y cuando llega el tren Maldi tuvo una revelación. Undici quería decir las once y no la una!!!! Así que salimos cascando de la estación a buscar las mochilas y dejar las llaves.

Llegamos a las 11.09h a la estación y compramos los tickets del tren para ir a Sorrento. Tuvimos mucha suerte porque a las 11.11h salía el tren! Nos tuvimos que ir parados mucho rato porque no había espacio pero bueno, así son las cosas…el tema fue que cachamos que podríamos habernos ido sentados si es que nos hubiéramos tomado el tren en la primera estación…que está a unos pasos del café Maraucci de Gaetano…partimos con el pie izquierdo.

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Después de una hora y cuarto de viaje llegamos a Sorrento! Es maravilloso y enano!!!

El pueblito está lleno de naranjos y limones que llenan de color las calles chiquititas con muros de piedra. Hay una quebrada en la mitad de la ciudad que se produjo por un terremoto hace muchos años atrás y hay una contracción abandonada metida ahí al medio:

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Es muuuuy lindo, estamos medios enamorados de Sorrento y entre nosotros.

Volviendo a lo que hicimos hoy, Puchunco fue a comprar algo para hacernos almuerzo al supermercado, así que comimos unos tallarines con salsa de tomate y ricotta. Estaba riquísimo! Yo hablé con mi mamá y joecito un buen rato ❤

Maldi terminó de ver Amelie y yo me quedé dormida a su lado, estuvo rico descansar porque después salimos con muchas ganas a caminar por el pueblo. Fuimos a al claustro de San Francisco que era precioso y desde ahí se veía el mar que es de un color medio turquesa.

Después caminamos hacia el centro y nos tomamos un capuchino porque son tan ricos que nos podíamos aguantarnos. Y luego pasamos a ese lugar abandonado*** que se llama Vallone dei Mulini. Era medio mágico y aún no entendemos qué era y por qué está abandonado.

Caminamos después hacia el antiguo puerto en donde nos encontramos antiguas baldosas entre las piedras y obviamente upa chalupa! Tenemos la mochila repleta de cerámicas transformadas en piedras por la erosión.

Resulta que parece que ya recorrimos toda la ciudad jajaja sí, es enana. Lo que es bacán es que el 14 de febrero es una fiesta religiosa aquí entonces la ciudad está llena de ferias y nos encontramos con un puesto en donde había tres viejos vendiendo mermeladas de cebolla, brócoli, una pasta de pistacho y algo de muy malo con licor…bueno el tema es que los viejos como buenos vendedores querían que probáramos todo así que me dieron a comer en la boca!!!!

La feria era una especie de llame ya! Vendían un producto para limpiar grasa, un paño de cocina de bambú, un limpia vidrios magnético…pero todos estaban con micrófono explicando y haciendo demostraciones de sus productos jaja
Pasamos al supermercado y compramos mozzarella, pasatta, albahaca, chocolate, gnocchi, tallarines y otras cosas para comer mientras nos quedamos aquí. Ahora estamos los dos poniéndonos al día con el blog porque lo teníamos muy botado!

Pompeya

 

IMG_5598.JPGPucha, de nuevo nos costó levantarnos…pero logramos salir de la cama, partir a la estación  de trenes y ver cuál era el próximo tren a Pompeya. Puchunco se debe acordar cuánto rato tuvimos que esperar, porque claramente a mi se me olvidó. Lo que sí sé, es que alcanzamos a tomar un buen desayuno al lado de la estación: capuchino y un postre con Nutella adentro.

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En la estación nos costó un mundo saber cuál era el lugar en que había que esperar el tren, nada está indicado y a todas las personas que les preguntamos nos decían cosas diferentes.

Finalmente nos subimos y nos sentamos, todo estaba bien. Nos quedamos dormidos, yo con mis piernas sobre el Maldi y el Puchunco con la boca abierta. Al llegar a la estación seguimos a la masa de turistas, que no sé cómo ya sabían el camino hasta las ruinas.

La ciudad es chiquitita, con una iglesia en el centro y las ruinas un poco más alejadas. Al comprar las entradas no se nos ocurrió decir que éramos franceses para haber tenido el precio barato…así que en vez de 5 euros nos encajaron 12 por personas. En todo caso valió totalmente la pena. Nos pasaron un mapa del lugar y un librito que contaba la historia de cada sector. Puchunco se encargó de ser el GPS y yo de relatora.

Primero fuimos al sector donde se hacía deporte, el gimnasio de Pompeya. Básicamente era un sector verde cuadrado, rodeado por columnas y árboles que en su época eran plátanos.  Al centro había una especie de piscina para la natación. En los corredores  habían objetos que se encontraron en las excavaciones, eran muy bonitos y diferente de las cosas que hemos visto en otras partes.

Pasamos por el anfiteatro, es impactante pensar que es el anfiteatro más antiguo que existe hoy en día. Se construyó primero que el Coliseo!!

Después empezamos a pasear por las casa que estaban cerca de estos dos sectores.

La Casa de Octavius Quartio y la Casa de la Venus de la Concha…no sé a cuál más pasamos pero anduvimos caminando medios asombrados un buen rato hasta que las tripas hicieron de las suyas y tuvimos que salir a comer.

Comimos una pizza obviamente, al frente de una de las entradas. Habían unos chilenos también, así que nuestro instinto nos hizo quedarnos callados para no tener que conversar.

Después volvimos pa’ dentro, y recorrimos la Necrópolis, Templo de Júpiter, Templo de Isis, Teatro grande, Teatro pequeño, la Casa del poeta Trágico…bueno, muchos lugares que ya olvidé.

Lo que hemos hablado es que no teníamos idea con qué nos íbamos a encontrar, nunca pensamos que habrían frescos, mosaicos maravilloso, que habían colores así de fuertes…Quedamos impactados del desarrollo y al mismo tiempo de la potencia que tiene la naturaleza y cómo todo es tan frágil…

También fue sobrecogedor ver cómo quedaron los cuerpos después de la erupción.

Bueno, después de este día largo, pasamos a comprar los ticket para el tren de vuelta y lo esperamos en la plaza tomando un café. En ese momento nos dimos cuenta que el gesto que hacen con la mano los italianos es real y no un cliché. Volvimos a la casa, averiguamos para ir a Sorrento para el día siguiente, pasamos a comprar unas papas fritas y nos dormimos.