Marrakech, todo en un día

Hoy partimos súper temprano, lo cual es extraño en nosotros, pero esta vez se dio de manera natural. Salimos tipo 9 am y lo primero que hicimos fue comprar un pancito solo que sirvió como parte del desayuno. La ciudad es otra en la mañana, súper tranquila y sin motos ni bicicletas. Las tiendas están recién empezando a abrir y los turistas siguen escondidos. Llegamos a la plaza principal ‘Djemaa el Fna’ que es la GRAN atracción de la ciudad, pero a esta hora solo encontramos los puestos de jugo de naranja y algunos pocos pelagatdos dando vueltas. Nos acercamos a un puesto de jugo y nos regalaron un cachito de un mix rojo, que obviamente es más caro, para que lo robemos y eventualmente lo compremos. Estaba rico así que me lo pedí. aunque la Spatsy optó por el de naranja típico. Dimos una vuelta para cacharle la onda a la plaza, pero la verdad es que en sí misma no eran tan bonita y estaba media muerta aún.

Caminamos hacia la gran mezquita ‘Koutoubia’, que es la más antigua y es muy bonita. Se nota que la construcción es más vieja y tiene algo que la hace especial respecto a las otras. Obviamente no pudimos entrar así que nos conformamos con verla desde afuera. Nos sentamos un rato a planear el día y cachamos que la ciudad era súper chica! (o al menos la parte turística). Fuimos caminando a la fuente Mouassine que salía anotada como un lugar importante, aunque resultó ser media fomecita. Parece que tiene un gran valor histórico y que solía ser magnífica, pero ahora es una fuente bien chanta. Ahí había unas callecitas muy comerciales que se veían chorifais.

Pasamos a un restorán que recomendaban en el Lonely Planet, que se llamaba ‘Le Jardin’ y que era precioso. PRECIOSO!!!!!!!!! Tenía una gran terraza entera verde muy bonita, con tortugas sueltas dando vueltas y una decoración muy linda. Nos sentamos a tomar un té, ya que todo lo demás era entero caro. Lo tomamos lentamente mientras disfrutábamos la sombrita y el ambiente, sin mencionar que las tortugas nos atacaron e intentaron comerse nuestra piel. Afortunadamente logramos desviar su atención y nos salvamos. Salimos del resto y fuimos a la ‘Ali Ben Youseff Medersa’, un antiguo centro de estudios teológicos que ahora es un museo. El tipo de construcción era parecido a un riad, pero gigante: Era un gran patio central con una fuente al medio (no tenía agua…), cerámicas con patrones, techos de madera y grandes piezas con techos pintados. Por dentro estaban las piezas de los ex estudiantes y otras salas, que estaba bien venidas a menos y eran un tanto repetitivas.

Después fuimos al museo de la fotografía que según la guía de viajes era cool. Dicho y hecho. Era una fundación privada que juntó muchas fotos antiguas sobre marruecos y en particular Marrakech y que muestra como era la gente y el estilo de vida que llevaban originalmente. Hay fotos desde 187tanto que era muy impresionantes, ver cómo los bereber se vestían y constatar que las medinas eran bien parecidas. Desde el techo la vista era linda.

Pasamos a almorzar una pizza por 2 euros cada uno y después pasamos a la casa a echarnos como focas. Mientras buscábamos donde almorzar llegamos a un restorán muy lindo, era una especie de jardincito muy tranquilo en medio de una calle muy transitada, así que decidimos reservar para la noche. Después de vegetar un rato en la pieza salimos a pasear con la misión de comprarle las cosas de la tiendita a mi mamá y pasear por la plaza, ya que en la tarde se pone más entretenida. Dando vueltas buscando joyas encontramos un local que vendía unos aros muy lindos bañados en oro, así que le regateamos al caballero y compramos varios para ‘La Tiendita’.

En la plaza tomamos un juguito de naranja y vimos un rato los shows que se arman. Era muy bacan, porque en general no eran shows para turistas, sino que expresiones culturales muy propias de la ciudad. Había unos viejujos que tocaban un pseuo violín y cantaban, había encantadores de serpientes, gente con monos esclavos que te cobraba para sacarte fotos, unos weones bailando, etc. Era muy entretenido, pero también estaba muy lleno de gente y para variar todos se tiran sobre los turistas para venderles lo que sea. De hecho pasamos al lado del sector restorán y fue satánico, nos acorralaron entre varios mozos y nos weveaban para que nos sentáramos en sus restoranes! La Puchunquita estaba desesperada jaja.

