Nos despertamos a las 6.30h para ducharnos y arreglar las cosas antes de tomar el auto que nos llevaría hasta el desierto. Fue el primer día que nos lavábamos el pelo y…no traje shampoo! Traje un gel de ducha jajajaj así que bueno, nuestros pelitos no quedaron tan limpio la cómo nos hubiese gustado.
Salimos sin tomar desayuno y caminamos hasta un parking en la medina que tiene salida hacia la carretera.
Ahí conocimos a la japonesa que iría con nosotros al viaje…me dijo su nombre pero se me olvidó a los segundos.
A las 7.03h emprendimos viaje, primero nos llevaron hacia un cerro para ver Fes desde la altura, es precioso. Todas las construcciones son del color de la tierra, es muy bonito porque se ve unidad y para nuestra sorpresa es bastante verde.
Después pasamos a tomar desayuno por dos euros: té de menta, omelette, panqueque y pancito. Está rico rico pero el Maldi se pidió el omelette con queso y yo bien astuta pedí sin porque pensé que vendría con el queso que no le gusta al maldi, y así fue!
Después paramos en el camino en un lugar que se parece a Suiza…hiper turístico y fome, se llamaba Ifrane. Luego fuimos a una reserva de monos, cerca de Azrou. Obvio que estaba repleto de weones tratando de vendernos piedras preciosas, fósiles, paseo en Caballo y comida para monos. Bueno, igual le dimos maní a los monos jajaja.
Yo dormí la mayor parte del viaje acostada y apoyada en las piernas del maldi, me despertaba cada vez que parábamos para mirar el paisaje.
Después almorzamos en un lugar bacan en Midelt. Nos atendió un señor muy simpático, que hablaba muy bien francés y leseaba todo el rato. Puchunco pidió pollito asado que venía con arroz y papas fritas, yo pedí unas brochetas de pavo y tabuleh.
Seguimos el camino, empezamos a subir cerros y de repente empezó a llover en medio del desierto.
Fue lindo porque desde allá arriba se veía el río turquesa que pasaba por la quebrada. El lugar se parecía un poco al cajón del maipo.
Después pasamos cerca de un oasis y ahora entendimos la magia que tienen. Es impresionante ver solo desierto, sin dunas todavía pero desierto de todas maneras y de repente una gran mancha verde, incluso medio selvático. Paramos para sacar fotos y hacer pipí….de los peores baños que he usado.
No hicimos más paradas hasta cambiarnos a un auto 4×4 para a entrar al desierto. Llegamos al hostal en donde anotamos nuestros nombres y datos, tomamos un vaso enano de té (a mi se me dio vuelta así que ni lo probé!) y armamos una mochila para pasar la noche en las dunas. Los camellos estaban afuera del terreno, yo me fui en el que iba al medio, no era muy buena onda pero Puchunco se fue en el último así que pude hacerle cariño en la cabecita a su camello. El camello de Maldi se llamaba Che Guevara, era muy buena onda jajaja aunque suene raro pero se acercaba a mi pierna y refregaba su nariz…en el fondo me uso de pañuelo.
Después de una hora y media en camello, dolor de muslos y el susto que me dio bajarme (doblan las rodillas de adelante primero así que hay que agarrarse bien o uno se va de hocico) llegamos al campamento en medio de las dunas. El camino había sido maravilloso, pero al llegar el sol empezó a bajar y las sombras se volvieron más nítidas. No sé si alguna vez había visto un cielo tan lindo como ese. Corría un poquito de viento, se levantaba la arena y las formas de las dunas empezaban a cambiar de a poco. El cielo se empezó a volver más azul y aparecieron las primeras estrellas.
Cuando llegamos al camp nos dejaron libres para que fuéramos como almas salvajes a pasear por el predio. Caminamos un buen rato por las dunas a pata pelá y cuando encontramos una buena duna empezamos con las acrobacias: rodamos como canguros un rato y tratamos de tirarnos en un pseudo ski, pero no funcionó demasiado bien jaja. Quedamos llenos de arena y vimos varios escarabajos gigantes que bautizamos como Jeremy’s. Después nos sentamos a mirar el horizonte y aprovechar la puesta de sol que era tan linda.
De vuelta al camp tomamos té con todos los otros guests (unos viejos de Eslovenia, dos gordas holandesas y una japochina media rara). Mientras estábamos ahí tomando té y hablando sobre el clima unos camellos se pusieron chúcaros y se empezaron a escapar!! Para que no se vayan solo les amarran la pata al cuello, así que pueden caminar con tres patas y justamente eso hicieron! Era muy chistoso ver como se iban levantando y trataban de correr. Definitivamente son bacanes los camellitos.
Después pasamos a la mesa a comer, nos trajeron tajine de pollo y una sopa con couscous. Cómo era de esperarse no era ni malo ni demasiado rico y la comida estuvo fome porque nadie habló. Post comida vino un momento satánico: hicieron fogata, se pusieron a tocar con tambores y después nos obligaron a cantar a todos! Lo hicieron por rondas y la idea es que cada uno cantara una en su idioma. Obviamente no lo hicimos así que ellos cantaron por nosotros mientras nosotros fingíamos estar pasándola de uno…
Después nos fuimos a echar solo los dos a unas dunas y mirar la arena, la luna y hablar un buen rato. Fue muy muy rico, no hacía frío y había un viento muy agradable. El único problema es que cuando yo me movía levantaba arena que iba directo hasta los ojos de una cierta Spatsy!!
Después nos fuimos a acostar y nos dormimos sin mucha dificultad, a pesar que las camas eran casi tan duras como los camellos.
