Teníamos que ir a clases…


El despertar nos llevó al jugo de naranja que nos llevó a conversar y a acurrucarnos y bueno no fuimos a clases.

A las doce tenía que estar en el colegio de los niños para recoger a Mattia y almorzar juntos. En la casa nos esperaban unas zanahorias y manzanas ralladas aliñadas con limón. Y también unos tallarines con tomate.

Hace unos días habíamos hecho un pingüino en arcilla para el cumpleaños del Puchunco así que hoy lo terminamos de pintar. Yo siempre pensé en negro, blanco y amarillo/naranjo pero Mattia me dijo que NO. Así que lo pintamos en todos los colores, solo colores felices así que cuando nos acercábamos al gris o café hacíamos otra mezcla en la paleta de plástico. También pintamos con las manos un papel para después pintar con lápices de cera negro y rasparla.

Me llevó al Monoprix para comprar dulces porque su mamá lo había dejado (no era verdad)…así que en la casa empezamos a contar las monedas y terminamos metiendo un euro (en monedas de 5 o 10) en cada uno de sus bolsillos.

Después llegó Marie Edith así que partimos a juntarnos con el Maldi para ir al museo de Rodin, supuestamente estaba abierto en la noche pero…ya no. Así que caminamos un poco, pasamos por la plaza de Chile que no tenía nada de nuestra patria. Entramos a Invalides pero no a la tumba porque era tarde…en todo caso pasé con unas tijeras muy corto punzantes y los militares no cacharon! Conversamos un rato y decidimos ir al Grand Palais para visitar la Expo sobre los Jardines.

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Cuando estábamos en la fila para que nos revisaran si teníamos explosivos una señora se pone a decir en voz alta: «pero cómo vamos a perder la entrada, hay que usarla…si alguien dijera que la quiere…» y yo, ni tonta ni lesa, le dije que yo la quería! Así que entraríamos por la mitad del precio…el tema fue cuando escanearon mi entrada y descubrieron que ya estaba usada. Bueno la señorita me dejó pasar igual así que la hicimos del ONE.

La exposición no llenó nuestras expectativas, habían cuadros maravillosos pero también había muuuuucha mesera de relleno.

Volvimos a la casa muertos y con mucha hambre. El Puchunco había descongelado una carne así que estábamos obligados a comer en la casa. El tema es que la carne no era nada de rico así que bueno….por suerte habíamos comprado aperitivo!!

 

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