Después fuimos al resto que se llamaba ‘La Famille’, obviamente era de dueños franceses y resultó ser rico. Era bien caro para ser Marruecos, pero al comida era especial. La Maldi se pidió una ensalada de couscous, yo una pizzeta que venía con puré de arvejas y ensalada aliñada rico. Compartimos una tartaleta de frutillas de postre.

El peor viaje de la historia

Nos despertamos llenos de alegría, cual salmón de río entre las piedras. Fuimos a tomar desayuno y esta vez no nos tocó la mesa de las moscas, así que todo parecía ir viento en popa. Nos dijeron que nos  venía a buscar nuestro auto entre 10:00 y 10:30, así que nos instalamos al lado de la piscina a jugar monopoly y comer unos pistachos que fui a comprar entremedio. 

Cuando ya eran las 10:45 nos inquietamos así que fuimos a decir: ‘q wea loco q no ha llegado nuestra maquinah!?’, a lo que nos respondieron que estaba por llegar y que fueramos a esperar afuera. Ahí nos enteramos que la vida no es tan simple y que primero un taxi nos llevaba hasta un café y después un minibus nos eecogía para llevarnos hasta Marrakech. Dicho y hecho. El bus era una pocilga con ruedas que estana llena de sucedáneos de gringos y nos tocaron los puestos más añretados de todos, ni siquiera nos cabían las piernas! Y no es una forma de decir, mis piernas eran muy  grandes para el espacio que dejaban así que tenía que recogerlas hacia un lado para entrar. Fueron muchas horas así. Muchas. Muuuuuuuchas. 

Paramos en restorán a comer y con el dolor de nuestra alma nos pedimos un couscous para compartir, que estaba medio maluco, con una ensalada marroquí y unas frutas de postre. Ahí hablamos un poco con la gente del bus y cachamos que había unos holandeses, unos ingleses y unas españolas más chulas que la Churchill. Después de comer partimos nuevamente y paramos unas cuantas veces a tomar té, a que una viejuja comprara un perfume y a que una niña vomitara. El camino era una transición ligera entre montañas rocosas, desierto, valles de tierra roja y muchos pinos. Era bacanísimo a no ser porque estábamos profundamente incómodos y el sol le quemó el brazo a la Spatsy (tanto que quedó roja como una salchicha). 

Terminamos llega do a Marrakech a las 8:30 en vez de a las 7:00 y nos encontramos con el compadrito que nos llevó hasta nuestra pieza. El barrio se veía medio flaitungo porque era bien oscuro, solamente había callecitas angostas y gente rara. La pieza está buena, es limpio y tenemos todo lo que unos mozuelos como nosotros pueden pedir, a excepción que el baño está en otro piso que la pieza y que nuestra ventana da hacia donde el dueño hace mucho ruido. Pero bueh… 

Salimos a recorrer un poco, pero como ya era tarde y no cachábamos la onda aún, decidimos comer en un restorán piola que encontramos cerca de la casa que se llamaba ‘la porte du monde’. La Potranquita se pidió unos fideos con salsa y verdutas, mientras que quien os escribe se pidió unos fideos con pesto. Ustedes pensarán: ‘pero que pelitudos de ir a Marruecos a pedirse unos fideos!’. Resulta ser que la comida tradicional es solamente couscous y tajine, así que ya estamos chatos de comer eso literalmente todos los días jajaja. Esos fideos fueron bien valorados.

Después nos fuimos a la casa ynos dormimos relativamente al tiro. Adiós a todos, cambio y fuera, arrivederci, jamón y queso. 

Alfalfa 

Ayer después de la muerte de Puchunco, que duró solo esa noche, fuimos bien temprano a tomar desayuno. El mozo pesado nos puso en la mesa de las moscas…y no nos ofreció nada (fruta y omelette que a los demás les ofreció…el culiaito). Cuando digo mesa de las moscas es real, estaba lleno de esas malditas que se paraban en nuestra propiedad! El Puchunco tomó un té de manzanilla y unas migajas de pan solo y yo un té a la menta (de los peores que he probado) con un «crêpe marroquí». 

Después de ese desayuno fuimos a jugar cartas al lado de la piscina esperando a ver cómo reaccionaba esa guatita del maldi. Jugamos con nuestras infantables cartas de monopoly y el Maldi me hizo bolsa. 

Las holandesas y la japonesa se nos fueron así que quedamos solitos!!! 

