Vale por dos


Hemos andado medios cansados…llegamos de París y caímos dormidos. Nuestro mayor logro en estos días es que logramos tener números de teléfono franceses!!! Nuestra próxima misión es lograr sacar la tarjeta para el metro…se nos va toda la plata en los ticket del metro :c

Ya es oficial nuestra ida a Suecia-Dinamarca-Noruega. Tenemos los alojamientos listos y el tema de cómo llegaremos desde un lado a otro lo iremos viendo sobre la marcha.

El 7 de agosto salimos a pasear con Juan, un músico, conocido de Puchunco. Es un chileno que vino a estudiar jazz al conservatorio de París. Habíamos quedado en juntarnos a las nueve en la boletería del metro Père-Lachaise así que decidimos bajarnos en Chemin Vert y caminar hasta allá por lo bonito del sector (20 min). Al final Juan subió a buscarnos en la calle porque nunca hubo boletería en esa estación. Caminamos en dirección al metro Belleville para ir a un bar en el que tocaban música en las noches. Pero estamos en agosto y todo está de vacaciones incluso las panaderías más ricas!

Decidimos comer algo en un sucucho, un crêpe con queso-jamón-huevo. Pedimos dos, Puchunco se lo zampó pero yo no pude, se lo terminé regalando a Juan.

Caminamos hacia donde Juan se estaba quedando, pasamos por unos barrios bien flaites y Juan paraba a sacar un gran mapa que nos delataba porque estábamos realmente perdidos. Al final de esa noche habremos caminado dos horas en total.

Logramos llegar al departamento en que se estaba quedando, era precioso. Había una colección de sillas y de esculturas que había hecho la hija del dueño. Se notaba lo obsesivo del dueño de casa, tenía muy bien categorizado los vasos, copas, hueveras, tazas, etc. Los electrodomésticos estaban jugando tetrix,  arriba del lavavajillas estaba la secadora de ropa, a la izquierda de eso el refrigerador…

El lunes compramos las sims de los celulares en La Poste. (empieza a escribir puchunco) El señor que nos vendió era muy especial, por no decir que era un sacowea. Era ese tipo de gente que no tiene expresión en los ojos, tenía cara de no entender nada y era muy lento para reaccionar. La hipótesis es que era un ex-drogadicto (o quizás aún en ejercicio)  que quedó dañado. Pero bueno, milagrosamente logramos concretar el trámite con él.

En la tarde fuimos a pasear por París, al barrio de Place D’Italie que es súper bonito. Llegamos a comer al restorán Le Temps Des Cerises invitado por mi señor padre (gracias señor padre!) y estuvo todo rico. Pedimos una carne con salsa de roquefort y un magret de conard (aya bueno, de canard).

Puchunca&Puchunco