Marrakech día 2

Desperté enfermo de la guata…. Era una paja el lugar donde nos quedamos porque el baño estaba en el piso de abajo y se escucha todo en toda la ‘casa’… Entonces fue mediuo incómodo. No nos despertamos tan temprano como queríamos porque la Maldi también estaba enferma de la guata y no nos sentíamos muy bien. No sabemos si fue algo del restorán de ayer o si estamos enfermos en general. Bueno, después de un buen rato salimos al palacio Bahía que supuestamente era lindo. Estaba bien cerca de la pieza y llegamos en 10 min.

Resultó ser que el palacio era enorme y con varios patios interiores y piezas, un estilo de palacio totalmente diferente al que uno conoce estilo europeo. Para variar los patios tenían muchas plantas (sobre todo naranjos) y todo estaba adornado con cerámicas, patrones geométricos y techos altos. Pasamos por una seguidilla de piezas que eran magníficas y tenían unos techos de madera enormes y sorprendentes por el nivel de detalle de los dibujos geométricos que tenían. Es una lata que no estaba tan bien mantenido. A ratos nos íbamos sentando por que la Puchunca no se sentía muy bien.

Después fuimos caminando a  las tumbas saaditas que estaban súper cerca. En todos lados decía que eran impactantes. Dicho y hesho. Las tumbas eran unas lápidas largas y flacas puestas en el suelo, todas mirando en la misma dirección. Había varias en el pasto (había una tortuga paseándose!), una pieza interna con paredes de mármol y la más impactante era una gran sala que tenía todas las paredes decoradas, unos pilares blancos enormes y muchas tumbas sobre un piso de mármol. Eran las tumbas de los reyes, que eran de verdad impresionantes. Lo único malo es que la parte más impactante se veía desde un balconcito re cagón y había que hacer fila para mirar, además que no te podías quedar mucho rato porque estaba lleno de gente atrás! Escuchando a los guías aprendimos que Marruecos intercambiaba 1kg de azúcar por 1kg de mármol a Italia.

Ninguno de los dos se sentía muy bien así que nos fuimos a la pieza. Estábamos enfermos de la guata, la Maldi se sentía muy mal en general y hacía un calor satánico afuera. A la vuelta de las tumbas pasamos a comprar algunas frutas (frutillas, nísperos y cerezas) y mientras la Puchunca dormía yo pasé a comprar un par de tomates. Sabemos que nada de eso es bueno para una guata destruída, pero teníamos que comer algo y era lo único que podíamos consumir que no estuviese condimentado ni cochino. Además que el poco apetito que teníamos solo aceptaba cosas frescas. A ratos jugamos monopoly.

En la tarde-noche ya estábamos un poquito mejor y fuimos al restorán del primer día (La porte du monde) a comer una ensaladita, un jugo y un té. Nos quedamos un buen rato sentados aprovechando que no estábamos tan muertos. Después volvimos a la casa, donde habían llegado unas huéspedes chinas que gritaban mucho y escuchaban reggeton a todo chancho.

Fue una paja haberse enfermado, no pudimos disfrutar de varias cosas… De todas maneras visitamos la mayoría de lo lugares más importantes de Marrakech y nos hicimos una buena impresión de la ciudad.

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