El Maldi pasó la prueba así que salimos a caminar hacia el oasis de las palmeras, llamados palmares (AKA los pelmazos). 

Partimos caminando por el río, vimos a las mujeres cosechando alfalfa (es una palabra de origen árabe!), otras lavaban ropa y la secaban sobre las piedras y de repente apareció un letrero todo flaite que anunciaba un museo. Nos dirigimos hacia allá, diciendo salam a todo el mundo (salam es la versión wachiturra de buenos días). En el camino aparecieron otros letreros que anunciaban el museo así que nos empezamos a meter por unos caseríos….y bueno, el museo no existía pero si un guía que se nos quería colar para cobrarnos algo después. Así que con el rabo entre las piernas subimos a la carretera para llegar a las palmeras. 

El calor que hacía era satanico!!!! Más que el calor era el sol! Espantoso!!! Así que después de haber caminado 40 minutos y cachar que faltaban 40 más decidimos parar un taxi de la zona para que nos avanzara. El señor nos dejó en una entrada que no tenía pinta de nada…pero entramos igual. Bajamos una escalera estilo playa Caucau, habían unos cuantos burros en la entradas de las casas de adobe pero bueno…según el chofer era por aquí. Al final de la escalera habían unas plantaciones de alfalfa enormes con amapolas rojas que crecían como si fueran malezas. Caminamos haciendo equilibrio por las subdivisiones de cemento que habían entre plantaciones hasta llegar a las palmeras. En el camino saludamos a todos pensando que en algún momento nos preguntaríamos que hacíamos paseando por propiedad privada pero nada… así que disfrutamos perdiéndonos entre las plantas y encontrándonos con burros cargados de alfalfa. 

Después de un buen rato tratamos de subir entre medio de las construcciones hasta llegar a la carretera y tomar un taxi. Paró un taxi con puros hombres y yo era la única mujer. Llegamos al hotel, compramos la quinta botella de agua de 1,5L y nos acostamos un rato. Jugamos Almorzamos medio tarde en el mismo hostal, pedí ensalada marroquí y el Maldi arroz solo. De postre para mi frutas y el Puchunco un té.

Cuando la gente del hostal supo que el Puchunco estaba enfermo le querían dar Coca-Cola con leche, té con comino o arroz con limón!

Después partimos a jugar Monopoly cerca de la piscina y al rato salimos a caminar. Esto de jugar Monopoly después de comer tiene que ver con que estábamos esperando a ver cómo reaccionaba la guata del Puchunco! 

Hicimos un camino lindo bordeando el río para ir a mojarnos las patitas en el agua cristalina! Nos cagamos de frío al meter los pies! En esa caminata vimos a familias  nómadas que se pintan la cara con líneas y puntos negros bien grandes, se visten con harto color y están re-cochinas! En el día bajan de la montaña a buscar agua al río y en la tarde vuelven a subir. 

Nos volvimos por las plantaciones de alfalfa y una señora nos anduvo echando porque nos perdimos jijijijiji pero llegamos bien después de un rato. 

Comimos el menú, que era ensalada «variada» básicamente todos los restos que van quedando con rodajas de naranja para decorar, couscous vegetariano y sandia con melón de postre! Al lado se nos sentó una pareja muy rara, entre un francés medio pesado y autoritario con una mujer oriental que daba la sensación que la había comprado por internet!

Después nos acostamos u vimos el debate de Macron y Le Pen hasta que nos dio sueño. 

Adios camellitos, hola infección estomacal

Dormir en el sahara fue toda una experiencia, salvo que la parte en que nos despertamos fue igual de sufrida que siempre: la Puchunca diciéndome que ya es la hora de despertarse y ho medio moribundo empiezo a cachar dónde estoy parado. Tratamos de comer los guafles de miel (la Spatsy les empezó a decir guafres jajaja) que habiamos traído pero descubrimos que habían sido conquistados por las hormigas, asi que se fueron directo a la basura. Yo tenía que ir al baño y fue ahí donde empezó el horror: diarrea fulminante, en estado líquido y viscosidad baja. Estaba hecho mierda. 

Nos subimos a los camellos y empezamos el viaje de vuelta con la intención de ver la salida del sol, pero estaba tan nublado que no se notaba nada… Tuvimos la oportunidad de ver otra vez a nuestros amigos camellos y despedirnos de ‘che guevara’. A penas nos bajamos el guía nos empezó a vender unas artesanías que supuestamente él hace y nosotros pensamos en comprar para la tiendita. El problem es que el weon quería vendernos mucha plata y nosotros le compramos solo un par de cosas, asi que se enojó!! Bueno, después fuimos a bañarnos y tomar desayuno que para variar consistía en: té a la menta, pankakes marroquies, pan, mermelada mala y mantequilla. Yo comí solo pan y té pensando en la guata. 

