Queríamos ir a Chantilly, a conocer el castillo y pasar el día en esos jardines que conocimos con el mono y la doña Carolita. Pero justo había una exposición de flores, así que estaba lleno de gente y quedaba una hora para tomar el tren porque se nos pasó el que salía a la una. Así que en el metro decidimos ir al Bois de Vincennes a hacer nuestro picnic.
Gabriel con el Benja Peña fueron al castillo y yo me quedé leyendo y comiendo tomates cherry en el pasto, me daba un poco de lata entrar al castillo…
Después de una hora y tanto almorzamos los pancitos que había hecho el Puchunco, estaban muy ricos! Mientras veíamos como unos niños jugaban fútbol y unos adultos jugaban voleibol.
Emprendimos camino al bosque con la intención de llegar a uno de los lagos. Cuando cachamos la dimensión del bosque desistimos llegar al lago grande y nos fuimos al más chico, lo bordeamos y después de que yo me pasé a llevar con una planta en el tobillo que hizo que me diera alergia nos sentamos en el pasto a jugar Monopoly.
Hicimos el camino de vuelta, llegamos a comer los quesos que compramos en la nueva quesería del barrio y a tomar vino. Nos pusimos a conversar de cosas bastante densas e interesantes. Mientras de nos hacía tarde el Benja cocino una salsa que aprendió en Italia, de tomates con ricotta que estaba riquísima.

