
Últimamente estamos malos para escribir en el blog! Actualmente estamos en Oslo con la Pauli y aprovecho de contar sobre el último día en Copenhague y el día de viaje.

Ese último día estaba destinado a pasear en bici, almorzar algo rico y volver a visitar algunos lugares que nos gustaron. Lo único latero es que teníamos que devolver las bicis tipo 5:40 y queríamos visitar el jardín botánico por últimas vez, pero este cierra a las 18:00 y el plan era medio incompatible. Fuimos a almorzar a un lugar de carritos de comida que estaba en una isla en el centro. El concepto era bacano: un galpón viejo ahora hospedaba un montón de carritos de comida de todos los tipos, pero lo malo es que era un epicentro turístico y estaba llenísimo. Elegimos comernos un hotdog que tenía una sachicha media artesanal y estaba aliñado con papas, cebolla, una salsa verde y mayo. Era raro.. Pero estaba rico… Conclusión: ECHAMOS DE MENOS LOS HOTDOG ITALIANOS!!!!
En un semáforo había un viejo en bici que se quedó dormido esperando! La conclusión que obtuvimos luego de una exhaustiva y rigurosa observación determinamos que estaba hecho pico.

Luego fuimos en bici en busca de un café rico que recomendaba la guía lonely planet y resultó ser un lugar muy tranquilo y agradable, pero lo mejor es que tenían cerca del 25% de descuento para estudiantes! Después fuimos a dejar las bicis y emprendimos la larga caminata, que es de más de una hora jajaja. En el camino nos topamos con una disquería de jazz que era enorme! Creo que es la mejor disquería de jazz que he visto, aunque el que atendía era un imbécil (algo que se repite en muchas día querías de jazz). Fuimos un ratito al jardín botánico pero eran las 5:40 y nos echaron después de un ratito… En la noche básicamente comimos sopas chinas que estaban asquerosas y tratamos de ordenar, pero nos quedamos dormidos.


Una anécdota que vale la pena contar:
Nosotros, como buenos chilenos que somos, siempre andamos pendientes de no dejar nuestros bolsos muy lejos, verificamos constantemente que el celular y la billetera estén donde les corresponde y con un ojo miramos hacia donde caminamos, pero con el otro miramos que hay atrás. Todo eso nos resulta muy natural porque en Santiago es vital, de hecho en París también. Pero en estos países claramente es algo muy exagerado, no porque no haya delincuencia, sino que porque es innecesario y nadie lo hace jajaj.
Justo después de dejar las bicicletas caminamos cerca del barrio de la estación central cuando pasamos por unas callecitas con olor a cerveza y meado. Había harto inmigrante que se veía medio flaite y estaba tomando en la calle y gritando. Obviamente era un panorama un poco más atemorizante y la puchunca me dice ‘se nota que este barrio es diferente, se ve mas peligroso y de hecho hay un tipo estilo wachiturro que está atrás nuestro que se ve flaite’. Cuando miro para atrás y veo a este tipo quedé medio en shock porque ese mismo tipo había pasado caminando en el sentido contrario al lado nuestro hacía un minuto… Y ahora estaba caminando justo detrás nuestro! Así que dijimos que aunque sea la paranoia típica estilo chilensis pero que más vale prevenir que lamentar. Giramos abruptamente para entrar a la primera tienda que pillamos y cuando él paso al lado, proseguimos caminando atrás de él. Fue sospechoso, porque se dio vuelta tres veces a mirarnos. Así que decidimos doblar en una esquina y lo perdimos. Quizás fue exagerado, pero fue una situación extraña y el tipo se veía muy wachiturro…

Al día siguiente nos despertamos muy temprano, tomamos un buen desayuno y partimos nuestra caminata de una hora y cuarto hacia la estación de bus. El viaje fue largo y para variar llegamos cansados y ancianos. La Pauli nos fue a buscar a la estación de buses y caminamos hacia la residencia! Ese día conocimos su universidad y paseamos un poquito por el barrio solamente.