Después partimos con la japochina y las holandesas hacia Todra en un autiro bien pichiruchi. En general el viaje se pasó bien, pasando por pasajes desérticos y secos, que a ratos se convertían en oasis llenos de palmeras y otras veces en paisajes con montañas rocosas. Paramos a almorzar a un lugar que tenía un patio en desnivel muy bonito, lleno de plantas y sombras que te acogían del calor.  La Cachimurra se pidió una ensalada, muu sabiamente. Yo pedí unas repugnantes brochetas de pseudo pollo que no pude terminarme. 

Al repartir el viaje me sentí medio mal de la guata, como una premonición diabólica. Cuando llegamos aun angosto valle rocoso en que uno se sentía atrapadonpor montañas de piedra con formas extrañas, nos detuvimos y nos bajamos para ir al hotel. Nos tuvieron un rato esperando antes de mostrarnos las piezas así que le cachamos la onda al lugar: pasado a meado de gato, con hartas terrazas para tomar sol y una piscina. El lugar era muy bonito. 

Una vez en nuestros aposentos nos dijeron que un guía pasaría en un par de horas así que teníamos que estar listos. Con la Potranca nos dormimos y al despertar fui al baño con urgencia. Hiroshima y Nagasaki. Nave espacial despegando. Alemanes cantando polka. Todo eso describe los horrores que ocurrieron entre mi maltrecha guatita y ese desdichado guater… Estaba hecho pico y ya no se trataba de comer mas liviano nomás. 

Igual salimos a pasear con el guía que resultó no estar ni ahí con nosotros, pero nos mostraba algunas plantas y cosas interesantes mientras paseábamos bordeando el riachuelo. Después subimos al camino principal y nos adentramos a la parte más angosta de este cañón rocoso y vimos como empezaba a haber puestos de artesanías y grupos de turistas. Habíamos llegado a una parte típica. Llegamos hasta el punto en que nave el río, donde sale agua desde el suelo para alimentarlo. Ahí dimos media vuelta e hicimos el mismo camino que a la ida, solo que me empecé a sentir pésimo y tuve que llegar corriendo al baño. 

Desde este punto en adelante todo se reduce a una Puchunca acostada al lado mío cuidándome, yo semidormido, sufriente y miserable que se levantaba cada una hora para ir al baño. Un par de veces también vomité. La Puchunca solamente se fue para comprar agua y para cenar. En la cena estuco con la japonesa y hablaron un rato, por ejemplo ella le contó que trabaja 14 horas al día………. Y que lo encontraba normal!!!!! Trabaja con viejitos con discapacidades físicas. 

En la mitad de la noche me desperté sintiéndome un poco mejor y supe que lo peor ya había pasado, adiós agonía.   

Día del camello 

Nos despertamos a las 6.30h para ducharnos y arreglar las cosas antes de tomar el auto que nos llevaría hasta el desierto. Fue el primer día que nos lavábamos el pelo y…no traje shampoo! Traje un gel de ducha jajajaj así que bueno, nuestros pelitos no quedaron tan limpio la cómo nos hubiese gustado. 

Salimos sin tomar desayuno y caminamos hasta un parking en la medina que tiene salida hacia la carretera. 

Ahí conocimos a la japonesa que iría con nosotros al viaje…me dijo su nombre pero se me olvidó a los segundos. 

A las 7.03h emprendimos viaje, primero nos llevaron hacia un cerro para ver Fes desde la altura, es precioso. Todas las construcciones son del color de la tierra, es muy bonito porque se ve unidad y para nuestra sorpresa es bastante verde. 

Después pasamos a tomar desayuno por dos euros: té de menta, omelette, panqueque y pancito. Está rico rico pero el Maldi se pidió el omelette con queso y yo bien astuta pedí sin porque pensé que vendría con el queso que no le gusta al maldi, y así fue! 

Después paramos en el camino en un lugar que se parece a Suiza…hiper turístico y fome, se llamaba Ifrane. Luego fuimos a una reserva de monos, cerca de Azrou. Obvio que estaba repleto de weones tratando de vendernos piedras preciosas, fósiles, paseo en Caballo y comida para monos. Bueno, igual le dimos maní a los monos jajaja. 

Yo dormí la mayor parte del viaje acostada y apoyada en las piernas del maldi, me despertaba cada vez que parábamos para mirar el paisaje. 

Después almorzamos en un lugar bacan en Midelt. Nos atendió un señor muy simpático, que hablaba muy bien francés y leseaba todo el rato. Puchunco pidió pollito asado que venía con arroz y papas fritas, yo pedí unas brochetas de pavo y tabuleh.

Seguimos el camino, empezamos a subir cerros y de repente empezó a llover en medio del desierto. 

Fue lindo porque desde allá arriba se veía el río turquesa que pasaba por la quebrada. El lugar se parecía un poco al cajón del maipo. 

Después pasamos cerca de un oasis y ahora entendimos la magia que tienen. Es impresionante ver solo desierto, sin dunas todavía pero desierto de todas maneras y de repente una gran mancha verde, incluso medio selvático. Paramos para sacar fotos y hacer pipí….de los peores baños que he usado.

No hicimos más paradas hasta cambiarnos a un auto 4×4 para a entrar al desierto. Llegamos al hostal en donde anotamos nuestros nombres y datos, tomamos un vaso enano de té (a mi se me dio vuelta así que ni lo probé!) y armamos una mochila para pasar la noche en las dunas. Los camellos estaban afuera del terreno, yo me fui en el que iba al medio, no era muy buena onda pero Puchunco se fue en el último así que pude hacerle cariño en la cabecita a su camello. El camello de Maldi se llamaba Che Guevara, era muy buena onda jajaja aunque suene raro pero se acercaba a mi pierna y refregaba su nariz…en el fondo me uso de pañuelo.

Después de una hora y media en camello, dolor de muslos y el susto que me dio bajarme (doblan las rodillas de adelante primero así que hay que agarrarse bien o uno se va de hocico) llegamos al campamento en medio de las dunas. El camino había sido maravilloso, pero al llegar el sol empezó a bajar y las sombras se volvieron más nítidas. No sé si alguna vez había visto un cielo tan lindo como ese. Corría un poquito de viento, se levantaba la arena y las formas de las dunas empezaban a cambiar de a poco. El cielo se empezó a volver más azul y aparecieron las primeras estrellas. 

Cuando llegamos al camp nos dejaron libres para que fuéramos como almas salvajes a pasear por el predio. Caminamos un buen rato por las dunas a pata pelá y cuando encontramos una buena duna empezamos con las acrobacias: rodamos como canguros un rato y tratamos de tirarnos en un pseudo ski, pero no funcionó demasiado bien jaja. Quedamos llenos de arena y vimos varios escarabajos gigantes que bautizamos como Jeremy’s. Después nos sentamos a mirar el horizonte y aprovechar la puesta de sol que era tan linda. 

De vuelta al camp tomamos té con todos los otros guests (unos viejos de Eslovenia, dos gordas holandesas y una japochina media rara). Mientras estábamos ahí tomando té y hablando sobre el clima unos camellos se pusieron chúcaros y se empezaron a escapar!! Para que no se vayan solo les amarran la pata al cuello, así que pueden caminar con tres patas y justamente eso hicieron! Era muy chistoso ver como se iban levantando y trataban de correr. Definitivamente son bacanes los camellitos. 

Después pasamos a la mesa a comer, nos trajeron tajine de pollo y una sopa con couscous. Cómo era de esperarse no era ni malo ni demasiado rico y la comida estuvo fome porque nadie habló. Post comida vino un momento satánico: hicieron fogata, se pusieron a tocar con tambores y después nos obligaron a cantar a todos! Lo hicieron por rondas y la idea es que cada uno cantara una en su idioma. Obviamente no lo hicimos así que ellos cantaron por nosotros mientras nosotros fingíamos estar pasándola de uno…

Después nos fuimos a echar solo los dos a unas dunas y mirar la arena, la luna y hablar un buen rato. Fue muy muy rico, no hacía frío y había un viento muy agradable. El único problema es que cuando yo me movía levantaba arena que iba directo hasta los ojos de una cierta Spatsy!!

Después nos fuimos a acostar y nos dormimos sin mucha dificultad, a pesar que las camas eran casi tan duras como los camellos. 

Último día en Fes

Nos costó más que ayer la levantada, está vez le tocó al Maldi ducharse primero así que dormí un poquito más. 

Ayer en la noche decidimos contratar el desayuno de nuestro riad porque estaba tan rico y barato que no nos pudimos resistir.

Salimos camino al barrio judio y al gran palacio. Para llegar allá tuvimos que salir de la medina y atravesar por calles antiguas, con construcciones a medio morir saltando en madera pero pobladas por una especie de patronato.

Llegamos a la sinagoga, una mujer nos hizo pasar y nos contó un poco de todo, es muy antigua, del siglo xvii y la restauraron en los 90′. Ya no hay judios que vivan por esa zona así que quedó como museo…en todo caso esa mujer vive ahí con sus hijas. La ñora nos dejó subir a la terraza para ver el cementerio judio! Era muy especial, no parecía cementerio!! Desde allá arriba se ven todos los techos con antenas de televisión, la ropa colgando y los epladeros entremedio que parecen basurales. 

Después caminamos hacia el Palacio Real. No se puede entrar pero frente a la majestuosidad de la puerta y muros no hay problema…era maravilloso! 

Caminamos de vuelta a la casa y en el camino queríamos sacar plata en el cajero pero…No había plata en la medina! Tuvimos que tomarnos un taxi por 2 euros hasta un cajero en la ciudadad nueva!!! 

Todos esto está demasiado resumido porque en verdad fuimos a hablar con Ahmed (lo tiene Maldi en Facebook) para que nos ayudara! Nos pasó de su plata u nos contacto con una mujer que nos podía dar plata si le pagamos por internet, cosas raras que finalmente no hicimos. 

Cuando ya todo estaba arreglado salimos y la Puchunca pisó un charco de barro y quedó entera salpicada! Después de limpiarse en la fuente de agua callejera fuimos donde Said y almorzamos! Pedimos lo mismo que el día anterior Jajajaja es que estaba muy rico! Está vez nos sentamos más en la esquina y cada cierto rato pasaba un niñito vendiendo pañuelitos. Siempre le dijimos que no pero nos sonreía y en un minuto nos dijo «you’re welcome»….jajaja bueno, era un niñito muy lindo además. A mí se me salió tirarle un besito.

Después del lunch volvimos a caminar por donde paseamos ayer medios estresados, fue mejor perderse de lleno sin estar tratando de buscar algo en particular. Paseamos de lo mejor, salí con dos pañuelos preciosos que usaremos mañana en el desierto para protegernos las cabecitas del sol. 

Después de un rato volvimos al riad, jugamos monopoly (el Puchunco me ganó 3-1!!!!!) y descansamos un poco para volver a salir un poquito más abrigados.

Salimos a dar un mini paseo ensañado que quizás encontrábamos una máquina para sacar plata, pero después de dar unas vueltitas por la medina decidimos desistir e ir a pasar nuestras penas tomando un jueguito de naranja callejero. Después decidimos sentarnos en algún restorán con terraza y decidimos segur al primer pelagatos que nos ofreció. Cuando llegamos arriba vimos que más que un restorán era un techo pelado con un par de sillas de playa y unas mesas de plástico enteras ordinarias. De hecho no había luz y el ‘mozo’ nos recomendó sentarnos cerca del borde para que nos llegara la luz de la calle jajaja. Nos pedimos una sopa marroquí g(Harira) que estaba repugnante y viscosa, seguido de un plato de kebab que estaba bien sabrozón. De postre un té a la menta y una naranja que tenía canela encima. Cuando fuimos a pagar cachamos que estaban sirviendo el postre para otros clientes y era un flancito estilo Nestlé puesto en un plato! Era muy precario todo, tanto que da entre pena y rabia de haber ido a ese lugar. Por lo menos la vista era muy linda y la carne no estaba taaaaan mala. Después volvimos a la pieza y escribimos las presentes palabras a través de nuestros mismísimos dedos. 

Una cosa que nos llamó mucho la atención de Fez es que está lleno de gatos, sobre todo chiquititos. Para los amantes de Los Gatos debe ser muy especial porque en cada cuadra te encuentras con algunos haciendo cosas simpáticas y todo eso. Pero si empiezas a pensar que está lleno de gatos guagua, te preguntas qué chucha pasa que no hay tantos gastos adultos…. y la teoría que se nos viene a la cabeza incluye gatitos asados en las brazas para venderse en brochetas. 

Algo que no he dicho es que a pesar del calor espantoso que hace estoy vestida con un vestido delgado de manga larga y hasta abajo de la rodilla…igual me siento incómoda! Son muy pocas las mujeres que muestran algo de piel, así que soy la putita del barrio.